jueves, 18 de junio de 2026

NUNCA DIGAS "NUNCA JAMAS"



Nunca digas nunca, eso lo aprendí cuando mi amigo Jorge Arturo Ojeda Padilla, un escritor de temática primordialmente gay, me llevo a conocer su departamento, llegamos y al entrar me quedé azorado al ver una generosa capa de polvo sobre sus muebles, como si fuera el protector  natural de los mismos, en el espejo te podías ver difuso y, en mis adentros me dije "jamás pondré un pie en este departamento". Yo no podía imaginar como una persona de su intelecto fuera tan descuidado en su persona e intimidad y al aseverar que nunca volvería a poner un pie en esa casa, la vida me sorprendió. 

Sin embargo la amistad continúo y nos seguimos viendo para compartir una taza de café, él, con su cigarrillo 'faros' en mano se llevaba la boquillas sus labios, aspiraba el cigarrillo, tomaba de la lata un trago de refresco y echaba el humo en formas circulares para después tragarse el líquido azucarado. En esas sentadas me contaba historias de Octavio Paz, Juan José Arreola, Juan Rulfo, sus viajes, anécdotas. Por ejemplo cuando un día Arreola, unos amigos y Jorge, estaban comiendo en un restaurante de la zona rosa y a Jorge, que degustaba mole con pollo se manchó la camisa, Arreola, su maestro, le dijo: Jorge, ya tienes una camisa nutritiva y todos soltaron una carcajadas, dejando ver la genialidad e improvisación que tenía Arreola.

Estos encuentros eran enriquecedores para mí muy magra cultura, yo apenas despertaba mi curiosidad que sigue dando frutos.

Una ocasión nos quedamos de ver a un lado del Sanborns de los azulejos, cerca de la torre Latinoamericana en un Donkin'Donuts, al tiempo de media hora de la plática le dije.         -Jorge, ya me tengo que ir, tengo trabajo. Él energúmeno me reprochó que venía desde su casa para verme, vivía sobre Paseo de la Reforma. Yo que venía desde la zona del aeropuerto, pensé, es más lejos de donde vengo yo. 

-Jorge, no te enojes, yo también tengo cosas que hacer y me hice un tiempo para venir a verte, escuchar tus historias. Pues no. Se puso furioso y ya no nos volvimos a dirigir la palabra durante 10 años. Él el divo, el que compartía la sal y la mesa con personajes como Ninón Sevilla, Pita Amor ¿Cómo iba a permitir que lo sacará un hijo de vecino de su casa por media hora y tener que regresar? Él acostumbrado a tertulias que veían la luz del del otro día.

Ya habían pasado algunos años, quizá ocho, diez, no me acuerdo, sonó el teléfono, conteste y colgaron, ví en el identificador de llamadas y me dió gusto ver que era él, Jorge. Le devuelvo la llamada y del otro lado escuché su voz, siempre formal, seguro de sí mismo.

-Si.

-Hola, me llamaste.

-¿Quién habla?

- Lisandro, me acabas de llamar y colgaste.

-No.

-Ok. Pero me da gusto saber que estás bien y colgué.

Al cabo de unos minutos, debo confesar que me alegró porque en el fondo era una gran oportunidad de reiniciar nuestra amistad por culpa de una nimiedad. Vuelve a sonar el teléfono, tomo el auricular y contesto. 

-Hola.

-Oye ¿Tú eres Lisandro, el actor?

-Si.

-Ah mira, bueno ya sabes que aún no me he muerto, adiós. 

Y me volvió a colgar.

Habrán pasado dos días cuando me volvió a llamar y contesto.

-Hola.

-Hola, oye fíjate que me van a operar de un ojo y necesito que alguien me acompañe y le hablé a un amigo, pero está enfermo. Así sin más ni más como si no hubiera pasado nada ni diez años.

Viendo para donde iban las cosas, yo le dije que siguiera buscando que seguramente tenía alguien más que lo acompañara y que me daba gusto escucharlo. 

Francamente me dí cuenta que me había llamado porque necesitaba ayuda y la verdad, después de diez años que por orgullo no me hablara (bueno, yo tampoco) aunque lo seguía amando como amigo y lo admiraba porque yo aprendía mucho de él que era brillante. 

Le seguí llamando para saludarlo y después ver unas cuantas llamadas quedamos en vernos y repartíamos como en los viejos tiempos. Se veía bien, fuerte, caminaba derecho y nos seguimos frecuentado y retomamos nuestras tertulias, me contaba que ahora solo le quedaba un amigo epistolar al que con enorme alegría esperaba sus cartas.

Así pasó el tiempo, primero nos veíamos cada veinte días, luego cada quince días; le llevaba fruta porque le encantaba los plátanos. 

Como yo era el interesado en escucharlo y aprender de su experiencia con personalidades, era yo quien le invitaba el café cada vez que nos veíamos antes de dejarnos de hablar, ahora, yo dejaba que él fuera el que pagara porque mi amigo era nada desprendido.

Fuimos fortaleciendo la amistad y yo anhelaba esos encuentros. Pasaron más de diez años, él ya contaba con 80 años, me fui dando cuenta que se sentía solo porque sus amigos escritores, su maestro Arreola, René Avilés habían partido, ya no se peleaba con sus colegas y quiera uno o no, eso lo mantenía vivo.

