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miércoles, 24 de diciembre de 2025

DESEO DE NAVIDAD


 En esta Navidad la sobriedad en el corazón debe hacerse a un lado, es momento de echar rienda suelta a la alegría, gozo, esperanza, perdón y a la reconciliación con uno mismo para los demás. 

La única sobriedad que debe penetrar en uno es en la soberbia, orgullo, pedantería, el trato con los débiles, los pobres. 

Es tiempo de recordar sin olvidar que festejamos el nacimiento de Jesús, hijo de Dios, nuestro salvador; quien trajo para todos el amor incondicional de su Abba, nuestro Papito. Estas fechas son una oportunidad de abrir nuestro corazón para dejar salir el rencor y permearlo de esa generosidad por lo cual fue creado. 

sábado, 10 de mayo de 2025

miércoles, 30 de agosto de 2023

NI SOBORNO (cielo) NI AMENAZA (infierno)


Yo no pago por llegar al cielo ni me siento amenazado por llegar al infierno.

A mí nadie me cobra por alcanzar el cielo, soy libre, soy pobre, soy rico por no creer eso.

Quien se sienta sobornado y amenazado seguro al infierno ha llegado.

En el infierno he estado infinidad de veces cuando veo al humano lastimarse entre ellos.

He vivido el infierno ¿Para qué conocer el que cuentan?

Ya es un infierno la maldad, la indiferencia y la esclavitud.

El que mata y ataca al que le da un taco es un desgraciado que en el infierno ha estado.

Orgullo, avaricia, odio, traición seguro el infierno lleva en su corazón.

El ofertar el alma por un mundo, el infierno lleva de ganga.

El silencio quema más que una verdad atacada por más de uno.

He vivido el infierno por no tenerte ¡Para que quiero más infierno al ofenderte!

Si no te apegaste a mis deseos, por necio, no podría dejar de creerte.

Llegaste a mí ¿Qué más cielo quiero de consuelo? Más el gozo de vivir lo ofrendado, que a los ojos de frente os he mirado.

¿Qué más cielo heredado quiero? ¡Si en vida lo gozado!

Que el infierno se quede a quien pertenece.

miércoles, 19 de enero de 2022

INCERTIDUMBRE



En la fulgurante luz de una llama veo la esperanza aunque se que hay un fin. Es la que ilumina la incertidumbre y la hace más dudosa para luego convertirla en una certeza sin evidencia gracias a esa luz llamada fé.

viernes, 31 de diciembre de 2021

ESPERANZA


Dejemos ir este año sin resentimientos por todos aquellos que se llevó, recibámoslo con fé. 

Pedir a Dios el coraje de afrontar la vida, de ser útiles a los demás, pedir perdón y ser felices.

Construir un mundo mejor para aquellos que amamos y por la humanidad.

Dejar la apatía y acercar la empatía a nuestro corazón para suavizarlo y darle una mejor salud.

Recordar todo lo que vivimos para fortalecer nuestro espíritu y entregarnos con esa fuerza a un mañana que Dios nos regala.

Ser dignos hijos del más grande de los grandes para preservar el don de la vida.

Seamos ese don que se brinda sin reserva a todo aquel que salga a nuestro encuentro.

Mantengamos nuestra luz encendida en nosotros y en todos.


Adolfo Delgadillo Padilla


De todo corazón son mis deseos para este Nuevo Año que Dios nos regala🕯️🎉🕯️🎊🕯️💫🕯️🙏🏼

sábado, 26 de junio de 2021

PROFUNDO



¿De dónde padre amado al corazón le otorgaste odio que del mío amor prodiga?

De sentir angustia, esperanza en tiempo, así coraje, compasión a destiempo es su tormento.

El destino manda y al descontento halla más al deseo encuentra, el sufrimiento encanta.

Ímpetu entre el bien y el mal en lucha de libertad y al deseo atado cautivo de alientos huracanados.

Cercano y fugaz del deseo tiene su flama ardiendo perenne en un complaciente abismo desconocido.

En brazos de quien gane su palpitar para dejar de batir palabras que el viento lleva sin rumbo a lo profundo del mar.

Y sí con irá desprecia, con candor somete su voluntad a la angelical razón de la que hace su prisión.

¡Oh fiera aflicción! ¡Corazón cuánta razón! Harto de pedir amor hoy penas por sentirlo en desazón.


Adolfo Delgadillo Padilla


sábado, 23 de enero de 2021

PIENSO EN TI

 

En ti pensé y entre los caminos, bosques, sembradíos y esas casas de adobe pintadas de blanco, otras de distintos colores, descarapeladas algunas, con techos de nidos de pájaros y palomas.


