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lunes, 8 de septiembre de 2025

SATISFECHO


 

Ya no me queda que ofrecer ni nada que pedir. En la carestía material viví con poco. 

Y con un poco más gocé. Estoicamente es mejor mirar y ver pasar los momentos que no supe arreglar. 

He hecho pausa a mi vida en el ajetreo emocional ocioso.

De tener que responder cuando el silencio habla.

Expresar cuando la emoción declina.

Indiferente a la activa vorágine.

Las compuertas del sonido he activado al sórdido mundo de mi alrededor.

Terminó el caos del deseo desenfrenado, hoy la sencillez me basta.

Se acabaron las carreras desbocadas para llegar a donde no quería, sino a donde me dictaban.

Hoy llego a donde quiero, pero antes tuve que llegar aquí conmigo.

Ya no doy complacencias.

sábado, 17 de mayo de 2025

PERDIDO EN MÍ

Descubierto escondido con ojos azorados te miro.

En mis sueños duermes,


sueños compartidos.

Salgo a tu encuentro y descubro a un desconocido.

Penetro en tu mente porque en la mía me extravio.

Es tan extenso mi mundo que he perdido lo pensado.

Inmensa soberbia que tan pequeño me veo.

Verdad erosionada cuando yo mismo me encuentro.

¡Perdido en mi mismo!

domingo, 28 de noviembre de 2021

PERDIDO


Estoy perdido y no me encuentro ¿Cómo encontrarme en la inmensidad de este mundo desconocido? Le pregunto al aire que respiro sí es vital que me mantenga vivo, si el ver la naturaleza me elevara el ánimo, si los amigos se atreverán a márcame mis errores hoy en día en donde nadie quiere comprometerse por evitarse problemas.

¿Quién se ha sentido como yo? Perdido, ajeno, extraño, raro; ya no sé si vivo o sobrevivo ¿Se han preguntado lo mismo? Qué razón tiene el seguir luchando y pelear ante los embates que la existencia nos pone, las vicisitudes cada día son más empeñosas a que uno se detenga y decir "¡hasta aquí!".

Me he perdido y no me encuentro. Ya todo es tan diferente y me dicen que el cambiar es el camino, la incongruencia de amar a un animal y tener que comer carne; entonces no debería de cuidar plantas para poder alimentarme de ellas y no sentir remordimientos. 

Si se legaliza el derecho a morir, se legaliza el derecho a no nacer. Ya todo está al revés. 

Tengo todo para encontrarme pero miedo me da el salir a buscarme, el mayor laberinto está dentro de mí: mi apatía, inseguridad, desconfianza, lo indigno que me siento.

Cuando grito ni el eco escucho, solo sandeces; el afán de encontrar vida en el universo mientras le llevamos ventaja el destruir al mundo que habitamos, no, no le encuentro razón.

Hemos borrado de nuestros valores el amor, la humildad de aceptar que estamos equivocados, que podemos enmendar nuestros errores y corregir el camino.

¿Es soberbia pensar que lo aprendído es correcto y que los demás no apreciaron los valores inculcados? O quizá ni los tuvieron. He cambiado el rumbo, la marcha, la forma, el ritmo. Si, he cambiado pero veo que hay muchos que se obstinan a llevar la contraria a un mundo mejor.

Es por eso que digo que me he perdido, que no me encuentro, que mis derechos han sido violentado llevados al límite de la falta de respeto y que han perdido la dimensión de una lucha auténtica a una manipulación atroz. Ya no hay barreras para una convivencia armoniosa.

No es lo mismo faltar al respeto que perder el respeto, así como amar y amar demasiado, entre tu derecho, el mío y del otro están las obligaciones, los compromisos y el deber. El egoísmo es la forma más cómoda de "amar" de "vivir".

No me encuentro y quizá ya no quiero encontrarme, al mundo no voy a cambiar y ahora el mundo me ha perdido. Ya me perdí en mi extravagante manera de ver la vida, de vivir, de luchar, de creer, de pensar; soy ajeno, me resulto ajeno.

Si me encuentro ya no seré el mismo, ya no seré yo y de nadie.


Adolfo Delgadillo Padilla

domingo, 19 de abril de 2020

YO DE SIEMPRE SÉ QUE SOY



Yo de siempre sé que soy.
Busqué la paz busqué el amor.

Me perdí en la intranquilidad y por el amor perdí.

Más luego me encontré y la paz hallé y me hallé en mi.

Lo encontré a Él... Y Él en mí quedó y por esa razón mi corazón no pelea con mi razón.

Por mí sinrazón soy lo que soy.

Porque yo amo con mi vientre, con mi sangre; al cerebro lo tengo relegado en estos menesteres porque si así no fuera, fuera estaría de Él.

Antes de conocerlo primero lo sentí por ésto no hubo deseos de que existiera.

Yo de siempre sé que soy y porque soy... Él es en mí y yo por Él.

Adolfo Delgadillo Padilla

sábado, 22 de junio de 2019

ENCUENTRO



Hoy me encuentro especialmente triste, lo sé porque puedo estar en armonía conmigo, sólo conmigo.

Me dan ganas de llorar y veo a todo el mundo tan ajeno al mío, pero capaz de sentir empatía por todo.

Pero son sentimientos que por el momento no es posible que empaten porque se desconocen entre sí.

