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domingo, 8 de junio de 2025

ORÍGENES


Dejarse arrancar el alma con la que crecimos sería como quedar huérfanos de nuestros orígenes.

Los recuerdos están bajo la piel, muy dentro de uno y en ausencia de todo, seguirán los recuerdos palpitando.

Somos lo que hicieron de nosotros para llegar ser una mejor opción de uno mismo.

El destierro de nuestro pasado nos desconecta, nos condena a la ausencia de identidad y al aislamiento.

Sellar, amalgamar las raíces, reconectar los sentimientos arrumbados en el resentimiento empolvado.

Atrapar la nostalgia es capturar el momento vívido de nuestros sueños reales acorazados.


domingo, 4 de mayo de 2025

INEVITABLE

En un cerrar de ojos se cumplieron las promesas y no me di cuenta hasta que me alcanzaron.

Algunas veces sin prometer se cumplió lo inevitable, tú te fuiste y yo me quedé sin tu presencia.


Hoy tus recuerdos son la memoria imborrable de ese ayer, de tus respuestas silenciosas en mi soledad.

viernes, 7 de marzo de 2025

AQUÍ SOLA


Me he quedado sola, un día la memoria tomó su camino, la vista vió algo más hermoso que mi entorno, el sonido se puso en silencio y yo... Perdida.


¡He quedado sola! 


Ya mis fuerzas me abandonaron, mi voluntad la perdí, mis ganas de vivir ¿Cuáles ganas?

Hurgo en mi cabeza, en el aire, en aquellos que me puedan decir ¿Quién soy yo? Me caí en un hoyo por mirar las estrellas y ni apreciarlas puedo.

Se me revolvió el camino, voy a donde no debo de ir, llego a donde no quería llegar y me quedo donde me acomoda el tiempo, los recuerdos son tantos que no se si son del ayer, del ahorita o son los que voy a tener después y se pelean por estar, son vigentes, pero divergentes, los quiero atrapar, se me escabullen, otros no los quiero y se empecinan a permanecer.

Estoy hecha bolas, pero sola, estoy sola y con mi desastre que parece llegó solo y en silencio, acurrucándose en mi, aprovechó mi apatía, mi necesidad de compañía.


domingo, 26 de noviembre de 2023

SIN RECUERDOS

Qué solo se siente el mundo sin los recuerdos, solo llegó el olvido y tú ya no figuras en los escritos, los poemas se escriben sin tu nombre, sin tu imágen pero con la misma pasión.

Qué solo me sentía con ellos que me ayudaron a sobrellevar mi soledad, sin ti, llené el vacío en las hojas que la pérgola plasmó en ellas, palabras de esperanza, por ti.

Sin voluntad soñaba, vivía, moría y me aferraba a la cruz que me mantenía siempre en agonía escribiendo poesía dedicada a ti, mientras yo para ti no existía.

Sabía imposible pelear con lo que deseaba, pero no podría ganar una batalla ya perdida y seguí humedeciendo mis mejillas mientras las letras secaban.

Eres un recuerdo lejano, ajeno, extraño, marchito y, en mi cansada madurez he reconocido una vida plenamente aprovechada en la tinta derramada de nostalgia. 



lunes, 9 de octubre de 2023

SE ME ACABARON LOS PRETEXTOS


Se me acabaron los pretextos de esperar, el tiempo en polvo se me va.

La turgencia de tus senos en mi imperfección se esfumaron.

La esperanza en mí era tan intensa que por fuerza se quebró mi imaginación.

¡Ya! Se me acabaron los pretextos de verte a mi lado ¡Felices!

De escribirte cuentos y aventuras, poemas y locuras ¡Te clamé y nada!

De buscarte entre las rocas, el cielo y la espesura de mi desesperación.

En el fondo de la tierra, en lo profundo de Dios, en mi vacío del corazón.

Rogué, prometí, exigí, imploré, blasfemé, maldije; cuando te encontré

¡No supe que decir!