Pensaba en ti, en la distancia de estos valles, árboles frutales, veredas con yerba que los oculta en tramos y los adorna en otros sirviendo de hogar a felices moradores que cantan cuando uno pasa por ellos.


Y si, pienso en ti debajo de ese techo que forma figuras en lo alto que quisiera uno tocarlas pero, nos conformamos a jugar con las abejas que se alimentan y hacen florecer la vida una y otra vez.


Restregamos nuestros pies descalzos por el frescor que dejan esas figuras que se dejan caer en forma de joyas que se sonrojan del arcoiris en el horizonte que miro cuando vuelvo... a pensar en ti.


Volveré a pensar en ti, en los matinales fulgurantes, en los ocasos incendiados que me recuerdan lo lejana que está mi pasión por ti, en lo ausente que estás de mi.


A pesar de mí, mi deseo es no borrarte, mantenerte inherente, vívida en mi recuerdo, tan sentida en mi piel y por sólo esto: seguiré pensando... En ti.


Adolfo Delgadillo Padilla

lunes, 20 de abril de 2020

EL DÍA EN QUE DIOS PERDIÓ



Hoy es el día en que Dios perdió y si Él perdió perdimos todos.
De nada nos ha servido esta calamidad mundial.
Nos hemos vuelto más animales, más crueles con los nuestros.
Nos estamos olvidando de donde vinimos o será porque lo sabemos, somos así.

Ya hemos acabado con nuestra tolerancia, con nuestra fe, con nuestra confianza en nosotros.
Ya somos extraños, ya somos de otro y no del mismo.
No nos importa pasar sobre el otro ¡Qué importa, si ni nosotros nos amamos! ¡Qué nos importa que el otro sea nuestro yo!.

Ya no valen los valores, ni las imágenes, ni la imagen materna; mucho menos la de Dios.
Por eso hoy Dios perdió a uno de nosotros, a cada uno que no ve en el otro a su semejante.

No hay cruz, no hay estrella, ni pez ni luz en nuestras vidas.
Sólo existe la consigna de destruirnos en vez de habernos armado como el rompecabezas en el que nos habíamos convertido.

Rapaces, ladrones, violentos, amantes del poder sin importar el daño que hacemos, que nos hacemos; lo vacíos que quedamos cuando debimos habernos llenado.

De nada sirvió esta experiencia en la que pudimos haber renacido, ser otros, para otros, para nosotros mismos.

Nos hemos convertido en peor que indigentes, nos hemos prostituido, devaluado y hoy en este instante me queda una esperanza...

De que se nos eleve el alma, de que nuestro corazón se exponga y en nuestra mirada limpia poder ver lo que representamos.
Que podamos tocar con las manos sin sentirlas sucias y sin ensuciar lo que tocamos.

El día en que Dios perdió a uno de nosotros, ese día habremos perdido a uno de los nuestros y quizá no nos encontremos a nosotros mismos porque en realidad los que habremos perdido somos nosotros.


lunes, 13 de abril de 2020

MI PENA



Deseo abrir poco a poco mi pecho, mis sentimientos ponerlos todos ante ti.

Alejarme cuando el sol brilla en el fondo de tus ojos ambar en los cuales no dejo de pensar.

Vivir siempre con la esperanza de besar tus muslos tiernos, de tocar tus brazos quiero.

Y poderte demostrar que ya no puedo más, si nunca poder ya tus labios rozar.

Cuando tu imagen se digna a mirarme como yo miro el cielo y el mar, el suspiro es eterno.

Eterno se me hace aguardar, me mata ese mirar y gozozo quedo aunque sé que te alejas más.

Y en tinieblas mi ser queda cuando un resquicio de luz acaricia tu faz sin que yo sea.

Perderme puedo y entregarte todo mi ser quiero y morir si antes tuyo no soy.

Apiadate de este siervo, si ya no piensas en mí ¿Dé qué me sirve este palpitar si no te tengo a ti?

La distancia entre tú y yo, la indiferencia debo padecer entre mi amor y tu desprecio.

¿Qué me queda? Si no entonces mi vida ponerla a tu merced ¡Haz con ella lo que quieras!

Qué yo no la quiero, si mi vida no sirvió para adorarte ¡no la quiero! si no me es licito amarte.

Adolfo Delgadillo Padilla

lunes, 23 de marzo de 2020

LA LLAMA

En la fulgurante luz de una llama veo la esperanza aunque se que hay un fin. Es la que ilumina la incertidumbre y la hace más dudosa para luego convertirla en una certeza sin evidencia gracias a esa luz llamada fé.