Especialmente hoy veo la belleza del día, mi ánimo triste y vivo este punzante dolor que mi alma siente.

La nostalgia anida mi pecho ¡La había echado tanto de menos! Que ahora la vivo porque sé que se irá.

Hoy me encuentro nostálgico, con un dolor que mi pecho siente, ya sé como es y por eso la dejo.

Lo dejo, ya no me peleo, se que se irá; ya la echaba de menos, porque con ella se lleva muchas cosas que...

Sé, me limpiarán.

Hoy me preparo como el cambio de estaciones; me mudaré de piel, mudaré mi ser, mudaré mi yo.

Hoy muero y en mi sentir resucitan mis intenciones de volver a morir, de renacer para luego...

Volver a fallecer y resucitar en nuevas y limpias palabras que nadie entienda, ni quiero ser entendido.

Y hoy estoy especialmente triste pero sé que limpiarán el bagaje que ha saturado mi memoria.

Hoy me tengo aquí, de frente, a mi lado y me miro detrás, me reconozco, pero también me desconozco.

Me mudaré y ya no seré el mismo, ya no quiero ser el de ayer, deseo ser otro, tan distinto al que fuí.

Tan distinto al que soy y al que pienso ser... Mi fin; Ser feliz, dejar ir y seguir el camino que me toque seguir.

Y cuando la tristeza me encuentra, yo me entiendo con ella y me entiendo yo y  después se va, me deja...

Y vuelvo a ser yo, nostálgico, locamente enamorado y feliz de ser un ser tan inentendible.

Hoy vuelvo a ser yo, me acabo de encontrar, ya me había perdido y ojalá, si es que quieres, hallame.

Encuéntrame en la profundidad de mi nostalgia, de mi apatía; en la profundidad de mi no ser.

De ser quien ni yo mismo sé quién soy porque puede que la nostalgia me encuentre de nuevo...

Y me mude al que siempre deseé ser o a ese que nunca desearon otros que sea... Pero seguiré siendo...

El que nadie entiende, el que ha sabido ser para dejarse atrás y verse de nuevo del que fue ayer.

Hoy me encuentro especialmente vivo porque sé que no hay camino, que seguiré el mío...

¡Hoy me encuentro... Especialmente vivo!

sábado, 15 de septiembre de 2012

CLARO OSCURO

El sol jugaba con las escasas nubes que se atrevían a cruzarlo pintándolas de naranjas y rojos, las traspasaba para no dejar  de teñir los movimientos del agua que resaltaban en ondas los débiles ya rayos del amo del día.

A unos metros de mí, un hombre embelesado contemplaba el espectáculo en short color caqui, descalzo, playera verde militar ceñida a su cuerpo y sombrero de paja echado ligeramente hacia atrás como para que no le tapara la maravillosa vista que la naturaleza nos estaba brindando.Me lleve la copa de piña colada a los labios, permití que me hipnotizara el continuo arribo de las olas quemándome con el fuego del atardecer mis pies.
- Ya no te quiero.
- ¿Pero por qué, qué hice o dejé de hacer?
- Nada, sólo que sucedió y me marcho.
De este magro despido decidí venir  a encontrarme o a perderme de mí, en este lugar donde las cigarras se hacen escuchar, las gaviotas te obligan a dibujar líneas que quizás desearas que fueran corazones como un presagio de la vida que esperas.
Ya pasaron dos semanas en el cual me vi obligado a permanecer  en una vorágine de sentimientos, por más que lucho no agarro uno como para poder  poner orden a mi mente.
Una luz barrió con el rojo del mar revistiéndolo momentáneamente de oro, mire hacia donde se encontraba aquel muchacho, ya se había ido. De pronto escuché a mis espaldas que me saludaban, era el mismo del sombrero de paja que caminaba con bastón. En un instante pensé, porque ya se había presentado la luna al otro extremo de techo celeste, aún pálida, que se trataba de un anciano, pero su voz, silueta y caminar a pesar del bastón no eran las de una persona adulta y que la salida de aquel que domina el día le daba la bienvenida a la señora de las mareas y por lo tanto me era difícil definir la cronología de aquel lugareño.
-La luz del faro roba a los enamorados instantes de privacidad y a otros nos regala destellos de esperanza.  ¿Lo puedo acompañar?- me preguntó a la vez que con una ligereza se sentó en la arena al lado de la silla que yo ocupaba.
- ¡Claro, por favor! – me sorprendí que a lo mucho tuviera veinticinco años.
- Me llamo Isidoro, soy de un pueblo de aquí adelante, pero estoy terminando mis estudios de ingeniería en la capital del estado porque es el único lugar que aceptan invidentes.
Me pareció ver carruajes de fuego dibujados entre el mar, el sol y cielo; abrí los ojos de asombro, tragué saliva por la pena que sentí por mí y a la vez mi ánimo súbitamente cambio. La luz del faro me permitió admirar al ser más hermoso, tierno y varonil.
-¡Lo lamento, no pensé...! Mi nombre es Josías, mucho gusto.
Mi estancia se alargó por tres días más y mis visitas al puerto fueron más frecuentes e Isidoro que me enseñó a mirar con los ojos del alma disipó tristezas en mi corazón y que yo soy – dice él- la luz de su vida.

           ¿Será mi luz eterna
           o tus sombras perenes?
           O tú la luz que de mí,
           las sombras arrancó.