domingo, 4 de mayo de 2025
INEVITABLE
martes, 7 de febrero de 2023
LAZOS
Hay cosas que solo se pueden explicar después haberlas vivido, porque de otra manera no sería creíble.
Quizá sea la fantasía de cada uno, pero en nuestro interior hay una voz que ve nuestro futuro que podría ser como nuestros deseos más íntimos, algunos se quedarán en eso, en sueños y otros nos sorprenderán.
Siempre tuve la certeza de haber nacido con estrella, un consentido de Dios. Suena soberbio, ¿Verdad?
No pretendas que te cuente absolutamente todo eh, Rey, pero si te voy a decir que fue en una calle cuando la vi, una mujer madura, yo un joven deseoso de descubrir mi nueva vida, esa que uno decide seguir, que nadie se la dicte. No te vayas hasta la cocina, no era el tipo de mujer, ni de la edad que me atrajera, más bien ella fue espontánea y me hizo la plática.
Y allí, sin quizá imaginarlo, con el tiempo supe que el destino existe, sí, sé que no todo es el destino, lo debemos de trabajar, estoy convencido.
De ese encuentro vinieron otros, tomábamos café en Dunkin' Donuts.
Mira, Rey, uno busca en las personas experiencias, vivencias que lo enriquezcan y aprender, porque es como vivir varias vidas al mismo tiempo, cómo cuando lees un libro.
Un dia de esas pláticas se enojó porque solo nos vimos 20 minutos.
-¡Oye, cruce toda la ciudad para estar tan solo 20 minutos, a mí se me hace una grosería!
-Es que tengo que trabajar -yo le dije-, es preferible vernos un rato que ninguno ¿No?.
Y pasaron diez años para volver a hablarnos porque se molestó.
Diez años, en el cual el tiempo hizo su trabajo con nuestras apariencias. Yo, más maduro, ella, una anciana.
Ahí es cuando me percaté el lazo que nos unía, el de la amistad pero también cabía la posibilidad de que fuéramos por nuestro apellido y el lugar de nacimiento de su madre y el de mis padres, quizá parientes.
Ahora veo por ella y me sigue ilustrando con su vida pero sobre todo me hace ver mi propio futuro de cómo quiero vivir, llegar mejor a esa edad.
Más importante que cerrarle los ojos a alguien es habérselos mantenido abiertos.
sábado, 26 de junio de 2021
PROFUNDO
¿De dónde padre amado al corazón le otorgaste odio que del mío amor prodiga?
De sentir angustia, esperanza en tiempo, así coraje, compasión a destiempo es su tormento.
El destino manda y al descontento halla más al deseo encuentra, el sufrimiento encanta.
Ímpetu entre el bien y el mal en lucha de libertad y al deseo atado cautivo de alientos huracanados.
Cercano y fugaz del deseo tiene su flama ardiendo perenne en un complaciente abismo desconocido.
En brazos de quien gane su palpitar para dejar de batir palabras que el viento lleva sin rumbo a lo profundo del mar.
Y sí con irá desprecia, con candor somete su voluntad a la angelical razón de la que hace su prisión.
¡Oh fiera aflicción! ¡Corazón cuánta razón! Harto de pedir amor hoy penas por sentirlo en desazón.
Adolfo Delgadillo Padilla
martes, 8 de diciembre de 2020
EL LIBRO
El género de ficción científica no me agrada, pero cuando leí el "EL SOL DESNUDO" de Isaac Asimov, tuve temor.
Las citas, las reuniones, los desayunos, los amigos y los amantes son virtuales.
Las personas a causa de la radiación del sol no pueden salir si no es con protección, tienen miedo de las enfermedades, ese exorbitante temor a ser contagiados por virus, bacterias de otro humano los mantiene aislados y la fecundación se hace in Vitro escogiendo no a la persona amada, sino a la más capaz en inteligencia y calidad de genes.
No me cabía en la cabeza hacer una cita para desayunar juntos virtualmente ¿Cómo? Para mí los amigos, las charlas, los encuentros deben de ser necesariamente en persona; tocar, sentir, percibir las reacciones de con quién estoy.
Este libro quedó tres años aguardando que lo leyera, oliera, que lo hiciera caminar sobre su propio lomo, que lo llevará a mis cafés, al metro, que le presentara amigos, que le compartiera mis calles con sus árboles color menta, el cielo que me cubría de nubes, de sol y jacarandas; no solo deseaba mostrarme la historia que me reusaba a oírle, también quería escuchar mis platicas, las risas de los niños, esos que quizá algún día lo fueran a abrir para que ellos mismos se descubrieran a la imaginación que nos tenía deparado al leerlo.
