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jueves, 14 de agosto de 2014

DESPERTAR



De la esquina de su casa salían los camiones "Niño perdido" donde había un puesto de periódicos y allí leía a "Kaliman, Memín Pinguín, Rarotonga. Muchas veces se trepaba en uno de esos autobuses y en sus rutas conoció la XEW y llegó hasta Santa Julia, en donde supo del "Tigre", que para su edad, no me acuerdo cuántos años tenía, pero aún su papá vivía, y ya asistía a la escuela... ¿la primaria, el kinder?
Martín, escuincle mocoso, siempre en calzón, cuando bien se cubría, salía a la calle arrancando santiamenes o carcajadas de quien lo veía.
-¡Ave María purísima! ¿Pues que este chamaco no tiene quién lo vista?
-Pues si a de tener porque de hambre por la pinta no le ha de faltar.
El mozalbete lo que tenía de chiquito lo tenía de aventurero, de inquieto, vaya, era un niño como ya no lo son los de ahora; juguetón, callejero, porque la inseguridad y las tablets ya no se los permite a los de hoy. Tal parecía que el mundo le pertenecía, era efecto de admiración y una que otra envidia ¡y como no! este pingo, era claro, que sus aventuras hasta el mismo superhéroe de las historietas que leía, para él las deseaba.
Cuando el calor era fuerte se sentaba a la sombra del triángulo donde se exhibían las revistas.
Así pasaron algunos años e intercalaba sus lecturas entre el puesto, la librería cristiana que estaba pasando la calle y la biblioteca pública que se encontraba en el jardín y presumía, era suyo.
¿Cuántos años tenía? Pa'que les miento, creo que ni él mismo sabía.
El Martín tenía un amigo y ese amigo era el "Yaco", un perro flaco que si de pulgas no lo llenó fue de pura suerte o, ¿que se yo? ah y el vendedor de revistas que con gorro de albañil parecía amigo de Memín Pinguín porque era de piel ¡morena morena, tirandole a muy morena!, ¡que digo morena, un poquito más allá de eso! pero sus facciones eran de una persona ¡nada morena! Se llamaba... no recuerdo, era lo de menos, lo interesante es que vendía mejor que todos los puestos de por allí. Un panal de mujeres y uno que otro hombre, tan sólo por verle hasta dos periódicos al día le compraban. Podria decirse que gracias a él, el barrio y un poco más retirado se alfabetizó.
Cuando llovía el dueño del puesto, del que les digo no recuerdo su nombre, lo invitaba a guarecerse al interior para que no se mojara. Las atenciones del joven comerciante hacia el ya no tan niño Martín eran evidentes y esto ya no pudo ser desapercibido por el mismo "Martinillo". Descubrió que su piel contrastaba a la de su amigo y le resultó fascinante, ahora sus visitas al puesto eran por dos razones, las revistas semanales y disfrutar la piel que el mismo sol acariciaba sin recato alguno, obligándolo a hacerse sus propias historietas.
En su casi desaparecida ingenuidad Martín no pudo evitar sentir éxtasis al ver a su amigo agacharse y percibir el contraste de su piel con su níveo calzón. Un orgasmo al quedar los dos encerrados apartados del mundo, cuando de frente como una donación de vida la nacarada poción le hizo sentir su primer espasmo.

Nada volverá a ser igual,

Martín acaba de despertar,
ni el color de la piel será
aunque él la deseé recordar.

Nada como ese divino instante,
si es que fue realidad,
con los años llegará a ser
como un sueño

viernes, 8 de agosto de 2014

ANSIEDAD



Lamí la gota que resbalaba del tronco palpitante y que precisamente sudor no era, era salado, era vida, mi vida ¡vida mía!
Borre todo indicio de ansiedad y desconfianza, con una caricia en tu espalda aprisione tu pecho contra el mío para que se reconocieran y al despegarse quedaran secos y saciados.
En la luz de tu mirada divise el agua clara de la playa aislada de tu etérea profundidad y me invitaste anhelante al viaje virgen de tu interioridad.
¿Cuántas vidas debo vivir si es que me dejas para olvidar?
Instante divino fragmento en un suspiro, instante fugaz como el parpadeo coqueto de tu mirar, virar al pasado, anhelar al futuro y el instante divino, olvidar; ignorarlo para hacerlo eterno, perenne... inmortal.
No me causes destino tal penar que aunque sea déjame soñar.
¡Que pena es mi suerte que por un instante sufriré eternamente!
¿O mi destino fue tenerte cuando otros su muerte fue por tan solo verte?
Por tus ojos me encontraste y por ellos me perdí ¡Regresa por lo hurtado! Que está en buen resguardo ¡Te lo imploro