Se me acabaron los pretextos de recordarte, quizá no serás la misma si te encontrase.

Los besos, las caricias, tus promesas, nuestros sueños, me los arrebataste.

Desnudo, huérfano de esperanza, sin mí, sin... ¡Dios, dónde estás! ¡Sin Él!

Se me acabaron los pretextos de no vivir sin ti ¡Resurgiré!

Agotado estoy, ya no ahondaré ¡Quédate con tu miseria, que yo con la mía tendré!

¡Quédate con lo mío, con lo mucho que te amé ¿Yo? Sin pretextos.

viernes, 30 de diciembre de 2022

NOSTALGIA

 


Me resulta nostálgico despedir este año, porque no solo le diría adios a el, sino a toda la gente que perdí. Parece que los olvidé, pero no. Los tengo clavados en mi ser.

A ellos quiero decirles que siempre los llevaré en mí, que jamás los voy a olvidar, hay veces que me sacan una sonrisa, carcajada y lágrimas cuando los recuerdo o se meten en mi rutina,  logrando que me vean raro. Yo soy el que ve raro al mundo, anda agresivo, se olvida de los suyos, no los recuerda, los veo sin pasado, sin historia, vacíos ¿Será la edad?

Me acuerdo de ti, de él, ella, de aquél y me siento vivo, miro el instante próximo y tomo fuerzas de seguir adelante porque sé qué tarde o temprano ya no tendré la oportunidad de continuar viendo la evolución de este universo al que pertenezco y del cual debo de contribuir a ser mejor para aquellos que aún me quedan, aunque muchos de ellos me resulten extraños.

Me preguntaba si es la edad, yo digo que no. Es la experiencia, esa que se me presentó de tajo siendo pequeño, la misma que me puso en el lugar, no sé si correcto, sin tan solo preguntar. Y, no me quedó más que tomarla, así, sin saber, me la sorteé, aprendiendo a crecer.

A ustedes que ya no están los echo mucho de menos pero me dejaron infinidad de experiencias, me mostraron a ser flexible, pero firme, que, el tiempo que yo permanezca aquí lo debo vivir, intenso cuando lo requiera, tranquilo cuando sea necesario, en paz, pero sobre todo consciente del don que es el estar.

A los que seguimos, Muchas Bendiciones, no hay prisas, reglas, metas, ya que todos llegaremos. Mejor que en este camino vivamos, gocemos cada instante; aprendamos de cada momento y compartamos la experiencia de vivir en la armonía que Dios quiere para cada uno.


¡Feliz año Nuevo!🍾🥂💫🎊🎁⏳

miércoles, 20 de julio de 2022

¡CÓMO EXTRAÑO!

 


Las cosas ya no son iguales, el tiempo ya no rinde como rendía hace mucho. La gente era distinta, se daba tiempo para hacer las cosas, ahora el tiempo no te rinde.

Los amaneceres, atardeceres y noches eran eternas como para poder disfrutarlos y crear poemas, canciones, enamorar, pasar tiempo con la familia y tomar una siesta.

Todo ahora es un correr y lo que puede llegar a tiempo es un ataque al corazón por el trajín, la presión y angustia, en este tiempo llamado "stress"; y ¿Para qué? No terminamos de hacer las cosas. Recuerdo a mi mamá que se daba tiempo, aunque quizá no lo tuviera, con una actitud parsimoniosa, de llamarnos "Ven, te voy a espulgar". Colocaba nuestra cabeza en su regazo y comenzaba para mí, a hacernos piojito y no nos los hacía, ya los teníamos. Eso era algo que a muy pocos nos causaba placer, tener piojos o liendres porque éramos acariciados por las manos suaves y amorosas de mi madre.

Todo en antaño era placer para mí y mis hermanos cuando llegaba la noche eran risas, bromas y nada nos molestaba ¿Cómo iba a molestarnos si frente a nosotros teníamos un pocillo de peltre o una taza de plástico lleno hasta el tope de café con leche y no pocas veces se nos desbordaba por las cucharadas de azúcar que le añadimos y una concha de chocolate?

