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miércoles, 30 de abril de 2025

EN MANOS DE LA VEJEZ

La muerte de sus encantos a manos de la vejez.

La vívida brillantez de sus conocimientos en manos del tiempo.

Y la niñez quedó abandonada a causa de sus prejuicios. 


lunes, 28 de abril de 2025

SILENCIOS

 

Hay soledades que no se llenan con libros ni con silencios, se llenan con tu presencia.

En la ausencia de tus llamadas, palabras, visitas, no tengo la fuerza de seguir viviendo.

Sé estar en soledad, pero no me abandones porque para estar acompañado escojo estar contigo. 

viernes, 7 de marzo de 2025

AQUÍ SOLA


Me he quedado sola, un día la memoria tomó su camino, la vista vió algo más hermoso que mi entorno, el sonido se puso en silencio y yo... Perdida.


¡He quedado sola! 


Ya mis fuerzas me abandonaron, mi voluntad la perdí, mis ganas de vivir ¿Cuáles ganas?

Hurgo en mi cabeza, en el aire, en aquellos que me puedan decir ¿Quién soy yo? Me caí en un hoyo por mirar las estrellas y ni apreciarlas puedo.

Se me revolvió el camino, voy a donde no debo de ir, llego a donde no quería llegar y me quedo donde me acomoda el tiempo, los recuerdos son tantos que no se si son del ayer, del ahorita o son los que voy a tener después y se pelean por estar, son vigentes, pero divergentes, los quiero atrapar, se me escabullen, otros no los quiero y se empecinan a permanecer.

Estoy hecha bolas, pero sola, estoy sola y con mi desastre que parece llegó solo y en silencio, acurrucándose en mi, aprovechó mi apatía, mi necesidad de compañía.


lunes, 3 de febrero de 2025

DERROTADOS


Nos vamos porque se olvidaron de nosotros y nos abandonamos a nosotros mismos.

Esas fuerzas que lograron mover los hilos, conciencias y al mundo, se debilitaron en la apatía general que domina al mediocre.

Nos retiramos creyéndonos inútiles, inservibles, rotos hasta alcanzar una inmortalidad que sin saber, si la hubiéramos tenido en vida, pudiese sido capaz de ser manejada por uno mismo.

Deseamos aquello que está fuera de nuestro alcance, lo deseamos sin la madurez de poder moldear, crear, crecer hasta que lo destruimos.

martes, 28 de marzo de 2023

UN CUADRO DE FELICIDAD



¿Qué día es hoy? Me pregunto, todos los días me parecen iguales, camino por mi departamento con pasos de viejito, más por necesidad que de ganas.

Veo la cafetera ¿Cuánto tiempo llevo sin lavarla, sin barrer, sin pasarles un trapo a los muebles? El sillón no se ve tan sucio por todas la veces que me siento en el donde veo pasar el tiempo, con sus horas, segundos. 

¿En qué año estamos? Tantas cosas a las que les he perdido el interés. Prendo la cafetera, me preparo 6  rebanadas de pan de caja cargados de mermelada, soy hipoglucemico, éste tipo de desayuno me hace sentir bien. Veo el teléfono, ya nadie me llama, no se para que lo sigo teniendo y pagando el recibo, quizá es una manera de no sentirme solo, de estar conectado con el mundo.

Ya está mi café, tomo una taza, siempre es la misma, la que al finalizar de tomar mi café solo la enjuago con agua, tiene mucho tiempo que no utilizo detergente y ahora que recuerdo tampoco pasta dental que solo daña el esmalte. 

¡Ahhhh, Qué delicia! Muy pocas veces disfruto mi desayuno, es tan sencillo. Tengo varios frascos de mermeladas de diferentes frutas: fresa, mango, chabacano, da igual, todas me saben a lo mismo, a dulce, bueno no, la de chabacano es mi favorita porque me recuerda a mi madre.

Suena el teléfono, carajo. ¿A quién se le ocurre exactamente molestarme cuando precisamente estoy tomándole sentido a mi frugal desayuno. "Ya voy, ya voy, este cable siempre se me enreda, ya voy"

-Bueno.

-Hola Ramiro ¿Cómo estás?

-¿Quién habla?

-Yo, Celia, la mujer de Ramiro, tu amigo.

-Ah ya, bien Celia, qué tal.

-Para decirte una mala noticia, Beningo, falleció, no te pude llamar ese día porque entre el velorio, las amistades, el entierro, me perdí en el tiempo.