DECISIÓN



Me dicen que te olvide, que el tiempo lo cura todo, yo quiero lo contrario, tenerte inevitablemente a mi lado, como ente, como un rosario de cuentas desgastadas por las llemas de los dedos de mis manos que imaginan acariciar tu torso, tus glúteos, tu... ¡tú distante!
Antes deseba eso, arrancarte de mi lado izquierdo, cuando te posabas al derecho, danzando en mis sueños acurrucado en mi memoria.
Ese día ya te tenia fuera y me sentí abandonado, te jale a mis pupilas porque ya te me estabas olvidando, tomé una pluma, dibujé tus ojos rasgados en mi piel ajada por los años.
¡Oh vida mía! ¿quién diría que tu ausencia me mantenía? ¿para qué olvidarte? Si hubieses vuelto más perdia ¡Quédate con lo robado que, aunque no lo querías! ¡Yo me quedo aquí pensando en que sí!
¿No gané más con esta fantasía?
Te perdono el abandono, pero ¿cómo perdonarte lo que perdias?

miércoles, 12 de marzo de 2014

MI NOBLE AMIGO



   Le puse Oscar de coraje, por pura venganza, pero le cambié el nombre por vergüenza de haberle nombrado así, como a aquel sujeto despreciable.
   Desde hoy te llamarás Chiricuto, que quiere decir "pinche perro puto", de cariño (todo mejor a el innombrable) Te costó trabajo acostumbrarte a que te llamara así, pero ni tanto, como que tampoco te gustaba el "apodo", porque para ti era eso; los perros no se llevan con ese tipo de sobrenombres. Seguro a los animales no les gusta llevar nombres de personas. Cada quien con lo suyo.
   Tu compañero de juegos era el Klifas, un gato con cara de ratón, que al principio lo querías matar solo por no querer dañar tu reputación, pero de risa, porque de todos es sabido que tú no eras capaz de hacerle daño a nadie. Eso aprendí de ti. Respetar toda clase de vida. Te llevas tan bien con todos, que muchas veces quedabas mal parado porque les molesta tu exceso de entusiasmo al querer besar a todo el mundo, mandando al suelo a los más pequeños.
   ¿Te acuerdas cuando te hiciste amigo de un pato? Lo viste nadar, creíste que podías hacer lo mismo y, ¡zas! por poquito te ahogas. saliste del estanque tan molesto y hecho una sopa, que me dio la impresión que lo estabas culpando al pobre y le dejaste de visitar ¿Cuánto tiempo? ¡Un día! Porque no te duraba mucho el coraje. Eso también me gustó de ti. olvidarme y no casarme con los disgustos, que sólo son responsabilidad de uno.
   Con tu semblante demostrabas la tristeza de no ver tan seguido como querías al Klifas ¿Cuántas veces te he dicho que los gatos son más independientes que nosotros. Te expliqué que, en tiempos de los faraones los gatos eran tratados como dioses y aún no lo han olvidado.
   -¡Chiricuto, deja de rascar la tierra! -mi mamá enojada me llamó también la atención- ¡Bando, amarra a ese animal!
   Lejos de enfadarme te puse la cadena y nos fuimos al monte, allí te dejé libre para que corrieras a tus anchas, mientras yo atrapaba chapulines para llevárselos a mamá para que los asara con chile, limón y nos los comiéramos con tortillas azules y guacamole. Tú no disfrutabas de este festín porque te ahogabas con las patas de los insectos.
-¡Uff, por esta vez me salvé de que me mandara a bañar!
-Hasta mañana Chiricuto.
-Guau, guau.

                                                                                                                              

miércoles, 19 de febrero de 2014

LA OLA

Eres vicio, erotismo que masturbas los sentidos, eres beso que acompaña al navío ¡Eres tú!
Tú espuma, tú tremor, eres mansa y tela de algodón virgen que cubre con caricias mi camisa.