Adolfo Delgadillo Padilla

martes, 4 de septiembre de 2018

DULCE ESPERA



Y yo aquí, tan a tus órdenes,
sufro por querer no separarme de ti.
¿Qué me das que gozó y por quien lloro espero?
Yo no pienso si por ti no pienso en otra cosa que en un aliento.
Ya basta de este aliento que poco tiempo para vivir queda.
Si he de vivir ahogado entre tinieblas ¿Por qué luz tengo en tu presencia?
Más me valiera ser nombrado loco que en justo juicio me creyera.
Qué cese esta lánguida prueba si de esto entender un breve gozo.
Las promesas no me sirven de consuelo cuando aún en vos yo creo.
Muera la esperanza por quien muero en lágrimas te espero.
No puede haber más necedad que el amor por ti yo siento.
¡Calla insensato pensamiento! Ve el lugar en que me tienes.
Pecado es morir por quien tanto deseo vivir.
Lágrimas de mi pluma secas encienden a la hoja inerte,
Perderte por desear tenerte, hiero a mi pluma y verte.
¡Ya no más! Dame vida aunque ni una mirada tenga.
De esos ojos tan ingratos una luz yo pida. ¡Piedad!
Que aunque esquiva yo fiel tu nombre escriba.
Y yo aquí, por hallarte muero por vivir en tu regazo creo.

Adolfo Delgadillo Padilla

sábado, 28 de octubre de 2017

SENTIR MORIR


Cuando la tristeza toca el corazón, la preocupación llega a la razón, sólo entonces te das cuenta que tienes ese algo que se llama humano.

Que crees en Dios o quizá no, pero sabes que estás hecho de algo especial y lo sientes.

Eres sentimiento, eres energía, eres luz, que producen un significado divino.

Cuando las cosas duelen, llegan y te despiertan las fibras más íntimas y lloras o simplemente callas.

Cuando te ahogas y no mueres y lo extraño parece tuyo y lo tuyo es de todos.

Cuando el tener no importa, pero el tenerlo alivia para aunque sea compartir:
Un pedazo de ti, un sorbo, un instante, el roce y la sonrisa amable o el arte.

Estamos vivos y el gesto más valioso debe ser la generosidad.

Cuando nos desprendemos de nuestras cosas para regalarlas ganamos.

lunes, 5 de junio de 2017

ONÍRICO


Pensé que dormía y al alba marchabas
en los días soñaba que tú retornabas
fueron las hojas que Ehekatl arrastraba.
Creí en la sonrisa que me brindabas
lagrímas heridas mi dermis sanaban
mi pecho contuvo un latido en llamas.
Nació la verbena de mis entrañas
mientras tú exhalabas sin alas...
y sin mi.
Adolfo Delgadillo Padilla
Glosario: onírico.- Del sueño, lo que se imagina mientras se duerme.
Ehekatl, Ejecatl.- náhuatl, Dios del viento.

miércoles, 8 de febrero de 2017

ESPERANZA


Sombras aladas, aladas violaceas, que alcanzan la oscuridad de la noche dándole luz prestada y regalan a nuestros ojos que no quieren perderse de nada.
Cuando todo parece rutina la retina ve novedades aladas al ser dibujadas aún por monumentos vestidos de lucha, de rosa, de mujer y esperanza.

miércoles, 24 de junio de 2015

LLUVIA EN MIS OJOS


En mis ojos llueve diferente
evita que se anege mi corazón.
Con un sol radiante y
arcoiris en el horizonte.


Mis ojos llueven de alborozo
y áridas mis penas deja inertes.
Sin embargo riega árboles y frutos de confianza en mi.
Mis ojos llueven, riachuelos forma,
hidrata líneas maduras de mi andar.

Bebo la miel que resbala
el granate que se abre para
agradecer tu vida en la mía.

Aunque lluevan mis ojos por mirarte
tuyo mi frenesí, mía excitación
nuestra duración correspondida.

Mis ojos en calma reposan en ti.

miércoles, 13 de mayo de 2015

LA ESTACIÓN


El tiempo se detuvo en nuestra niñez, dimos por hecho que siempre íbamos a ser niños.

El tiempo se detuvo en nuestra adolescencia, creímos que siempre tendríamos juventud.