Vivimos con la creencia de las brujas, los fantasmas, los príncipes y princesas donde el bien siempre triunfaba.

Hoy me he dado por rescatar esos momentos, esa paz y los encuentros con mis hermanos, pero sobre todo conmigo.

¡Cómo extraño a los piojos y los cafés con leche!


Adolfo Delgadillo Padilla

sábado, 31 de agosto de 2019

¿TE ACUERDAS?



La comida no sabe igual en un restaurante de lujo que servido en una casona vieja bien preservada, de muros de adobe adornado con hojas verde olivo y pajaritos cantando, habitaciones altas, cocina de talavera, techos sostenidos por vigas de madera de pino silvestre.
Una sopa de habas y quesadillas de flor de calabaza, acompañadas de agua de tamarindo y de postre, até de membrillo.
La siesta en una hamaca y la lectura en una mesita con flores silvestres cortadas y puestas en un rudimentario florero pequeño justo al lado de la ventana de herrería donde la luz entra libremente. En ella veo pasar a Don Lucio dirigirse a misa con su misal en la mano, a Doña Cleo con su canasto del mandado repleto de hoja santa, cilantro, epazote, mejorana, peras y demás; a esos novios que se comparten los besos en el helado de maracuyá, a los niños cambiando el color de su ropa cuando juegan en el adoquin del jardín con sus carritos de madera y trompo en mano.
Yo no sé qué le ponía mi abuelita a su sopa de fideos que a todos sus nietos nos dejó perenne ese sabor; nadie ha sabido igualar, quizá era la manteca o las patitas de pollo y con eso teníamos, no necesitábamos de manjares con su sazón bastaba.
¿Se acuerdan del café legal? Pues ese sólo por premura en mi casa lo tomábamos porque mi abuelita nos hacía el café con leche con café del bueno que endulzaba con trocitos de panela... Mmmm y por supuesto como olvidar el chocolate de agua donde remojabamos el bolillo con todo y migajón.
Los bordados, deshilados, las loterías y las historias que nos arrullaban al dormir; como olvidar cuando mi abuelita de armas tomar les ahuyentaba los pretendientes a mi mamá y tías con escopeta en mano, la leyenda del ahorcado y la mismísima llorona.
Había un jabón de lejía para la ropa y otro para el baño que lo tomábamos en un tina de aluminio.
-Tállate detrás de las orejas y allí mismo los calzones- me gritaba la tita.
Los abuelos dejaron este mundo ya mayores, lo dejaron sin aspavientos ni quejas de algún dolor o, eso nos evitaron percibir, con su partida nos olvidamos y descuidamos las macetas, el barrer el patio, el subir a la higuera, el saltar la reata. Pero la memoria es como un disco duro y ahora son las tertulias con los hijos, los nietos, los sobrinos que nos piden ir al mercado de Sonora a comprar: yoyos, trompos, baleros y damas chinas de madera.
Yo aún conservo mi juguete favorito: dos pugilistas sobre una palo de madera midiendo su destreza cuando como por arte de magia los hacía pelear cuando apretaba un botón; esa era mi tecnología.

Adolfo Delgadillo Padilla

sábado, 28 de octubre de 2017

LLUVIA

Y quiero llegar silenciosa y mi voz arrulla hasta volver nostálgicas las caras mas hermosas, convirtiéndolas en notas de colores.