Onda sinfónica de susurros hipnotizantes de arribos continuos y constantes fruncidos.
Te ciernes a mi vista para luego replegarte.
Impetuosa te presentas, temerosa te relajas, violenta desprendes los cristales expulsados en la roca y los peñascos.

De constantes arrumacos te muestras turmalina, jadeíta, turquesa y venturina, en ocasiones te presumes acerina. Si de ópalos titirantes y de cuarzos tus reflejos ¡Dame ola un consejo! ¿Me retiro o me quedo desmayado ante tal atrevimiento?

CLARO QUE FUE AYER


17:38


- ¿Quién mató mi "Siempre viva"?
- El bien aventurado tía María -con una carcajada mi mamá le respondió a mi tía abuela-.
- ¡Chamaco del demonio! -y ya no dijo más-
Mi tía abuela pensaba que ser bien aventurado era como ser un niño cristal de ahora, algo así como bendecido.
¿Y cómo no serlo? si tenía el mundo para mi sólito, el pasillo lleno de macetas de barro, decoradas con vidrios de colores, el piso de mosaico como recién encerado, veteado color verde "¿Te acuerdas Cata?".
Un día de tantos vi como mi hermano el Ismael se le montaba a la vieja negra, con movimientos bruscos jadeaba encima de ella (no le importó que yo lo estuviera viendo) ¿Pues cómo? Ese Isma hacia todo lo que se le viniera en gana y sin pedir permiso. No sé que edad tenía, pero eso sí, crecía mucho más rápido que yo, era un tragón, hasta se comía lo que ya no queríamos, después de haberse atragantado con lo suyo.
Mi hermano y yo salíamos a alborotar los charcos a sacarles relámpagos de luz, a darle vida al lodo y hacer cantar al río que corría al lado de las vías. Mi mamá enojada me metía a jalones para bañarme y al Isma lo dejaba afuera castigado -seguro pensaba que era él el culpable, cuando la verdad yo le marcaba la pauta; corríamos, brincábamos y ya cansados, con paso lento, uno al lado del otro (a menos de que nos distrajera el revolotear de una mariposa, ya sea él o yo la perseguíamos) nos encaminábamos hacia la casa.
¿Te acuerdas Aida, cuándo Miguel se cayó en su bici y se hirío el mentón haciéndose la barba partida en las vías del tren (¡como le mejoró la apariencia! Después a todos les dijimos que era de nacimiento), Martha perdió su chancla en ese arroyo frío y Vicky se voló una uña en una de esas sillas plegables. Jajajajaja todo en ese mismo lugar.
- Yo no fui, yo no fui - gritaba yo-. Pero a la condenada chaparra jamás se le olvidó.
Al Toño le decíamos "Dumbo", era el más pequeño, pero ni problemas daba, ¡estaba tan hermoso!
A mi me decían el "Ratón" (nada alejado de la realidad, era bien apegado a lo ajeno, era sólo por travieso, una manera de llamar la atención).
Llegando de la primaria me encontré un recado de mamá que decia: "Ratón, llevamos al Isma a la veterinaria" Me puse a llorar; mi hermano, compañero de juergas, mi más querido amigo ya no volvería. Salí a buscar a la negra, la encontré echada en una caja con sus cachorros, unos eran negros como ella y otros color miel como el Isma.
- De hoy en adelante ya no te llamaré "Negra cochina", serás la "Lady".
Los peques debieron partir, sin antes bautizarlos como: Princesa, Oliver, Ojos, Pelos... y desde allí partí también yo ¡Como añoro ese pasado!

sábado, 1 de febrero de 2014

OPORTUNIDAD


Mi actitud y alegría me abandonaron, se fueron a rehacer su vida porque en mi estaban encadenados a la amargura de la mía.
Aprovecharon que dormía y en un sueño se embarcaron para no volver a la claustrofobia de mi monotonía.
- ¿Y si volvieran?
- Ya nos los querría porque significaría que acostumbrados a mi quedaron y mi esperanza son frescuras de vida, no aquellas anquilosadas fantasías de mi pasado.
Tomaré uno de esos sueños que me visitan, en los que no creía y si es posible me anclaré a varios, ¡al fin que no pesan!, como muchos lastres que mal cargaba día tras día.

