La niña de los ojos rotos, la que esconde su mirada detrás de la ventana.
A la que le quebraron el alma rasgando el velo de su inocencia, la doblegaron.
Mi niña, de los ojos rotos, herido su corazón, su alma arrodillaron.
El tiempo ya no corre, dejar de existir desea, ya no hay tiempo para ella.
¿Quien te mira? Nadie, mi niña, a nadie le importas, a mí sí, pequeña.
Sal chiquita, ya no te culpes, tú no fuiste la causa de tu dolor.
Corre la cortina, abre tu ventana, que la luz de nuevo encienda tu alma.
Hazte grande ¡Tan inmensa! abraza al perdón y recibe el amor.
