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sábado, 22 de junio de 2019

SOY DIVORCIADA



En divorcio jamás pensé porque me uní convencida, hablaré por mí, al amor, por los hijos que deseaba tener; pensé en una vida llena de retos, pero en divorcio, nunca.
Confieso que por mi mente pasó la idea de quitarme la vida y también hice lo que una persona entregada al amor puede darse el lujo, de luchar, a lo que otros le llaman perder la dignidad.
El divorcio afectó a mis hijos los que también suplicaron, pero cuando una parte decide irse, lo mejor, ahora lo entiendo, es dejar ir con la misma naturalidad que lo deje llegar.
¿Dónde queda el amor? Queda en lo que nos dimos, en las luchas, las alegrías, pero sobre todo en los hijos que perpetúan ese amor y en mí.
La fortaleza tarda en construirse para que sea infranqueable a los comentarios ociosos, amargados de otros.
Soy divorciada y permitiré que de nuevo la vida me sorprenda, soy divorciada en espera de otra oportunidad de vida.


miércoles, 21 de marzo de 2018

LID GANADA


Armadura frágil, endeble fortaleza si por mis proezas intrusa te dejara morar, dejarás expuesta fortaleza.

No quiero exponer tal grandeza que por deseo sobrenatural yo te déjara entrar y difícil sea tu partir.

Que por poco placer me quieras dar yo mucho deba pagar, agonía larga por haberos confiado lo que quise cuidar.

Inmensa pena, fue larga la espera, ciego, aturdido y por entendido me retiro.

Retiro mis despojos deste corazón valiente que si bien no supo perderte buena experiencia le pertenece.

Que raro y predecible caer que dispuesto estoy de volver mi proesa valer.

Que la lanza avive mi bravura en lidias peculiares que entre dos seres son dulces placeres.

jueves, 31 de octubre de 2013

SENDERO

   Pies descalzos,camino polvoriento,el afán era seguir,distraerse,ocupar el espacio,ocuparme,no sabía por qué, pero me gustaba. Al llegar al parque la textura que sintió mi piel fue diferente, ese cosquilleo que me acariciaba, que saciaba la sed de las plantas de mis pies resecos, que por el rocío natural que tenían las florecillas vivas de colores tenues junto con la malaquita del césped de la mañana, sentí purificarme.
   El ambiente perfumaba cada poro, desvirginandolos abruptamente.
   La caravana era interminable, sorprendía el no verle final, me daba la impresión que mis ojos de pronto se abrían por la nueva experiencia que estaban viviendo y se empequeñecían por lo que no querían mirar; el tambaleante caminar de los cansados andares de los ancianos enfermos, de los niños, de las madres de los niños. Muchos ayudaban, ofrecían su mano, su hombro, su espalda, agrietando la tierra al caminar con su pesada carga y, sin embargo, los que araban con sus generosas, pero silenciosas lágrimas eran los que mayor autoridad tenían, quizá por orgullo no mostraban su dolor. Eran los recuerdos, de la gratitud hacia la vida lo que les hacía tomar esa decisión de entregar quizá el último, pensaban, esfuerzo que tenia su cuerpo agotado.
   Los duros panes y enlamados quesos se repartían celosamente para que nadie les diese un colmillo de más, para racionalizar las pocas provisiones que se tenían, para quién sabe qué tiempo pasaríamos en nuestro éxodo. Las mujeres en lactancia ofrendaban de su leche para mitigar la sed. Vi a un hombre que se comía, ya no sólo sus padrastros de los dedos de los pies por el hambre, se estaba devorando parte de sus extremidades él solo, una mujer se mordisqueaba sus ya no tan largos cabellos y otro hombre ponía sus manos en cuenca y se bebía los orines que recolectaba de sus compañeros.
  - ¿Por qué salirnos de nuestras casas, de nuestras tierras, de nuestra patria? - ¨Para no salirnos de nosotros mismos, -me respondió mi mamá-, porque si lo hacemos, ni nosotros mismos nos encontraremos el día que entendamos el por qué de lo que estamos viviendo hoy¨.
   Un aire fresco acompañado de neblina nos coloreo a todos de un tono marrón, en grupos nos acomodamos para terminar contándonos las experiencias del día -como si hubiesen sido diferentes- me acurruqué en los brazos de mamá y no tardé ni un pestañeo en abandonarme en un largo y profundo soñar, pero antes me dí cuenta que sí, que todos tenemos una experiencia diferente aunque juntos estemos, por lo menos yo que tengo lo que a otros les faltaba: Su madre.