LA PROMESA



No me tildes de ingrato
que hasta en los gratos
tu imagen envuelve de 
grises mis azules ratos.

Mi deseo es no verte
tan pronto como querías.
Sí en el lugar que habitas
es imposible el no llegar.

Mas ten paciencia querido
deja disfrutar el breve
espacio de la vida que
eternamente me tendrás.

PLACER



En tu profunda oscuridad encuentro la razón por la que gozoso vivo, amargura espumosa, dulce momento, oro molido que bebo urgido, deleita mis sentidos y el fuego que corre refresca mi ánimo y despabila al dormido. 

Cuando yo caliente tú frío, cuando yo de hastío, tú vacío.
¡Oh café de atemporalidad eterna!

Mi vida fragmentada entre libros y escritura, de realidades y aventura, eres veneno que mantiene despierta mi imaginación creativa como tonto en la cocina.

¡Grano subliminal, siempre me tendrás!

miércoles, 29 de enero de 2014

MI OCIO



Cayeron los pétalos después de la lluvia, hicieron más hoyos que en la misma luna, la tierra mojada, yo en pijama a tu lado tomando café en la hamaca.
- ¿Te acuerdas cuando las rosas no estaban?
- Si, las plantamos y no teníamos esperanza.
- No sabíamos de que color eran.
- Por fortuna fueron blancas, ya que las rojas no te agradan.

El frío entraba por la ventana de madera apolillada, en la cornisa los geranios que compramos en un pueblo cercano los cuales riego en verano.
Me acurruqué en tu regazo y comencé a soñar y me dí cuenta que mi sueño era esto, el estar tomados de la mano, embriagarnos de cada instante, beber sorbo a sorbo el aroma del encina, que las luciérnagas pierdan notoriedad cuando la luna se extiende distorsionada igual que tu chinanteca cara en la laguna. ¿Qué era lo que iluminaba más mi vida, la redondez de tu cara o la de la luna? ¡Me confundía! Y, entonces decidí esperar otro día y dejarme en tus brazos. Esta es mi vida.

SENDERO



Pies descalzos,camino polvoriento,el afán era seguir,distraerse,ocupar el espacio,ocuparme,no sabía por qué, pero me gustaba. Al llegar al parque la textura que sintió mi piel fue diferente, ese cosquilleo que me acariciaba, que saciaba la sed de las plantas de mis pies resecos, que por el rocío natural que tenían las florecillas vivas de colores tenues junto con la malaquita del césped de la mañana, sentí purificarme.
El ambiente perfumaba cada poro, desvirginandolos abruptamente.
La caravana era interminable, sorprendía el no verle final, me daba la impresión que mis ojos de pronto se abrían por la nueva experiencia que estaban viviendo y se empequeñecían por lo que no querían mirar; el tambaleante caminar de los cansados andares de los ancianos enfermos, de los niños, de las madres de los niños. Muchos ayudaban, ofrecían su mano, su hombro, su espalda, agrietando la tierra al caminar con su pesada carga y, sin embargo, los que araban con sus generosas, pero silenciosas lágrimas eran los que mayor autoridad tenían, quizá por orgullo no mostraban su dolor. Eran los recuerdos, de la gratitud hacia la vida lo que les hacía tomar esa decisión de entregar quizá el último, pensaban, esfuerzo que tenia su cuerpo agotado.
Los duros panes y enlamados quesos se repartían celosamente para que nadie les diese un colmillo de más, para racionalizar las pocas provisiones que se tenían, para quién sabe qué tiempo pasaríamos en nuestro éxodo. Las mujeres en lactancia ofrendaban de su leche para mitigar la sed. Vi a un hombre que se comía, ya no sólo sus padrastros de los dedos de los pies por el hambre, se estaba devorando parte de sus extremidades él solo, una mujer se mordisqueaba sus ya no tan largos cabellos y otro hombre ponía sus manos en cuenca y se bebía los orines que recolectaba de sus compañeros.
- ¿Por qué salirnos de nuestras casas, de nuestras tierras, de nuestra patria? - ¨Para no salirnos de nosotros mismos, -me respondió mi mamá-, porque si lo hacemos, ni nosotros mismos nos encontraremos el día que entendamos el por qué de lo que estamos viviendo hoy¨.
Un aire fresco acompañado de neblina nos coloreo a todos de un tono marrón, en grupos nos acomodamos para terminar contándonos las experiencias del día -como si hubiesen sido diferentes- me acurruqué en los brazos de mamá y no tardé ni un pestañeo en abandonarme en un largo y profundo soñar, pero antes me dí cuenta que sí, que todos tenemos una experiencia diferente aunque juntos estemos, por lo menos yo que tengo lo que a otros les faltaba: Su madre.