Por eso su dependencia (y la mía también) hacia mi se fue estrechando, los quince días se fueron en verlo casi a diario para llevarle de comer, bañarlo, lavarle la ropa. Jorge no soportaba a nadie más que a mí y a mi pareja Bruno, que nos dividíamos gustosamente las tareas. Era una gran satisfacción hacerlo a pesar de que cuando lo hacíamos, muchas veces eran los días de descanso de Bruno. 

Muchas veces tomábamos café abajo de su casa, en un Starbucks, y nos contaba historias maravillosas, algunas de las cuales no me atrevo a contar porque desvelaría algunos secretos de gente que aún vive y es reconocida, pero una de esas historias me impresionó mucho. El tenía a un amigo que era muy guapo y despertaba los celos de otros hombres y nos comenzó a relatar...

-Un día llegan a buscar a mi amigo - emocionado nos comienza a contar Jorge, -él se asoma por la ventana y desde abajo, un hombre con pistola en mano, le grita -baja porque te voy a matar. -El amigo envalentonado, baja, abre la puerta y se le planta enfrente al otro y lo mata. Ay Dios, - exclamó Jorge. Otra historia de sus múltiples viajes fue en Alemania en una casa donde le rentaban un cuarto y baño y continuaba con sus anécdotas. La alemana que me rentaba le dijo a su madre: "Ojalá nunca se nos quite el apetito, mamá". Llega la guerra en tiempos de Hitler y rogué, le contó a Jorge, que se me quitará el apetito para darles de comer a mis hijos. Uno nunca sabe.

Y con todas esa charlas, anécdotas, cuentos, chismes porque también había chismes, hoy, aquel que juró nunca volver a ese departamento se vió en la necesidad de visitarlo varias veces para atender a su amigo porque estaba solo y sólo lo tenía a él. Jorge le decía: 

"Eres el mejor amigo del mundo, cabrón". Por eso nunca digas "¡Nunca jamás!"





miércoles, 15 de abril de 2026

LA VIRTUD DE HOY


El día anterior y el mañana restan el ahora. 

Yo, cariño, he desvirtuado el hoy, he nulificado su importancia; entonces no he perdido un día, ya perdí tres y te he perdido a tí. 

Mi locura, hacía planes y en este instante destruía el sueño que pensaba para tí y para mí. 

Mi razón, por no vivir, hoy preocupado por el mañana y querer arreglar el pasado, no puse atención al presente. 

Al sol de hoy me queda pensar en vos, anhelo mío, ya sin recriminarme lo vivido y sí, sabiendo que mañana en mi mente estarás presente por siempre. 

El tiempo no espera a que cambie el pasado ni se preocupa por detener el futuro, ni se ha molestado por ordenar al presente... Solo lo ve fluir. 

Hoy perdí, pero también gané, la experiencia llega demasiado tarde, poco es el tiempo para practicarla y eterno para olvidar.

lunes, 6 de abril de 2026

INMERSIÓN


Entré y no me encontré, solo estabas tú. 

Te ví con la ropa que me gusta que vistes.

Esperando por mí, deseando verme para besarme. 

Acariciando el deseo no consumado con tan solo verte. 

Me he saciado de tí y no termino. 

Y tú ahí aguardando mi regreso. 

Yo estoy ausente en mi mente y tú siempre presente. 

Perdido soy en tí, extraviado de mí.

miércoles, 18 de febrero de 2026

NECIO




Triste con los ojos mirando al horizonte, la mente disponible y llegas tú a interrumpir.

Ahora mi nostalgia te acerca, no te quiero distante, quiero que te quedes y te resistes.

Me enoja que te alejes, tu imagen se disipa, tu voz se distorsiona y tus ojos son ceniza en mis labios.

Culpable de dejarte partir, debí encarcelarte, ponerle grilletes a tu amor.

Quedé preso, atado, obligado al reflujo de mi pasión, voluble de entender.

Solo con el fantasma de tu recuerdo, abro las ventanas, ahora consciente para que te vayas.

¿Quien es el necio? Éste es mi lugar, corre y encuentra el tuyo ¡Aquí ya no te quiero!

domingo, 8 de febrero de 2026

DESEOS ETERNOS

 



Retírate de mi piel que yo no puedo arrancarte de ella porque sería un suicidio no deseado.


Apártate de mi pasión porque puedo consumirte y es lo que más anhelo, pero ¿Y después?


Haz a un lado tu fuego porque si complazco completamente mi deseo, colapsa.


Me iré con tiento en tomarte en mis brazos imaginarios para saborearte hasta la eternidad.


Tu miel dada a mis labios, en gotas, despacio, mantiene lascivas pulsaciones vivas en mí.

viernes, 2 de enero de 2026

ARDIENTE VIOLENCIA DE AMOR

 


Se enredaron nuestros ojos y mis dedos acariciaron tus hombros. 

Mis ojos posados en tu piel y los tuyos en la miel de mis besos. 

A tus ojos les faltaba hablar porque en mí escribías poesía. 

Mi piel te pertenecía con el diálogo que flotaba entre nosotros. 

Nos estremecemos al punto del suicidio ardoroso. 

Mi piel está escrita por tí y la tuya despierta por mí.

Queremos irnos, perdernos y regresar a recoger el prolongado placer de tenernos. 


Dibujo de Gonzalo Utrilla