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domingo, 27 de julio de 2025

ME ATREVÍ


Hoy quise tener lo que se me negaba, tus besos.

Hoy quise darte lo que no me he atrevido, mi amor.

Hoy he tocado el cielo por decidirme y besarte.

Porque llamé sin ser escuchado.

Insistí sin tener esperanza y necio mi corazón agolpaba mi pecho.

Y me arrastró a romper la dureza del tuyo.

miércoles, 8 de febrero de 2017

¿EL DERCHO A LA VIDA (DE ÉL) O TU DERCHO?


Que polémico es darnos gusto a todos. Pero a aquellos que sabemos el valor de la vida siempre estaremos concientes que efectivamente la mujer es dueña de su cuerpo y por lo tanto lo debe de cuidar en todos los sentidos, específicamente de no ponerlo en riesgo con un embarazo no deseado, amén de infecciones venéreas.
Tantos métodos anticonceptivos e información a nuestro alcance.
Que la libertad que gozamos sea para hacernos más concientes porque no en aras de que nos creemos dueños y señores de nuestra existencia no vamos a ir haciendo sendero privando de oportunidad a un ser indefenso ni joderle la existencia a los que nos rodean.
Me queda claro que tal vez se necesita llegar a la edad que tengo para en verdad valorar, apreciar lo sagrado que es la vida y me apoyo en aquellos que son padres o por lo menos de esos que saben hacerlo, que la libertad que deseamos para nuestros hijos no es el camino del asesinato.
Por supuesto que este tema tiene sus si be moles cuando se trastoca la parte ética de un embarazo, pero no confundir con la irresponsabilidad o pretextos que de uno, muchas veces no dependen como: >>Hoy no es el mejor momento<<, me refiero cuando deciden interrumpir la gestación porque no tienen los medios para hacerle frente a un milagro al que no todos tenemos acceso.
Es muy fácil opinar por despecho, a la ligera o por soberbia. Éstos que opinan lo contrario podrían preguntarse ¿Qué amargura anida en mi alma para pretender decidir por la vida de otros?

viernes, 8 de agosto de 2014

DECISIÓN



Me dicen que te olvide, que el tiempo lo cura todo, yo quiero lo contrario, tenerte inevitablemente a mi lado, como ente, como un rosario de cuentas desgastadas por las llemas de los dedos de mis manos que imaginan acariciar tu torso, tus glúteos, tu... ¡tú distante!
Antes deseba eso, arrancarte de mi lado izquierdo, cuando te posabas al derecho, danzando en mis sueños acurrucado en mi memoria.
Ese día ya te tenia fuera y me sentí abandonado, te jale a mis pupilas porque ya te me estabas olvidando, tomé una pluma, dibujé tus ojos rasgados en mi piel ajada por los años.
¡Oh vida mía! ¿quién diría que tu ausencia me mantenía? ¿para qué olvidarte? Si hubieses vuelto más perdia ¡Quédate con lo robado que, aunque no lo querías! ¡Yo me quedo aquí pensando en que sí!
¿No gané más con esta fantasía?
Te perdono el abandono, pero ¿cómo perdonarte lo que perdias?

sábado, 1 de febrero de 2014

OPORTUNIDAD


Mi actitud y alegría me abandonaron, se fueron a rehacer su vida porque en mi estaban encadenados a la amargura de la mía.
Aprovecharon que dormía y en un sueño se embarcaron para no volver a la claustrofobia de mi monotonía.
- ¿Y si volvieran?
- Ya nos los querría porque significaría que acostumbrados a mi quedaron y mi esperanza son frescuras de vida, no aquellas anquilosadas fantasías de mi pasado.
Tomaré uno de esos sueños que me visitan, en los que no creía y si es posible me anclaré a varios, ¡al fin que no pesan!, como muchos lastres que mal cargaba día tras día.

lunes, 23 de enero de 2012

CRÓNICA ANUNCIADA DEL AMOR DESAHUCIADO



A pesar de la mucha experiencia y madurez, siempre es posible volver a caer en una relación nada recomendada para uno mismo.
El hombre que te encanta te mira, te sonríe, te habla y, al final, te besa; al día siguiente se ven y todo parece ir ¡muy bien! Tanto que las citas no cesan, pero (ahí viene el tan temido ¡pero!): ¡No quiere comprometerse!
Y el tipo te dice: ¡Me encantas! En verdad que me siento súper bien contigo, me excitas (“mira cómo me tienes“), pero quiero mi libertad (como si uno se la quitara poniéndole grilletes). Y tú, poniendo tu mejor cara, bien “cool”, con toda la madurez que te has ganado, le respondes: ¡No hay problema, seremos amigos!
A la cita posterior vas porque te encanta y como te dijo que no te quería perder y tú porque no quieres perder la oportunidad, a ver si cambia de parecer, vas; aunque previamente ya te hiciste un “coco wash”.
Lo vuelves a tratar como tal, pero a sus amigos -“según él”- les simpatizas y le dicen que eres guapo, que vales la pena y él, por un instinto de macho o de pertenencia, te empieza a decir “gordito hermoso” y te agarra de la mano para no soltarte toda la noche y presentarte con todo el bar  como su novio.
Entonces, tú piensas: “Ya lo consideró y entonces sí va”. Con una actitud de que no siempre es necesario hablar las cosas, de no decir el tan trillado “¿Quieres ser mi pareja?”, tú te dejas llevar y ¡cuál! Después de haber cogido delicioso, a la mañana siguiente te dice: “Lo de anoche fue perfecto pero eso no quiere decir que seamos pareja ¿ok?”.
Y te quedas pasmado, porque, si bien no has hecho planes de boda, pensabas “esto ya amarró”. ¡Ah, pero él no te deja salir de la cama! En una palabra, te quiere para él solito y tú te quedas, porque al fin y al cabo, eso es lo que tú deseas, estar en sus brazos, sentir su aliento, oler su piel, su sexo, mirar sus ojos, jugar con la sinuosidad de sus cabellos.
No tienes fuerza de decisión, de tomar tu itacate e irte, aunque te sabotee tus idas al café con un amigo, ¡qué importa! (cuando ellos tienen pareja ni te pelan)… ¡Que importa! … Tus recorridos al museo se esfumaron ¡qué importa si él te brinda entretenimiento viendo en su cama “Sex and the City”!
¡Qué importa la madurez! Si al final vale para pura madre cuando llega el hombre de tu vida que en realidad no te da la estabilidad que anhelas, pero que te puede dar litros y litros de adrenalina.
Y la pregunta sería: ¿Vale la adrenalina vivir una relación que no te llevará a ningún lado? ¿O serás capaz de darle vida a este sujeto ¡llámale como quieras! para dejar morir en ti la ilusión permitida? ¿O vivirás como hemos vivido muchos a la espera de que él cambie?