martes, 24 de diciembre de 2013

REGALO DE NAVIDAD


¿Por qué los que no creen en Dios o los que dicen no profesar religión alguna celebran la Navidad? Quiero pensar el porque tienen -más de lo que ellos y nosotros creemos- un espíritu de esperanza.
¿Qué tiene que ver la esperanza con la fe? Fe es cuando uno espera a que algo que deseamos suceda.
¿Que relación tiene esto con Dios? (no con pertenecer a alguna religión) Que a Dios no se le ha visto ni se le podrá ver como humanamente uno lo desea, así es la fe, sólo se siente,

Con la fecha de la Navidad y muchas otras que nos resultan controversiales por su inexactitud se parecen al abuelo que vivió en tiempos y lugar donde no importaba el registrar a la gente, ya que le daban prioridad a trabajar, comer y vivir y por lo tanto se les olvidaba su fecha de nacimiento. Cuando sus familiares querían festejarle su cumpleaños no les quedaba mas que instaurar una fecha, lo de menos era que fuese exacta, sino mas bien el hecho de tener una memoria histórica.
Por esta razón muchos de nosotros tenemos más preguntas que respuestas y nos desviamos de nuestra vida espiritual. Tenemos la concepción de que Dios es energía, pero no confundirla con la energía de la luz, el sol, el fuego etcétera, ya que éstas no me escuchan ni obtengo respuesta alguna y de Dios sí.

¿Nuestra existencia con el cosmos, la naturaleza, la ciencia y el ser está libre de dudas? ¡No! ¿Entonces por qué nuestro afán de querer encontrar respuestas a lo inexplicable? Y vivimos insatisfechos por esto, por no tener a ¨alguien¨ que nos resuelva nuestras caprichosas interrogantes.

Porque finalmente la necesidad de creer en alguien mas que en nosotros mismos está en el corazón de todos los hombres y la Navidad es el tiempo propicio para encontrar a los otros que buscan y celebran la confianza en Dios.

Adolfo Delgadillo Padilla

martes, 12 de noviembre de 2013

ESCLAVO

Es mi celda mi corazón
son tus brazos mis cadenas
tus labios mi condena
tuya mi sin razón.

En el encanto de las hojas
de invierno,titiritantes
aparece tu imagen arrogante.

Y el viento que cruza
su canto se entrelazan
los ojos de tantos y los
nuestros en llantos.

¡Rasga centinela realidad!
que en sueños dormidos
despiertan mis sentidos
atolondrado corazón expiro.

Un segundo es eterno
eterno seguirte y no verte
acompañado de otro
es mi muerte.

