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miércoles, 7 de mayo de 2025

LUZ DEL MUNDO


Si los hombres valemos, a los ojos de Dios, más que las aves ¿Porque nos empecinamos en darle más valor a un perro que a la vida de un ser?

No por preocuparse alarga uno su vida. Dios viste así a la flor imagínense de qué nos a vestido a nosotros.

Seamos agradecidos, no seamos sicarios de vidas que no nos pertenecen ni les demos a los animales para quitárselos a los hombres.

Decir que somos la luz del mundo es tener la certeza que nada tendría sentido sin nosotros. Con esa seguridad honremos el estar y el ser.

sábado, 19 de abril de 2025

EL LADRÓN DE HISTORIAS

   


Alargué la mano, no tanto como las suegras, tomé lo que pude alcanzar y me apropie de los pensamientos de los otros a través del escaparate.

¿Ellos a su vez creían leer en mí y en los que estábamos de este lado, nuestros más íntimos sentires?

No sé los otros, pero yo soy una especie de ladrón de historias no contadas, que llevan arrastrando todos a los que miro transitar las aceras de la calle.

Les arrebato sus secretos, sus sueños y hasta les construyo una vida en la que algunas veces me cuelo en ella solo por departir.

Les vendo la felicidad en cuadritos, yo me vendí unos cuantos

¡Qué entretenido es no tener nada que hacer! 

miércoles, 13 de mayo de 2015

LA DUDA QUE CIEGA


Se despertó sobresaltada, sudorosa y con taquicardia, sus ojos abiertos no podían ver en la oscuridad, en la oscuridad de su pasado.
Después de la violación ya nada era igual, su sueño y aquella insertidumbre que no la dejaba que, ni en la terapia con el psicólogo parecía no tener respuesta. Trataría de volver a conciliar el sueño, como todas las noches.
A Carlos le llamaban "el marcado" por un lunar en forma de equis en el hombro derecho. Su origen es incierto, dicen los que saben que fue adoptado por un matrimonio de muy buena posición económica, que les fue secuestrado para obligarlo a robar.
Matilde fue dada de alta por su terapeuta. Todos la sabian sobria, nostálgica, reservada quizá por su viudez, con dos hijos que ya tenian vida echa. Su familia no se atrevía a inquietarla con el secreto a voces para no perturbarla acerca de su pasado, que sus hijos sabian, pero del que no hablaban.
Era evidente la belleza y aire distinguido del <<marcado>>, el cual no encajaba con la frialdad de su personaliad, era calculador e inexpresivo, aunque cuando veia a un niño se le dulcificara el mirar.
Matilde vivía de las apariencias, le importaba "el qué dirán"; con justa razón, siempre le atormentó su desgracia de que su padre le arrebatara a su primer hijo y le regalará a un orfanato, aparte de la segunda violación que a nadie entero, salvo su psicólogo ocurrida a sus cuarenta años.
"El equis", como también lo conocian a Carlos, era escurridizo, falsificaba documentos para ocultar su identidad y así poder evadir a la justiacia y a los que lo envidiaban por lo que había logrado por su "oficio". Era desconocido su interes de olvidar y comenzar una nueva vida, de dejar el deseo de no haber conocido a su madre, de dejar atrás su abandono y dedicarse a otra cosa. Eso ya era imposible, no conocia otra manera de vivir o más bien de sobrevivir. En realiad contados sabian su nombre... Carlos.
Como de costumbre, Matilde se despierta en la madrugada ¿Cuántos años lleva con esta rutina? Toma el vaso de agua, lo sorbe para calmar lo reseca de su garganta, como siempre, trata de no darle importancia; la violación de cuando contaba con cuarenta años ya la había trabajado en el consultorio del psicologo, pero no había sido del todo honesta con él. -Ya no tiene caso-, se dijo. Esa primera violación quedó en el disco duro y en el hermetismo de su familia, la acción de su padre y la incapacidad de luchar por ese ser indefenso pertenecia a su pasado que ya no existía.
No hallaba la manera esa noche de conciliar el sueño. Prende la televisión, cualquier programa daba igual; eran las noticias. "¡Cayó el peligroso asaltante -el marcado-!" Con la foto del delincuente, con el torso descubierto. Matilde, temblorosa al fijar su mirada en el lunar en forma de una equis en el hombro derecho del bandido expuesto, no pudo evitar apretar con todas sus fuerzas el control de la televisión para luego perderlas y dejarlo caer seguido de un grito ahogado... ¡Noooo! Quedó paralizada, ausente. Inmediatamente llega la muchacha a su servicio, la cual estaba acostumbrada a sus pesadillas, pero ahora ese grito seco, como alarido la hizo acudir a su auxilio.
-¡Señora, señora! ¿Qué le sucede?
Después de reaccionar pudo valvucear -¡Es mi hijo, el fue! ¡Es esa marca que me tenia detenida, la cual no me dejaba en paz, que me negaba recordar! Como en una confesión, prosiguió: ¡Encontré a mi hijo y violador al mismo tiempo! ¡Oh Dios! ¡No puede haber una marca igual, en el mismo lugar. Todo coincide y el tiempo!
La muchacha dejó de prestar sus servicios para doña Matilde por cuestión del secreto develado. Carlos en su celda recibió una carta donde Matilde, su madre, le confesó todo y la mala jugada que la vida les hizo, le pidió perdón, le decia que lo amaba y que también lo perdonaba porque ella era la mujer que había violado en la carretera a Cuernavaca y pudiera arrepentirse, que porque era claro, que por la vida que llevaba, nunca lo haría.
La intensidad de la conciencia es como la intensidad de una luz que ciega.

sábado, 1 de febrero de 2014

OPORTUNIDAD


Mi actitud y alegría me abandonaron, se fueron a rehacer su vida porque en mi estaban encadenados a la amargura de la mía.
Aprovecharon que dormía y en un sueño se embarcaron para no volver a la claustrofobia de mi monotonía.
- ¿Y si volvieran?
- Ya nos los querría porque significaría que acostumbrados a mi quedaron y mi esperanza son frescuras de vida, no aquellas anquilosadas fantasías de mi pasado.
Tomaré uno de esos sueños que me visitan, en los que no creía y si es posible me anclaré a varios, ¡al fin que no pesan!, como muchos lastres que mal cargaba día tras día.