Cuando veía los libros pendientes de leer, el me gritaba ¡Escogeme a mi, no te vas a arrepentir! Pero yo no lo escuchaba; ah pero el día que no tuve otra opción ¡Qué maravilla! Me dije: ¿Que tenía en la cabeza, por qué no te preferí antes? Y él orgulloso me siguió mostrando su magia, gozó desprendiendo sus palabras, sus historias página tras página al igual que yo volaba y me sorprendí de que él me sorprendiera como jamás imaginé.
Hoy por hoy lo tengo muy presente a este amigo que ya lo hice mío y, perdón por no escribirte hasta ahora y agradezco a tu progenitor el haberte creado.
¡Gracias!
Adolfo Delgadillo Padilla
miércoles, 13 de mayo de 2015
LA DUDA QUE CIEGA
Se despertó sobresaltada, sudorosa y con taquicardia, sus ojos abiertos no podían ver en la oscuridad, en la oscuridad de su pasado.
Después de la violación ya nada era igual, su sueño y aquella insertidumbre que no la dejaba que, ni en la terapia con el psicólogo parecía no tener respuesta. Trataría de volver a conciliar el sueño, como todas las noches.
A Carlos le llamaban "el marcado" por un lunar en forma de equis en el hombro derecho. Su origen es incierto, dicen los que saben que fue adoptado por un matrimonio de muy buena posición económica, que les fue secuestrado para obligarlo a robar.
Matilde fue dada de alta por su terapeuta. Todos la sabian sobria, nostálgica, reservada quizá por su viudez, con dos hijos que ya tenian vida echa. Su familia no se atrevía a inquietarla con el secreto a voces para no perturbarla acerca de su pasado, que sus hijos sabian, pero del que no hablaban.
Era evidente la belleza y aire distinguido del <<marcado>>, el cual no encajaba con la frialdad de su personaliad, era calculador e inexpresivo, aunque cuando veia a un niño se le dulcificara el mirar.
Matilde vivía de las apariencias, le importaba "el qué dirán"; con justa razón, siempre le atormentó su desgracia de que su padre le arrebatara a su primer hijo y le regalará a un orfanato, aparte de la segunda violación que a nadie entero, salvo su psicólogo ocurrida a sus cuarenta años.
"El equis", como también lo conocian a Carlos, era escurridizo, falsificaba documentos para ocultar su identidad y así poder evadir a la justiacia y a los que lo envidiaban por lo que había logrado por su "oficio". Era desconocido su interes de olvidar y comenzar una nueva vida, de dejar el deseo de no haber conocido a su madre, de dejar atrás su abandono y dedicarse a otra cosa. Eso ya era imposible, no conocia otra manera de vivir o más bien de sobrevivir. En realiad contados sabian su nombre... Carlos.
Como de costumbre, Matilde se despierta en la madrugada ¿Cuántos años lleva con esta rutina? Toma el vaso de agua, lo sorbe para calmar lo reseca de su garganta, como siempre, trata de no darle importancia; la violación de cuando contaba con cuarenta años ya la había trabajado en el consultorio del psicologo, pero no había sido del todo honesta con él. -Ya no tiene caso-, se dijo. Esa primera violación quedó en el disco duro y en el hermetismo de su familia, la acción de su padre y la incapacidad de luchar por ese ser indefenso pertenecia a su pasado que ya no existía.
No hallaba la manera esa noche de conciliar el sueño. Prende la televisión, cualquier programa daba igual; eran las noticias. "¡Cayó el peligroso asaltante -el marcado-!" Con la foto del delincuente, con el torso descubierto. Matilde, temblorosa al fijar su mirada en el lunar en forma de una equis en el hombro derecho del bandido expuesto, no pudo evitar apretar con todas sus fuerzas el control de la televisión para luego perderlas y dejarlo caer seguido de un grito ahogado... ¡Noooo! Quedó paralizada, ausente. Inmediatamente llega la muchacha a su servicio, la cual estaba acostumbrada a sus pesadillas, pero ahora ese grito seco, como alarido la hizo acudir a su auxilio.
-¡Señora, señora! ¿Qué le sucede?
Después de reaccionar pudo valvucear -¡Es mi hijo, el fue! ¡Es esa marca que me tenia detenida, la cual no me dejaba en paz, que me negaba recordar! Como en una confesión, prosiguió: ¡Encontré a mi hijo y violador al mismo tiempo! ¡Oh Dios! ¡No puede haber una marca igual, en el mismo lugar. Todo coincide y el tiempo!
La muchacha dejó de prestar sus servicios para doña Matilde por cuestión del secreto develado. Carlos en su celda recibió una carta donde Matilde, su madre, le confesó todo y la mala jugada que la vida les hizo, le pidió perdón, le decia que lo amaba y que también lo perdonaba porque ella era la mujer que había violado en la carretera a Cuernavaca y pudiera arrepentirse, que porque era claro, que por la vida que llevaba, nunca lo haría.
La intensidad de la conciencia es como la intensidad de una luz que ciega.