miércoles, 15 de marzo de 2017

VISITA DE MAMÁ GRANDE


Cuando no llega la inspiración ¿Con qué me quedo para escribir? ¿Con el alma, espíritu o el sentimiento?
La razón es tan fría que no me permite soñar, volar, crear fantasías difíciles de creer. Cuando la apatía se instala en mi ser, no hay máquina de imaginación. ¿Pero la vida no es parte de la imaginación? Muchas veces he soñado vivir y vivo soñando, entonces ¿Por qué no permitirme crear los sueños sin soñar?
Recuerdo a mi abuelita que en las noches cuando sus hermanas llegaban se ponían a platicar sobre fulano, sutano o merengana, sus platicas eran sobre sus recuerdo, giraban las historias en la revolución o de espantos; estás charlas me mantenían al hilo hasta que el sueño me vencía.
Cualquier día, quizá de lluvia que ayudaba arrullar o como sedante de todo un día ajetreado se me quedó grabado el ritual del saludo entre vecinos y, digo vecinos cuando los separaban muchas veces maizales eternos. Hoy por hoy ni el saludo de mano quiero dar, mucho menos con esta tecnología en dónde por saludo es un Whatsapp.
Si el pinole fuera tiempo de un reloj de arena, el tiempo en mi ya no existiría, todo me lo comería, pero vino a mí, me recordó las sencillas tortillas con frijoles y salsa roja de molcajete, atole de masa y las manos rugosas de mi tata Martha.
Y me pregunto si la ciencia es un sueño o sueño con la ciencia, pero no se me presenta real en mi acción porque vivo de mi pasado y, dicen que quien no tiene pasado no tiene derecho a vivir el presente.
No recuerdo cuándo me abandono mi abue ni tampoco si ella sigue acompañándome ¿Quién sabe si la muerte no es la misma, de estar o no estar en esta vida? Que no es como la creemos, eterna, que muere; la muerte para siempre por siempre pero no eterna, porque la locura pasajera por la vida misma es un don que debemos exprimir hasta lo amargo de lo vivido.
Es por eso que cuando la inspiración no entra, debo muchas veces de abrir el cuaderno de mis recuerdos.

viernes, 31 de julio de 2015

RÍO REVUELTO

La Revolución Mexicana creó múltiples costumbres y modus vivendi de los mexicanos. Apenas unos años las abuelas acostumbraban a resguardar la comida en cestas de paja y mimbre en lo alto de las vigas de las casas, esto por las ratas; el cual nos obligaba a comer el pan duro con chocolate de agua que mi abuelita para hacerlo más espeso le añadía polvo de barro.
Muchas veces la comida se secaba o se echaba a perder, pero descubrían nuevas formas de reutilizar ese alimento; por ejemplo: con el pan duro nos hacían capirotada, con la tortilla dura chilaquiles y no dudo ni tantito que gracias a esa costumbre salieron algunos chiles secos o la machaca.
La moda era tener remendados los pantalones y camisas con retazos de tela de colores, de zapatos cartones amarrados con mecate.
Ahora me pregunto ¿Cuáles ratas? Si en la Revolución a causa del hambre las ratas por poquito se extinguieron y las monturas de los caballos, cinturones eran comestibles.
El beber el propio orín a falta de agua.
¡Ay que tiempos aquellos cuando mi abuelita nos cocinaba con manteca! Remojar los recuerdos donde la pobreza no era nuestra preocupación y el tocar con nuestros pies desnudos esta tierra con perfume de barro, bañarnos en los ríos vivos y no contaminados, acurrucarnos en el petate (que era de todos) a escuchar las mismas historias y leyendas al calor de una vela de cera y echar la imaginación a volar por las sombras y distorsión de la luz parpadeante en las paredes y nuestras caras... terminábamos exhaustos arremolinados a las seis de la tarde para al siguiente día.
Este movimiento no rompió el proceso capitalista, no fue una lucha de los pobres contra los propietarios... sino una contienda privada... por el poder. No unifico, fue un instrumento ideológico manipulado (por el gobierno) contra sus enemigos... y las presiones del exterior.
¡Qué más da! esta lucha me regaló los recuerdos más felices de mi vida, lo impávido del tiempo y la eterna felicidad que me da el recuerdo de mis risas en paz.