-Que lamentable, en verdad, no sabes cuánto lo siento.

-Bueno, solo quería avisarte, como se que eran buenos amigos.

-Muchas gracias.

Colgué. ¿Debería de ponerme triste? Hace mucho tiempo que ni nos hablábamos por teléfono, mucho menos vernos, que raro, es de esas noticias que me levantan el ánimo porque yo sigo aquí, he sobrevivido a todos. ¿Habrá pensado Celia, que me dolió la muerte, ya de un desconocido para mí?

Me he quedado sin amistades, ya todas se han ido, unas mueren, otras se han mudado y los otros desaparecieron.

Pensándolo bien, es lo que creo que me tiene así, aislado, incomunicado, solo; pero la verdad voy a servirme un poco más de café, así hago de cuenta que estoy en el velorio de Ramiro y lo acompaño en su última morada, quizá lo que en el fondo deseo es sentirme acompañado por él. Ya se me olvidaron los momentos agradables con todos.

No entiendo a las personas que tienen perros, ¡Cómo les gusta escuchar el escándalo de sus ladridos!

Eso de ver televisión solo por ver televisión, lo hace a uno dependiente, estúpido ¡En lo que me he convertido! ¡Carajo! Es que no hay algún programa bueno.

Deambulo en mi propiedad, vaya logro, eso sí, aquí nadie se mete conmigo porque eso de hablarle a los vecinos, ni pensarlo, mejor de lejitos.

Me pongo los pantalones, la camisa, chamarra, sombrero y zapatos. Si, todo lo hago automatizado, bajo por mi comida y cena, 4 tacos; me cuesta tanto trabajo bajar las escaleras de los cuatro pisos, pero más me cuesta subirlos, tanto que en cada piso siento que estoy echando los bofes, me paro y tomo un respiro, continúo. ¡Uf, ya llegué! Enciendo el televisor, me acomodo, saco dos tacos y me los como viendo una película de Tin Tan. Dicen que la verdadera cómica de ellos era la madre, de ahí viene el talento de los triunfadores hijos.

No me gusta tener basura en casa, bajo y la depósito en un bote de una cafetería, jamás me han reclamado por Irles a dejar mi basura.

Vuelvo a subir, escucho ladrar al perro del vecino cuando paso por su puerta, no hago caso, exhausto llego, me quitó la ropa, me pongo mis pantuflas y ya me dió "el mal del puerco", me recuesto, siempre pienso en quedarme dormido y ya no despertar.

La ventana de mi recámara da a una pared de un edificio descarapelado, me siento como en París, algunas veces me imagino estar en un cuarto de hotel de Estambul. 

¡Qué vida tan inútil terminé por vivir!

Mis espectativas están muy lejos, igual que mis amigos, familia, hasta de mi mismo.



martes, 24 de agosto de 2021

SEGUIMOS ESPERANDO



Aún la sigo esperando... bueno, seguimos esperando a mamá porque a "Pelos" lo dejó conmigo en un parque al que jamás habíamos ido, en la banca donde me dijo que no me moviera, dejó la bolsa con algo de ropa, una torta de frijol que compartí con  "Pelos". 

El jardín era grande había árboles, juegos, botes para la basura, flores pero ni ganas me daban de jugar cuando se fué mi mamá; pasadas unas horas yo ya tenía sueño, tenía frío a pesar del suéter que me regaló la mamá de mi amigo Rodri. Pelos y yo nos acurrucamos en esa banca de fierro hasta que de tanto esperar me quedé dormido.

Desperté y me recriminé porque no me di cuenta si mamá volvió por nosotros. Es la primera vez que teniendo el parque y los juegos para mí solito no me dieron ganas de subirme a ellos, el sol quitaba el color que normalmente tienen las ramas de los árboles; las veía negras, los colores de las flores los veía pálidos, el amarillo se tornaba blanco, el rosa de un color claro, alguna gente que pasaba creo que no me veía, otras extrañadas se seguían de largo, a mí me daba pena, quería explicarles que mamá de un momento a otro llegaría por mi, Pelitos  se acostó con las patas extendidas y con su cara esponjada de tanto pelo y recostada en el suelo levantaba sus ojitos hacia mi sin entender la inactividad como preguntando ¿Qué pasa por qué no corres, no me avientas la pelota? Tú no eres así. No tenía respuesta a sus preguntas, ya me estaba preocupando de que mamá no apareciera.