El tiempo se ha detenido en nuestra madurez, pensamos en la vejez hasta que el tiempo en realidad se detiene y ya no nos da tiempo de pensar.

sábado, 1 de febrero de 2014

OPORTUNIDAD


Mi actitud y alegría me abandonaron, se fueron a rehacer su vida porque en mi estaban encadenados a la amargura de la mía.
Aprovecharon que dormía y en un sueño se embarcaron para no volver a la claustrofobia de mi monotonía.
- ¿Y si volvieran?
- Ya nos los querría porque significaría que acostumbrados a mi quedaron y mi esperanza son frescuras de vida, no aquellas anquilosadas fantasías de mi pasado.
Tomaré uno de esos sueños que me visitan, en los que no creía y si es posible me anclaré a varios, ¡al fin que no pesan!, como muchos lastres que mal cargaba día tras día.

miércoles, 29 de enero de 2014

SENDERO



Pies descalzos,camino polvoriento,el afán era seguir,distraerse,ocupar el espacio,ocuparme,no sabía por qué, pero me gustaba. Al llegar al parque la textura que sintió mi piel fue diferente, ese cosquilleo que me acariciaba, que saciaba la sed de las plantas de mis pies resecos, que por el rocío natural que tenían las florecillas vivas de colores tenues junto con la malaquita del césped de la mañana, sentí purificarme.
El ambiente perfumaba cada poro, desvirginandolos abruptamente.
La caravana era interminable, sorprendía el no verle final, me daba la impresión que mis ojos de pronto se abrían por la nueva experiencia que estaban viviendo y se empequeñecían por lo que no querían mirar; el tambaleante caminar de los cansados andares de los ancianos enfermos, de los niños, de las madres de los niños. Muchos ayudaban, ofrecían su mano, su hombro, su espalda, agrietando la tierra al caminar con su pesada carga y, sin embargo, los que araban con sus generosas, pero silenciosas lágrimas eran los que mayor autoridad tenían, quizá por orgullo no mostraban su dolor. Eran los recuerdos, de la gratitud hacia la vida lo que les hacía tomar esa decisión de entregar quizá el último, pensaban, esfuerzo que tenia su cuerpo agotado.
Los duros panes y enlamados quesos se repartían celosamente para que nadie les diese un colmillo de más, para racionalizar las pocas provisiones que se tenían, para quién sabe qué tiempo pasaríamos en nuestro éxodo. Las mujeres en lactancia ofrendaban de su leche para mitigar la sed. Vi a un hombre que se comía, ya no sólo sus padrastros de los dedos de los pies por el hambre, se estaba devorando parte de sus extremidades él solo, una mujer se mordisqueaba sus ya no tan largos cabellos y otro hombre ponía sus manos en cuenca y se bebía los orines que recolectaba de sus compañeros.
- ¿Por qué salirnos de nuestras casas, de nuestras tierras, de nuestra patria? - ¨Para no salirnos de nosotros mismos, -me respondió mi mamá-, porque si lo hacemos, ni nosotros mismos nos encontraremos el día que entendamos el por qué de lo que estamos viviendo hoy¨.
Un aire fresco acompañado de neblina nos coloreo a todos de un tono marrón, en grupos nos acomodamos para terminar contándonos las experiencias del día -como si hubiesen sido diferentes- me acurruqué en los brazos de mamá y no tardé ni un pestañeo en abandonarme en un largo y profundo soñar, pero antes me dí cuenta que sí, que todos tenemos una experiencia diferente aunque juntos estemos, por lo menos yo que tengo lo que a otros les faltaba: Su madre.