viernes, 20 de marzo de 2015

VALIENTE


Tú te vas, él también, tú el día, él el instante.
Aquel se va, aquel recuerdo ya no volverá, volver al hoy.
Ya partieron todos y yo, aquí me quedo con el tiempo que ya se fue con ellos o quedó.
Quedó vacío sin sus risas o comentos, ella partió, era la noche y queda mi sombra masculina de estrellas.
Yo retiro el polvo de mi andar, con un suspiro lo hace volar, volar tan lejos que ni recuerdo dejará.
Dejar las huellas para el hoy, matutino, nocturno, el instante divino, no regresará y tu... me perdiste.
Perder por miedo, mejor no regreses que más pierdo si vuelves y, no claudicare, yo no partire... aquí me quedaré.

sábado, 26 de julio de 2014

CUANDO YO ERA CHIQUITO



Cuando yo era chiquito, mi mamá me regaló: hermanos pa' divertirme, un payaso y un reloj. Mis hermanos se casaron, el payaso se juyó y el reloj se desconchinfló. Con la risa yo me quedo y de reloj tengo al sol.
Cuando yo era chiquito, mi papá me regaló: una pala pa'l trabajo y palabra pa'l honor. Yo la pala no la quero, no me gusta trabajar; el trabajo es tan malo que te pagan por hacerlo ¡Ay que vida tan ingrata! Yo no quiero tener la lata de crecer como mi tata, yo me quedo tan zotaco aunque solo coma taco.
El honor se me pegó.
Cuando yo era chiquito, mi hermana me regaló: muchos besos en la cara que no se me quitan con nada. Ya probé en la tarja con zacate y jabon, que son los besos de mi madre, del amigo ¡Porfavor!
Y los celos de mi novia acatarran mi confort, ya no le llevaré torta que mamá me preparó.
Yo quero volver a ser chiquito, que de grande no me gusto, sentir los cariñitos y comer mi pastelito. Esa vida placentera, si no regresa ¡yo la busco!
Y mejor me quedo con el regalo que papá Dios me obsequió, con el alma de chamaco que todo olvida y sin rencor.
¡¡Porque eso de ser grandote, no me gusta ni tantito!!

-Carta de Modesto de chiquito

miércoles, 19 de febrero de 2014

CLARO QUE FUE AYER


17:38


- ¿Quién mató mi "Siempre viva"?
- El bien aventurado tía María -con una carcajada mi mamá le respondió a mi tía abuela-.
- ¡Chamaco del demonio! -y ya no dijo más-
Mi tía abuela pensaba que ser bien aventurado era como ser un niño cristal de ahora, algo así como bendecido.
¿Y cómo no serlo? si tenía el mundo para mi sólito, el pasillo lleno de macetas de barro, decoradas con vidrios de colores, el piso de mosaico como recién encerado, veteado color verde "¿Te acuerdas Cata?".
Un día de tantos vi como mi hermano el Ismael se le montaba a la vieja negra, con movimientos bruscos jadeaba encima de ella (no le importó que yo lo estuviera viendo) ¿Pues cómo? Ese Isma hacia todo lo que se le viniera en gana y sin pedir permiso. No sé que edad tenía, pero eso sí, crecía mucho más rápido que yo, era un tragón, hasta se comía lo que ya no queríamos, después de haberse atragantado con lo suyo.
Mi hermano y yo salíamos a alborotar los charcos a sacarles relámpagos de luz, a darle vida al lodo y hacer cantar al río que corría al lado de las vías. Mi mamá enojada me metía a jalones para bañarme y al Isma lo dejaba afuera castigado -seguro pensaba que era él el culpable, cuando la verdad yo le marcaba la pauta; corríamos, brincábamos y ya cansados, con paso lento, uno al lado del otro (a menos de que nos distrajera el revolotear de una mariposa, ya sea él o yo la perseguíamos) nos encaminábamos hacia la casa.
¿Te acuerdas Aida, cuándo Miguel se cayó en su bici y se hirío el mentón haciéndose la barba partida en las vías del tren (¡como le mejoró la apariencia! Después a todos les dijimos que era de nacimiento), Martha perdió su chancla en ese arroyo frío y Vicky se voló una uña en una de esas sillas plegables. Jajajajaja todo en ese mismo lugar.
- Yo no fui, yo no fui - gritaba yo-. Pero a la condenada chaparra jamás se le olvidó.
Al Toño le decíamos "Dumbo", era el más pequeño, pero ni problemas daba, ¡estaba tan hermoso!
A mi me decían el "Ratón" (nada alejado de la realidad, era bien apegado a lo ajeno, era sólo por travieso, una manera de llamar la atención).
Llegando de la primaria me encontré un recado de mamá que decia: "Ratón, llevamos al Isma a la veterinaria" Me puse a llorar; mi hermano, compañero de juergas, mi más querido amigo ya no volvería. Salí a buscar a la negra, la encontré echada en una caja con sus cachorros, unos eran negros como ella y otros color miel como el Isma.
- De hoy en adelante ya no te llamaré "Negra cochina", serás la "Lady".
Los peques debieron partir, sin antes bautizarlos como: Princesa, Oliver, Ojos, Pelos... y desde allí partí también yo ¡Como añoro ese pasado!

