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lunes, 6 de abril de 2026

INMERSIÓN


Entré y no me encontré, solo estabas tú. 

Te ví con la ropa que me gusta que vistes.

Esperando por mí, deseando verme para besarme. 

Acariciando el deseo no consumado con tan solo verte. 

Me he saciado de tí y no termino. 

Y tú ahí aguardando mi regreso. 

Yo estoy ausente en mi mente y tú siempre presente. 

Perdido soy en tí, extraviado de mí.

lunes, 4 de noviembre de 2019

¡ESPÉRAME!



Espérame en la lentitud del tiempo, en el sueño prolongado y en la tardanza del paso lerdo.

En lo inhóspito, en lo desconocido, en lo tangible de tu ser, ahí donde sólo tú eres, donde sólo yo puedo entrar.

Donde todos viven y donde nadie ha oído hablar.

Con la certeza de que allí estaré, en un abrir y cerrar de sueños. Hazlo, aunque me ignores.

Aunque finjas que me esperas, en contra de lo que piensen los demás aún teniendo la certeza de que no llegaré.

Está allí donde te dejé, cubierta de ilusiones, llena de vida, pero no lo hagas si la flama de tu espíritu ha extinguido la luz de tus ojos.

En tu oración eterna, en tu gratitud, de ilusión ciega, sin pena.

Que aunque no llegue, esté yo antes de que empezaras a aguardar mi llegada.

martes, 4 de septiembre de 2018

DULCE ESPERA



Y yo aquí, tan a tus órdenes,
sufro por querer no separarme de ti.
¿Qué me das que gozó y por quien lloro espero?
Yo no pienso si por ti no pienso en otra cosa que en un aliento.
Ya basta de este aliento que poco tiempo para vivir queda.
Si he de vivir ahogado entre tinieblas ¿Por qué luz tengo en tu presencia?
Más me valiera ser nombrado loco que en justo juicio me creyera.
Qué cese esta lánguida prueba si de esto entender un breve gozo.
Las promesas no me sirven de consuelo cuando aún en vos yo creo.
Muera la esperanza por quien muero en lágrimas te espero.
No puede haber más necedad que el amor por ti yo siento.
¡Calla insensato pensamiento! Ve el lugar en que me tienes.
Pecado es morir por quien tanto deseo vivir.
Lágrimas de mi pluma secas encienden a la hoja inerte,
Perderte por desear tenerte, hiero a mi pluma y verte.
¡Ya no más! Dame vida aunque ni una mirada tenga.
De esos ojos tan ingratos una luz yo pida. ¡Piedad!
Que aunque esquiva yo fiel tu nombre escriba.
Y yo aquí, por hallarte muero por vivir en tu regazo creo.

Adolfo Delgadillo Padilla