jueves, 31 de octubre de 2013

SENDERO

   Pies descalzos,camino polvoriento,el afán era seguir,distraerse,ocupar el espacio,ocuparme,no sabía por qué, pero me gustaba. Al llegar al parque la textura que sintió mi piel fue diferente, ese cosquilleo que me acariciaba, que saciaba la sed de las plantas de mis pies resecos, que por el rocío natural que tenían las florecillas vivas de colores tenues junto con la malaquita del césped de la mañana, sentí purificarme.
   El ambiente perfumaba cada poro, desvirginandolos abruptamente.
   La caravana era interminable, sorprendía el no verle final, me daba la impresión que mis ojos de pronto se abrían por la nueva experiencia que estaban viviendo y se empequeñecían por lo que no querían mirar; el tambaleante caminar de los cansados andares de los ancianos enfermos, de los niños, de las madres de los niños. Muchos ayudaban, ofrecían su mano, su hombro, su espalda, agrietando la tierra al caminar con su pesada carga y, sin embargo, los que araban con sus generosas, pero silenciosas lágrimas eran los que mayor autoridad tenían, quizá por orgullo no mostraban su dolor. Eran los recuerdos, de la gratitud hacia la vida lo que les hacía tomar esa decisión de entregar quizá el último, pensaban, esfuerzo que tenia su cuerpo agotado.
   Los duros panes y enlamados quesos se repartían celosamente para que nadie les diese un colmillo de más, para racionalizar las pocas provisiones que se tenían, para quién sabe qué tiempo pasaríamos en nuestro éxodo. Las mujeres en lactancia ofrendaban de su leche para mitigar la sed. Vi a un hombre que se comía, ya no sólo sus padrastros de los dedos de los pies por el hambre, se estaba devorando parte de sus extremidades él solo, una mujer se mordisqueaba sus ya no tan largos cabellos y otro hombre ponía sus manos en cuenca y se bebía los orines que recolectaba de sus compañeros.
  - ¿Por qué salirnos de nuestras casas, de nuestras tierras, de nuestra patria? - ¨Para no salirnos de nosotros mismos, -me respondió mi mamá-, porque si lo hacemos, ni nosotros mismos nos encontraremos el día que entendamos el por qué de lo que estamos viviendo hoy¨.
   Un aire fresco acompañado de neblina nos coloreo a todos de un tono marrón, en grupos nos acomodamos para terminar contándonos las experiencias del día -como si hubiesen sido diferentes- me acurruqué en los brazos de mamá y no tardé ni un pestañeo en abandonarme en un largo y profundo soñar, pero antes me dí cuenta que sí, que todos tenemos una experiencia diferente aunque juntos estemos, por lo menos yo que tengo lo que a otros les faltaba: Su madre.



 

lunes, 23 de septiembre de 2013

PROMESAS



¡En el río de mis ojos, lágrimas!
lágrimas confundidas de mar,
es el mar color de mi mirar:
lo profundo de mi pesar.


No te siento, no te lloro
¡Si no te importó el no estar!
Me dejaste alejado cuando
yo más cerca de tu andar estaba.


La tinta se regó en el asfalto
y dejó de plasmar en el cobalto
color de mi libreta en tanto.


Temblorosa mi mano con la brocha
del encanto sucumbió al trueno
de mi quebranto.


No te espero, ya te tengo
como astilla clavada en mi lecho.
Son de llama mis plegarias
y helada mi esperanza.


Son cristales tus promesas
y en vapor tu mirada anda,
enramada de palabras
en el suelo dejadas y olvidadas.

LA CARTA



   La carta que nunca mandé o más bien, la que no me atreví a escribir por temor a que miraras a través del otro lado de mí, ése que me expone ante ti y me deja con toda la suerte en blanco a tu mirar.
   Es tan profundo el fondo en donde caigo que siento levitar y me es tan ajeno tu rostro al pasar lo relativo que es el tiempo. Me parece que fue ayer, un sueño, o ¿Hace apenas un instante que no te veo?
   La carta después de escrita la quemaré y se la ofreceré al viento en lo alto de mi gran dolor, veré que su ráfaga disperse las cenizas como lo hicieron con nuestro amor por los chismes que te creíste.
Lamento la fractura ahora que las ramas de mi sentimiento que comenzó como un grano de mostaza, cobije mi tristeza, mi ausencia del mundo y desesperanza ante el futuro que me aguarda sin tus halos cálidos de pasión.
Llegó el martes y me cuestioné ¿Que soy sin tu presencia? Y, entonces... ¿Qué haces en mi?
Ya es viernes ¡Pareciera que fuera invierno! Soy un desastre que me imposibilita ponerle orden yo solo, se requiere de dos, pero la vida me restó, me cobró y ahora sólo quedé y, ¡No puedo!
Confieso que he vivido,me culpo de haber gozado ahora que tu ausencia después de los años,cuando al fin la carta escrita y mandada flagela la incertidumbre ¿Habrá llegado? O, tal vez ¿Fue la carta que nunca leíste por temor de regresar a mis brazos?
 

viernes, 31 de mayo de 2013

MEMORIA ROBADA



Qué Te digo, que se me cruzaron las palabras, no sé qué dije, mucho menos qué decir ¿Me perdonas? ¿Ya lo hiciste? Te desapareciste. Todo se ha esfumado de mí, ni los colores del paisaje ocre de Patzcuaro y Toledo me recuerdan lo que ya viví.