miércoles, 29 de enero de 2014

SENDERO



Pies descalzos,camino polvoriento,el afán era seguir,distraerse,ocupar el espacio,ocuparme,no sabía por qué, pero me gustaba. Al llegar al parque la textura que sintió mi piel fue diferente, ese cosquilleo que me acariciaba, que saciaba la sed de las plantas de mis pies resecos, que por el rocío natural que tenían las florecillas vivas de colores tenues junto con la malaquita del césped de la mañana, sentí purificarme.
El ambiente perfumaba cada poro, desvirginandolos abruptamente.
La caravana era interminable, sorprendía el no verle final, me daba la impresión que mis ojos de pronto se abrían por la nueva experiencia que estaban viviendo y se empequeñecían por lo que no querían mirar; el tambaleante caminar de los cansados andares de los ancianos enfermos, de los niños, de las madres de los niños. Muchos ayudaban, ofrecían su mano, su hombro, su espalda, agrietando la tierra al caminar con su pesada carga y, sin embargo, los que araban con sus generosas, pero silenciosas lágrimas eran los que mayor autoridad tenían, quizá por orgullo no mostraban su dolor. Eran los recuerdos, de la gratitud hacia la vida lo que les hacía tomar esa decisión de entregar quizá el último, pensaban, esfuerzo que tenia su cuerpo agotado.
Los duros panes y enlamados quesos se repartían celosamente para que nadie les diese un colmillo de más, para racionalizar las pocas provisiones que se tenían, para quién sabe qué tiempo pasaríamos en nuestro éxodo. Las mujeres en lactancia ofrendaban de su leche para mitigar la sed. Vi a un hombre que se comía, ya no sólo sus padrastros de los dedos de los pies por el hambre, se estaba devorando parte de sus extremidades él solo, una mujer se mordisqueaba sus ya no tan largos cabellos y otro hombre ponía sus manos en cuenca y se bebía los orines que recolectaba de sus compañeros.
- ¿Por qué salirnos de nuestras casas, de nuestras tierras, de nuestra patria? - ¨Para no salirnos de nosotros mismos, -me respondió mi mamá-, porque si lo hacemos, ni nosotros mismos nos encontraremos el día que entendamos el por qué de lo que estamos viviendo hoy¨.
Un aire fresco acompañado de neblina nos coloreo a todos de un tono marrón, en grupos nos acomodamos para terminar contándonos las experiencias del día -como si hubiesen sido diferentes- me acurruqué en los brazos de mamá y no tardé ni un pestañeo en abandonarme en un largo y profundo soñar, pero antes me dí cuenta que sí, que todos tenemos una experiencia diferente aunque juntos estemos, por lo menos yo que tengo lo que a otros les faltaba: Su madre.