No sé que hora era ya tiene tiempo que nos comimos la torta de frijol, tengo sed, siento un vacío en mi pancita y comienzo a llorar en silencio porque no quiero preocupar a Pelitos, creo que está más desconcertado que yo, tomo fuerzas, debo de ser valiente, me seco las  lágrimas y los mocos con la manga del suéter que era de Rodri, un suéter muy bonito que siempre me gustó y le dije a mi mamá que quería uno igual de color azul cielo con unas franjas verdes y amarillas en los puños.

Rodri, me quiere mucho igual que su mamá, en el recreo me lleva lo mismo que le ponía su mamá: sandwich, un pastelito y leche de las pequeñas para niños, estábamos en 1er. año, ya sabíamos leer, escribir, sumar, restar, los colores, en que país vivíamos, pero... donde me dejó mi mamá yo no conocía, diciéndome que no tardaba, puedo asegurar que no era cerca de donde vivíamos en un cuarto con su amigo Gerardo. Él no era bueno, tomaba, fumaba, era flaco, feo y se enfadaba con mamá, nunca tuvo una muestra de cariño conmigo a pesar de que yo guardaba la esperanza de tener al papá que nunca conocí, mi mamá cambió mucho conmigo desde que lo conoció, si antes no teníamos para comer, ahora menos.

-Mira Pelos ese señor dejó un plato en esa banca, vamos.

-Guau, guau

-Mira son unos tacos con más cebolla que carne, están tibios, tienen salsa, tú no comes chile, mira, ya se te hizo agua la boca, jajajaja tu boca no es boca, es hocico. Ahora me dió sed.

Uno se cansa de no hacer nada, bueno, ya me cansé de esperar o será que nos dió el "mal del puerco", que es la pesadez que te da después de comer, como decía la maestra cuando regresábamos del descanso.

Cuando me desperté ya estaba oscuro, me dió miedo, tu ya estabas dando vueltas, te abracé, no tanto para que no te preocupes sino porque quería sentirme acompañado, era la primera vez que yo buscaba refugio en ti cuando siempre el que buscaba atención en mi eras tú.

Las sombras de un parque se mueven, parecen fantasmas, hablan, no les entiendo, se escucha el chillido de unas ratas, subo los pies, tu gruñes.

"Mamá, mamita, regresa ¿Dónde estás que no vienes por mi, te perdiste, no sabes el camino de dónde me dejaste, te pasó algo? ¡Pregunta! mira, aquí los juegos son diferentes al parque de donde vivimos, son más bonitos, en una esquina hay un local grande muy iluminado".

-Niño ¿Qué haces aquí solo, dónde están tus papás?

Me puse a llorar, abracé mis piernas, clavé la cara entre las rodillas, ahora me había dado cuenta que mi mamá no regresaría por mi, con mucho dolor entendí de súbito que me había abandonado junto con mi perrito que tanto quiero, porque yo soy lo único que él tiene.

-Mi mamá me olvidó aquí desde ayer, tengo frío, sed... tengo miedo-le dije al señor sin levantar la mirada- me quiero ir a casa.

-Mi niño, tranquilo, no te preocupes, voy a hablar a alguien que pueda ayudarnos.

Sentí esperanza, confianza que ese señor dijera "ayudarnos" como si mi situación fuera también de él. Pelos era afable y jamás permití que me separarán de él, mi única familia.


Adolfo Delgadillo Padilla


Si tienes una madre todavía,

da gracias al señor que te ama tanto 

pues nunca encontrarás en esta vía dicha tan grande ni placer tan santo.

sábado, 22 de junio de 2019

POR TÍ



Si por insuficiente te doy mal pago recibo, si no te doy mucho y por lo que recibo no es más que pago justo.

Te pido por injusto al regalo recibido
que no he agradecido que si me pasan estas cosas, es porque vivo.

Vida no apreciada con todo lo que conlleva, que vida no es vida sin las cosas que lastiman.

Lastima también la alegría porque en ella se me olvida dar gracias por todas las facetas de la vida.

No me hagas pagar factura cuando en ti he puesto mi creer, sí en ti no recibo ¿a dónde iré? Que no he de querer,

No tengo a dónde ir y aunque mil caminos se presentan sólo escojo el ir a ti ¡Qué obstinado me volví!