jueves, 31 de octubre de 2013

SENDERO

   Pies descalzos,camino polvoriento,el afán era seguir,distraerse,ocupar el espacio,ocuparme,no sabía por qué, pero me gustaba. Al llegar al parque la textura que sintió mi piel fue diferente, ese cosquilleo que me acariciaba, que saciaba la sed de las plantas de mis pies resecos, que por el rocío natural que tenían las florecillas vivas de colores tenues junto con la malaquita del césped de la mañana, sentí purificarme.
   El ambiente perfumaba cada poro, desvirginandolos abruptamente.
   La caravana era interminable, sorprendía el no verle final, me daba la impresión que mis ojos de pronto se abrían por la nueva experiencia que estaban viviendo y se empequeñecían por lo que no querían mirar; el tambaleante caminar de los cansados andares de los ancianos enfermos, de los niños, de las madres de los niños. Muchos ayudaban, ofrecían su mano, su hombro, su espalda, agrietando la tierra al caminar con su pesada carga y, sin embargo, los que araban con sus generosas, pero silenciosas lágrimas eran los que mayor autoridad tenían, quizá por orgullo no mostraban su dolor. Eran los recuerdos, de la gratitud hacia la vida lo que les hacía tomar esa decisión de entregar quizá el último, pensaban, esfuerzo que tenia su cuerpo agotado.
   Los duros panes y enlamados quesos se repartían celosamente para que nadie les diese un colmillo de más, para racionalizar las pocas provisiones que se tenían, para quién sabe qué tiempo pasaríamos en nuestro éxodo. Las mujeres en lactancia ofrendaban de su leche para mitigar la sed. Vi a un hombre que se comía, ya no sólo sus padrastros de los dedos de los pies por el hambre, se estaba devorando parte de sus extremidades él solo, una mujer se mordisqueaba sus ya no tan largos cabellos y otro hombre ponía sus manos en cuenca y se bebía los orines que recolectaba de sus compañeros.
  - ¿Por qué salirnos de nuestras casas, de nuestras tierras, de nuestra patria? - ¨Para no salirnos de nosotros mismos, -me respondió mi mamá-, porque si lo hacemos, ni nosotros mismos nos encontraremos el día que entendamos el por qué de lo que estamos viviendo hoy¨.
   Un aire fresco acompañado de neblina nos coloreo a todos de un tono marrón, en grupos nos acomodamos para terminar contándonos las experiencias del día -como si hubiesen sido diferentes- me acurruqué en los brazos de mamá y no tardé ni un pestañeo en abandonarme en un largo y profundo soñar, pero antes me dí cuenta que sí, que todos tenemos una experiencia diferente aunque juntos estemos, por lo menos yo que tengo lo que a otros les faltaba: Su madre.



 

sábado, 15 de septiembre de 2012

CLARO OSCURO

El sol jugaba con las escasas nubes que se atrevían a cruzarlo pintándolas de naranjas y rojos, las traspasaba para no dejar  de teñir los movimientos del agua que resaltaban en ondas los débiles ya rayos del amo del día.

A unos metros de mí, un hombre embelesado contemplaba el espectáculo en short color caqui, descalzo, playera verde militar ceñida a su cuerpo y sombrero de paja echado ligeramente hacia atrás como para que no le tapara la maravillosa vista que la naturaleza nos estaba brindando.Me lleve la copa de piña colada a los labios, permití que me hipnotizara el continuo arribo de las olas quemándome con el fuego del atardecer mis pies.
- Ya no te quiero.
- ¿Pero por qué, qué hice o dejé de hacer?
- Nada, sólo que sucedió y me marcho.
De este magro despido decidí venir  a encontrarme o a perderme de mí, en este lugar donde las cigarras se hacen escuchar, las gaviotas te obligan a dibujar líneas que quizás desearas que fueran corazones como un presagio de la vida que esperas.
Ya pasaron dos semanas en el cual me vi obligado a permanecer  en una vorágine de sentimientos, por más que lucho no agarro uno como para poder  poner orden a mi mente.
Una luz barrió con el rojo del mar revistiéndolo momentáneamente de oro, mire hacia donde se encontraba aquel muchacho, ya se había ido. De pronto escuché a mis espaldas que me saludaban, era el mismo del sombrero de paja que caminaba con bastón. En un instante pensé, porque ya se había presentado la luna al otro extremo de techo celeste, aún pálida, que se trataba de un anciano, pero su voz, silueta y caminar a pesar del bastón no eran las de una persona adulta y que la salida de aquel que domina el día le daba la bienvenida a la señora de las mareas y por lo tanto me era difícil definir la cronología de aquel lugareño.
-La luz del faro roba a los enamorados instantes de privacidad y a otros nos regala destellos de esperanza.  ¿Lo puedo acompañar?- me preguntó a la vez que con una ligereza se sentó en la arena al lado de la silla que yo ocupaba.
- ¡Claro, por favor! – me sorprendí que a lo mucho tuviera veinticinco años.
- Me llamo Isidoro, soy de un pueblo de aquí adelante, pero estoy terminando mis estudios de ingeniería en la capital del estado porque es el único lugar que aceptan invidentes.
Me pareció ver carruajes de fuego dibujados entre el mar, el sol y cielo; abrí los ojos de asombro, tragué saliva por la pena que sentí por mí y a la vez mi ánimo súbitamente cambio. La luz del faro me permitió admirar al ser más hermoso, tierno y varonil.
-¡Lo lamento, no pensé...! Mi nombre es Josías, mucho gusto.
Mi estancia se alargó por tres días más y mis visitas al puerto fueron más frecuentes e Isidoro que me enseñó a mirar con los ojos del alma disipó tristezas en mi corazón y que yo soy – dice él- la luz de su vida.

           ¿Será mi luz eterna
           o tus sombras perenes?
           O tú la luz que de mí,
           las sombras arrancó.