viernes, 2 de enero de 2026

ARDIENTE VIOLENCIA DE AMOR

 


Se enredaron nuestros ojos y mis dedos acariciaron tus hombros. 

Mis ojos posados en tu piel y los tuyos en la miel de mis besos. 

A tus ojos les faltaba hablar porque en mí escribías poesía. 

Mi piel te pertenecía con el diálogo que flotaba entre nosotros. 

Nos estremecemos al punto del suicidio ardoroso. 

Mi piel está escrita por tí y la tuya despierta por mí.

Queremos irnos, perdernos y regresar a recoger el prolongado placer de tenernos. 


Dibujo de Gonzalo Utrilla 

miércoles, 24 de diciembre de 2025

DESEO DE NAVIDAD


 En esta Navidad la sobriedad en el corazón debe hacerse a un lado, es momento de echar rienda suelta a la alegría, gozo, esperanza, perdón y a la reconciliación con uno mismo para los demás. 

La única sobriedad que debe penetrar en uno es en la soberbia, orgullo, pedantería, el trato con los débiles, los pobres. 

Es tiempo de recordar sin olvidar que festejamos el nacimiento de Jesús, hijo de Dios, nuestro salvador; quien trajo para todos el amor incondicional de su Abba, nuestro Papito. Estas fechas son una oportunidad de abrir nuestro corazón para dejar salir el rencor y permearlo de esa generosidad por lo cual fue creado. 

viernes, 19 de diciembre de 2025

ENIGMÁTICO


Retira la piel que vislumbra la pasión que alimentas en mí. 

Desnúdame y descubriré todo tu ser que se ocultaba a mí.

En este instante no hay nada escondido, nos hemos desnudado.

Es un terreno nuevo, sorprendente que vale la pena tantear.

Cuando nuestros rasgos no empatan con nuestro interior, es necesario aclarar lo tierno que somos.


lunes, 10 de noviembre de 2025

EN ESTA NOCHE



Hoy en la noche desvelaré mis ansias de verte, caminaré en la penumbra de mi deseo para descubrir en la luz la silueta que adormece mi anhelo. 

Contaré los besos de miel que resbalen en tu piel, me ahorraré las palabras para despertar tu libido y me pidas, continúa.

Hundiré mi cara en tu sabana mientras aprecio el perfume que vuela en la habitación por ti. 

Guardaré silencio para escucharte, callaré mis latidos impetuosos para sentirte. 

Cerraré la puerta para que ningún intruso interrumpa, salvo tú.

Romperé la seda que te cubre esos pechos que deforman el horizonte de mi vista, tocaré lo descubierto con vehemencia y nerviosismo prudente de comerte.

¡Detente! Me grito, no cometas el delito de calmar su apetito de ti, ahorra ese ímpetu para otro fogoso anochecer y dejar caer los pétalos de rosas sobre su piel.




martes, 14 de octubre de 2025

LO QUE PROVOCAS




El silencio penetra por la ventana, tu nombre se escapa en mi memoria.

Se apagó la luz y se fue la luna, me dejaste y me apague yo. 

En mi corazón hay mucho ruido, pero mi corazón no escucha. 

Mis oídos ven tu voz angelical y mis ojos se cierran para verte. 

Es fuerte el recuerdo cuando la mente se debilita. 

Las melodías se cantan en el silencio caótico del amor. 

En un mecate se cuelga la vida, los días y el olvido de un recuerdo necio.

El aliento se detiene hasta la desesperación de contener tu imágen.

Cédeme un pequeño espacio en tí, no deseo morir en el anonimato de mi intención.



domingo, 5 de octubre de 2025

A ÉSTO LE TEMÍA

 


Cuando el amor acaba, todo termina, no importa cómo, se va como bruma, lentamente sin sentirlo.


Solo remembranzas hostiles de entregas frenéticas y miradas desesperadas.


Tiempos interminables que no daban espacio a nada, solo vivir la vorágine de su llegada. 


Se acabaron las añoranzas, la tinta, las palabras, el papel donde se hallaban. 


Todo se disipa en la cuenca de la memoria que es inmensa a recuerdos de ceniza.


Cuando el amor acaba, todo es silencio, ya no hay palabras, no hay quejas, la desolación anida.


Se encajonan los rostros, se torna invisible el nombre, en los oidos sordos jamás suspiro escuchas.


De un lejano tiempo arriba la indiferencia, las hojas vuelan, escapan de versos en cadencia.


Ya no queda nada, solo, sin fuerzas, solo para reinventarte sí energía te queda.


De ésto yo temía, que tu recuerdo trajera el descuido de inventar metáforas al hilo.


Que dejase de importar escribir los versos cuando mi memoria para ti existía, eso temía.


El que tú vivieras en mí, lugar no quedó para mí  ahora que desapareces, poco a poco emerjo yo.


Es extraño ser sin tu presencia, el vacío infinito el olvido lo ha cubierto 

¡A ésto le temía!



lunes, 22 de septiembre de 2025

UN HOMBRE DE ANTES


 

-Mire joven, antes andábamos rabones.

 -¿Qué quiere decir rabones? 

-Que andábamos como Diosito nos mandó al mundo, caminábamos descalzos, jugábamos en la tierra, comíamos lo que había. 

-¿Y qué comían? 

-Lo que hubiera, deseos y tortillas de aire y sal, cuando había, con salsa, frijoles y atole. Le ví el rostro a Don Teodulo, curtido por el sol, hoy nosotros no salimos sin bloqueador, sus tenis que se los quita en cuanto llega a su casa. "Extraño el contacto con la tierra" me dice. 

-Aquí en la ciudad le enseñan a uno ser más güevones, todo lo queremos al momento, han de querer que nos mantenga el gobierno, el dinero corrompe a la gente, somos desesperados, agresivos, neuróticos, nos deprimimos por desear lo que no es nuestro y es del otro. Se pierde el respeto a la gente, a los mayores, a las instituciones. Se olvidan las tradiciones, costumbres... En la capital perdemos en vez de ganar porque lo único que se gana aquí es una infelicidad del vacío. 

-¿Le gustaría volver a su vida de antes? 

-No. Me gustaría fusionar el respeto a la vida, el deseo de comer, no solo por comer, disfrutar un amanecer, agradecer el alimento, el sol, la lluvia, y no andarse quejando porque están o no están. La lucha de mejorar nuestra calidad de vida y no ir tan aprisa ignorando lo que en el camino vamos dejando, mire usted, ya no se les llora a nuestros muertos y eso es lo que le da sentido a nuestro existir, saber de dónde vinimos, a dónde vamos y pues uno no puede lidiar con eso, con la mala costumbre del progreso.

Don Teodulo se fue añorando lo ido, yo pensando en la gran sabiduría de ese hombre que dejó el sombrero por una gorra de beisbol y yo, cambié mi filosofía por él.