Sana mis heridas o ¿quieres que las conserve aquí? Yo no sirvo para eso. No soy digno de ti.

Yo no puedo darte lo que Tú a mí me das, ingrato me comporto por no querer pagar el precio de esta oportunidad.

Póstrate en mis querencias que con una sola mirada tuya mis mellas consuelo hallarían.

Y si por mi pasión oídos sordos pondrías dale gusto a este corazón que por tí desvanecería.

Porque no hay camino accidentado que conduzca a tí sin flores mientras Tú permanecas a mi lado.

¡Imploro!


martes, 4 de septiembre de 2018

NIDO ABANDONADO



Y te vas, te vas y yo me quedo aquí con los recuerdos que atormentan mi existir.

Y te vas, te vas dejándome sin más que mi propia soledad.

Y te vas, te vas sin que yo tenga una razón ni con nada que vivir.

Y te vas, te vas en busca de la luz mientras yo me quedo en oscuridad total.

Y te vas, te vas acariciando el mar y yo acaricio el final de mi realidad.

Aletargados segundos me esperan y a ti momentos de eternidad que deseo y a la vez no pienso si de algo me servirán.

Anhelo que la ociosidad de ser feliz te hagan recapacitar.

O quizá en un instante me haga olvidar que...

Te vas, te vas y yo me quedo aquí sin recordar el por qué ya no estás aqui.

O por qué yo me quedo aquí a que amanezca.

Adolfo Delgadillo Padilla

miércoles, 21 de marzo de 2018

EL AYER


Yo no puedo decir claramente si fui abandonado porque mi mamá siempre me visitaba en el orfanato donde me llevaba dulces que me dejaban un sabor amargo.
Me decía que para ella hacer las cosas así le parecían mejor que ponerse fea con los quehaceres de la casa y que me libraba de ser regañado a causa de su histeria, así estaba bien; no deseaba ser como la mamá de mi compañero de cuarto, que era una pendeja con iniciativa que por quererle arreglar la vida a todos, hizo de mi hermano un inutil o, como la mamá de Sergio que le dijo colérica ¡Y cómo tu hermano si se deja! cuando él le retiró la mano de su miembro puberto entrado a la juventud.
Ninguno tenía clara su situación, no tenían tiempo, al levantarse a las seis de la mañana, arreglar su dormitorio que parecía un congelador, ellos creen que por ello dormían bien al buscar el calor del otro, desayunar y dirigirse al aula lúgubre.
¿Qué diferencia existía entre beber el atole en pocillos de peltre a pocillos de porcelana? Yo digo que la añoranza, porque también dicen que el árbol representa al padre e, inconscientemente nosotros nos sentíamos cobijados en esas bancas de madera cruda. Salvador nos contó que recordaba con cariño cuando su papá se lo echó a su espalda y cuando llegó su mamá al levantarlo, él tenía una erección y, sus papás se echaron a reír. Estas anécdotas crearon vínculos entre nosotros, sabíamos el por qué estábamos allí, pero abandonados no nos sentimos, a menos que, ese fuera nuestro más íntimo secreto. Las caminatas largas entre los encinos que beben al camino torrentes de malteadas de chocolate, caracoles que dejan huellas al caminar para no perderse en la exhuberante vegetación y duendes imaginarios que alimentaban nuestros sueños.
Hoy me desperté con un pocillo de peltre color azul, ése que me acompañó y me recuerda el ayer, por el que aprecio lo logrado gracias a una madre que hasta sus últimos días no dejó de llevarme dulces, de los cuales regalo a los niños que a gloria les saben cuando a mi, hiel me dejaron.

lunes, 5 de junio de 2017

FLORES MARCHITAS


Nos damos cuenta de que a José le da miedo todo, ahora que la madurez de los años le ha llegado, ahora que se percata que al paso del tiempo, a causa de su ligereza de batear amigos con su soberbia, pedanteria, majadería e intolerancia, se ha quedado solo, sin nadie, sin amigos, sin familiares, aunque le sobreviven.
Irónicamente nuestro edificio está al lado de la pulquería "Salsipuedes" que se encuentra exactamente frente al cementerio, bajo su nombre dice: >>Aquí se está mejor que enfrente<<.
José tiene una extraña manía de visitar el panteón para constatar con la fecha de nacimiento y el deceso, los años que vivió el morador de cada tumba, para darse cuenta de los años que él ha vivido de más, ¡vaya pasatiempo! Tal vez no le han contado la historia del campo santo que se inauguró con la primer víctima de cólera que azotó la comunidad y cerró sus servicios con la última que murió por la epidemia y, a fuerza de superstición, se abrió un nuevo cementerio a la orilla de la carretera con el fin de brindarles a sus inquilinos algarabía al paso de los vehículos.
A mí, Carlos, me gusta la vida, a mí, que soy vecino de José, el hombre de los ojos de la miel que le brillan con un sólo rayo de luz y que es del dominio público su historia que, por celos y orgullo, amando a su pareja la dejó.
Es entendible acabar una relación por ausencia de amor, pero es inconcebible y triste darle fin cuando se ama todavía a la persona, con todo y las desavenencias que se dan y no luchar por no sufrir, quizá por esto en sus visitas al cementerio busca lo que ya no puede encontrar: que le debatan, que le discutan. En cada viaje que le toma cruzar la calle, sabe el daño que se hizo ¡Qué pena por ti José!, eres callado, introvertido. ¿Qué les contarás a tus amigos de enfrente, qué te hagan un espacio del que ya no crees tener aquí? José, el de los ojos de la miel que pepitas de oro discreto solloza, recuerda, que nosotros, día a día cambiamos, jamás somos los mismos y los muertos desde el día que mueren y son enterrados que, aunque se diga lo contrario, tampoco son los mismos, son volubles por el tiempo, el aire, el agua, la tierra, el fuego y, aunque se crea lo contrario, nunca dejarán este mundo.
¡Tú!, que buscas vida en aquellos a los que vida les falta para arriesgar lo que tú ya no quieres... ¡Vivirla!

CUANDO LLEGA EL OLVIDO


Y de pronto me meto al mar con toda la intención al salir de extraerle todo lo que guarda ¡y cual! de todo ese mundo prometido sólo saco unas gotas que resbalan en todo mi cuerpo, mas bien me timó su inmensidad y se quedó con todos mis sueños, recuerdos, secretos y con tus besos de los cuales ya no me preocuparé porque alguien venga a hurtármelos, ya que me queda la certeza de que al mar no le sacas en absoluto ninguno de ellos y ni sus mágicos tesoros.
En este pueblo de pescadores donde en sus redes cuelgan sus historias y las orean al viento como sus sombreros y abanicos para alejar el bochorno de las penas que no les importa.
En la cafetería con sillas de madera y mimbre donde se sorben los sorbetes con sabores de costa (sal, arena, palmas, piña, brisa y coco). Con pipa en mano, pido mi bebida.
- ¿Dé qué sabor quiere su chocolate?
- ¿Cómo qué dé qué sabor quiero mi chocolate? Pues de lo que es.
- Tenemos de chile, cítrico, licor, café y menta.
Aspiro el ambiente y resucito en el olvido de cada instante que pasa en blanco mi pesar por ti. Por esto regalé el reloj porque siempre me presionaba con el tiempo del recuerdo y comencé a envolver mis presentes con papel periódico y hojas de libros ya leídos, escogidos para así, de esta manera, despertar un poco de curiosidad a la lectura, pero ni aún así he hallado otro amor que el olvido ni hallado otra vida que la muerte.
Y por fin, en el placer de no pensar, en el placer de perderme, del abandono, de probar la diferencia intensa de mis lágrimas y la sal, me llegó el olvido y con el... tu muerte.

sábado, 13 de febrero de 2016

IGNORANCIA


La capacidad del ser humano es sorprendente en investigación y descubrimientos, cada día se perfecciona en saber y aclarar grandes misterios del universo y la ciencia, como entender la última confirmación de la existencia de las ondas electromagnéticas las cuales nos permitirán observar grandes fenómenos astrofísicos que de otra manera permanecerían ocultos.
¿De qué me sirve conocer el origen del universo y su inmensidad si no soy capaz de conocerme a mi mismo?
Hemos hurgado en terrenos estériles como: Bienes materiales, poder, confort, crecimiento de ciudades con rascacielos infinitos, vivimos en ciudades mal planeadas -Específicamente en México- Seguimos patrones alimenticios del país vecino, enfermándonos ¡Nos hemos abandonado!
Perdemos el tiempo preguntando ¿Existe Dios? No hay respuesta, porque no existe la primera pregunta y parece que nos aferramos en aclarar misterios buscando vida en los confines del universo con el único fin de acelerar la nuestra, en la tierra.
Tomemos en consideración que el progreso sin compasión nos conduce a alejarnos de nuestro entorno que es nuestro hogar, el cual compartimos con otros seres vivos (animales). Hemos prescindido del respeto a uno y, del otro, mi hermano, mi vecino, mi semejante.
¡Por esto! Es estéril cualquier ciencia y búsqueda si no aprendemos a encontrarnos a nosotros mismos, con pleno conocimiento de uno.

lunes, 26 de enero de 2015

¡HOY NO ES EL DÍA MÁS TRISTE DE MI VIDA!


Hoy no es el día más triste de mi vida, fue ayer cuando me dijiste que ya no me querías ¿En el mañana te necesitaría?

Hoy no es el día más triste de mi vida, quedó en el ayer cuando te me ibas ¿cómo no recordar el día?

Hoy no es el día más triste de mi vida, mi vida quedó asolada cuando te me ibas ¿Mi sol me alumbrará otros día?

Aunque tu imagen se difumino, el recuerdo se alargo, hoy te sigo amando ¡Por eso hoy no es el día más triste de mi vida!

Hoy como tifón tu recuerdo borró la alegría y el olvido no te aleja del nido tibio que dejaste ¡Regresa por lo que hurtaste!

Hoy no es el día más triste de mi vida, ya pasó, demoró tanto, ya es tarde, pero hoy no es el día mas triste de mi vida.

Aunque existen espacios reducidos en la ciudad que no me recuerden a ti, el espacio en mi memoria se reduce por pensar en ti.

Por esto, hoy no es el día más triste de mi vida, el más pleno es al haber muerto de amor para verte nacer por él.

Me alejare de mi para que te quedes y continúe siendo el día no más triste de mi vida hasta que otro llegue y lo alegre más ¿Regresaré a mi vida?

viernes, 10 de octubre de 2014

¡MÉXICO DESAMPARADO!


Repudiamos las manos de los delincuentes que no han tenido empacho de alcanzar a nuestros corazones inocentes, por el sólo hecho de querer controlar conciencias luchadoras de justicia, paz y expresar la intolerancia a la inseguridad, al hambre de poder de algunos grupos enfermos que se saben minoria por cobardes y debiles de espíritu.
Estos estudiantes como cualquier ciudadano inocente que la única arma que tienen es demostrar que pueden salir avante por sus estudios, trabajo y ausencia de mezquina maldad.
Sí sólo acaso por levantar el deseo de frenar esta barbarie incomprensible que azota a nuestro amado país México, se convierte en una sentencia de miedo y muerte.
¿Debemos de bajar los decibeles de nuestra acallada voz por un derecho que nos merecemos?

viernes, 8 de agosto de 2014

ANSIEDAD



Lamí la gota que resbalaba del tronco palpitante y que precisamente sudor no era, era salado, era vida, mi vida ¡vida mía!
Borre todo indicio de ansiedad y desconfianza, con una caricia en tu espalda aprisione tu pecho contra el mío para que se reconocieran y al despegarse quedaran secos y saciados.
En la luz de tu mirada divise el agua clara de la playa aislada de tu etérea profundidad y me invitaste anhelante al viaje virgen de tu interioridad.
¿Cuántas vidas debo vivir si es que me dejas para olvidar?
Instante divino fragmento en un suspiro, instante fugaz como el parpadeo coqueto de tu mirar, virar al pasado, anhelar al futuro y el instante divino, olvidar; ignorarlo para hacerlo eterno, perenne... inmortal.
No me causes destino tal penar que aunque sea déjame soñar.
¡Que pena es mi suerte que por un instante sufriré eternamente!
¿O mi destino fue tenerte cuando otros su muerte fue por tan solo verte?
Por tus ojos me encontraste y por ellos me perdí ¡Regresa por lo hurtado! Que está en buen resguardo ¡Te lo imploro

sábado, 1 de febrero de 2014

LA PROMESA



No me tildes de ingrato
que hasta en los gratos
tu imagen envuelve de 
grises mis azules ratos.

Mi deseo es no verte
tan pronto como querías.
Sí en el lugar que habitas
es imposible el no llegar.

Mas ten paciencia querido
deja disfrutar el breve
espacio de la vida que
eternamente me tendrás.

martes, 12 de noviembre de 2013

ESCLAVO

Es mi celda mi corazón
son tus brazos mis cadenas
tus labios mi condena
tuya mi sin razón.

En el encanto de las hojas
de invierno,titiritantes
aparece tu imagen arrogante.

Y el viento que cruza
su canto se entrelazan
los ojos de tantos y los
nuestros en llantos.

¡Rasga centinela realidad!
que en sueños dormidos
despiertan mis sentidos
atolondrado corazón expiro.

Un segundo es eterno
eterno seguirte y no verte
acompañado de otro
es mi muerte.

lunes, 23 de septiembre de 2013

PROMESAS



¡En el río de mis ojos, lágrimas!
lágrimas confundidas de mar,
es el mar color de mi mirar:
lo profundo de mi pesar.


No te siento, no te lloro
¡Si no te importó el no estar!
Me dejaste alejado cuando
yo más cerca de tu andar estaba.


La tinta se regó en el asfalto
y dejó de plasmar en el cobalto
color de mi libreta en tanto.


Temblorosa mi mano con la brocha
del encanto sucumbió al trueno
de mi quebranto.


No te espero, ya te tengo
como astilla clavada en mi lecho.
Son de llama mis plegarias
y helada mi esperanza.


Son cristales tus promesas
y en vapor tu mirada anda,
enramada de palabras
en el suelo dejadas y olvidadas.

sábado, 15 de septiembre de 2012

CLARO OSCURO

El sol jugaba con las escasas nubes que se atrevían a cruzarlo pintándolas de naranjas y rojos, las traspasaba para no dejar  de teñir los movimientos del agua que resaltaban en ondas los débiles ya rayos del amo del día.

A unos metros de mí, un hombre embelesado contemplaba el espectáculo en short color caqui, descalzo, playera verde militar ceñida a su cuerpo y sombrero de paja echado ligeramente hacia atrás como para que no le tapara la maravillosa vista que la naturaleza nos estaba brindando.Me lleve la copa de piña colada a los labios, permití que me hipnotizara el continuo arribo de las olas quemándome con el fuego del atardecer mis pies.
- Ya no te quiero.
- ¿Pero por qué, qué hice o dejé de hacer?
- Nada, sólo que sucedió y me marcho.
De este magro despido decidí venir  a encontrarme o a perderme de mí, en este lugar donde las cigarras se hacen escuchar, las gaviotas te obligan a dibujar líneas que quizás desearas que fueran corazones como un presagio de la vida que esperas.
Ya pasaron dos semanas en el cual me vi obligado a permanecer  en una vorágine de sentimientos, por más que lucho no agarro uno como para poder  poner orden a mi mente.
Una luz barrió con el rojo del mar revistiéndolo momentáneamente de oro, mire hacia donde se encontraba aquel muchacho, ya se había ido. De pronto escuché a mis espaldas que me saludaban, era el mismo del sombrero de paja que caminaba con bastón. En un instante pensé, porque ya se había presentado la luna al otro extremo de techo celeste, aún pálida, que se trataba de un anciano, pero su voz, silueta y caminar a pesar del bastón no eran las de una persona adulta y que la salida de aquel que domina el día le daba la bienvenida a la señora de las mareas y por lo tanto me era difícil definir la cronología de aquel lugareño.
-La luz del faro roba a los enamorados instantes de privacidad y a otros nos regala destellos de esperanza.  ¿Lo puedo acompañar?- me preguntó a la vez que con una ligereza se sentó en la arena al lado de la silla que yo ocupaba.
- ¡Claro, por favor! – me sorprendí que a lo mucho tuviera veinticinco años.
- Me llamo Isidoro, soy de un pueblo de aquí adelante, pero estoy terminando mis estudios de ingeniería en la capital del estado porque es el único lugar que aceptan invidentes.
Me pareció ver carruajes de fuego dibujados entre el mar, el sol y cielo; abrí los ojos de asombro, tragué saliva por la pena que sentí por mí y a la vez mi ánimo súbitamente cambio. La luz del faro me permitió admirar al ser más hermoso, tierno y varonil.
-¡Lo lamento, no pensé...! Mi nombre es Josías, mucho gusto.
Mi estancia se alargó por tres días más y mis visitas al puerto fueron más frecuentes e Isidoro que me enseñó a mirar con los ojos del alma disipó tristezas en mi corazón y que yo soy – dice él- la luz de su vida.

           ¿Será mi luz eterna
           o tus sombras perenes?
           O tú la luz que de mí,
           las sombras arrancó.