Las persona con las que convivo y esos que camina a mi rededor me quieren voltear la vida con afirmaciones que no comprendo, pero ellos no me entienden, me aseguran que lo que me ofrecen es lo que me gusta, yo jamás he probado esos sabores, no que yo lo recuerde. Me muestran fotografías, dizque me pertenecen “Esa no es mi familia” –les digo-.
Se empeñan en atiborrarme de vivencias, las cuales me son ajenas.
Despierto día a día en un mundo extraño, es extraño y te extraño a ti que no te veo; la tesitura de tu voz como una grabación en mi memoria, lejana, desprovista de imagen y abandonado me quedo y ¿esa imagen volverá, volverás?
Me cuidan de los ratones y arañas, afirman que les tengo fobia, pero si son mis amigos, les convido de mi comida y hasta cosquillas me dejo hacer por ellos.
Me agrada una corteza, dicen que es canela, disfruto del ar
oma de las flores que se llaman rosas, nunca que yo haga memoria las había percibido.
Se me parten las imágenes como si las viera por primera vez, los olores agrietan mis fosas nasales, escupo y trago lo que digo…imágenes, ¡No recuerdo si cruce palabra contigo! ¿Realmente ese momento existió?
No me hables, no me beses, deseo capturar esa melodía que promete devolverme en donde dicen que te encontré, de donde soy yo; sólo vete sin decir “adiós” hasta poder ordenar éste caldo de injusticia con lo que la vida me sorprendió y me permita encontrar la primera letra de tu nombre…la segunda y las demás.
Allí te visualizo, no te apartes del rincón de mi memoria, sigue hablando mientras yo concilio el sueño de mi esperanza de despertar mañana y consciente pronuncie tu nombre, el mío y recupere el tiempo que me pertenece.

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miércoles, 14 de noviembre de 2012

GALLINA NEGRA


                                                          

-Léeme la mano- Omar le pidió a Moisés
-¡No!- Ni el Moi se piso a pensar el por qué de su negativa, si veinte pesos que le pagaba por la lectura no le caían nada mal, le alcanzaría para unos molletes y un café.
-Órale, léemela.
-No, no quiero, no insistas.

Vázquez era uña y mugre de Moisés, Vázquez estaba enamorado de Omar, un  muchacho güerito, bajito y con unas nalgas divinas, pero jamás le hiso caso. Vázquez estaba embelesado no nada más por las pompis del chaparrito sino que también por sus cabellos de sol tipo Luis Miguel.
-Amiguito, cuando te encuentres con Omar- le aconsejó Vázquez a Moisés – y si va con su pareja Adolfo, no le hables, porque hacen misas negras, son brujos.
-¡Ay y qué, yo no creo en eso!
-Si, pero también matan gallinas negras.
-¿Y eso qué? Mi abuelita les tuerce el pescuezo y las hace en caldo, con el color de las plumas que hayan nacido; es como si dijéramos que tu tienes la culpa de ser gordo y negro y yo blanco y flaco.
Sin embargo Moisés tomó muy en cuenta la advertencia que su amigo del alma le había hecho.

Un día en zona rosa Moisés se topo frente a frente a Omar con su pareja Adolfo y éste se le quedó viendo fijamente a los ojos como queriéndolo subyugar y dominarlo, Adolfo era de nacionalidad cubana, tez clara y nada mal parecido. Moisés sobre avisado por Vázquez le sostuvo la mirada de cuchillo a Adolfo y se dijo para sus adentros “¡Qué me ves pendejo, yo no te tengo miedo y de mi lado está alguien realmente poderoso, que es Dios!”. En el no cabía espacio para el miedo. Por supuesto que Adolfo no cedió a la mirada retadora de Moisés y éste tampoco. El que si se incomodó fue Omar, Moisés pensó que su actuar era la de muchas parejas, tal vez celoso o por la manera de actuar de su amante, que no supo como manejar el encuentro, ya que Moisés  tenía las mismas características físicas que Omar y ¿por qué no?, que le haya gustado Moisés al “brujo”.

Con tal de ganarse unos pesos Moisés le dijo a Omar que él leía la mano. Fueron muchas veces que le hiso a la quiromancia para poderse dar algunos gustos, como el cafecito.

Unas de esas tardes de ocio, antes del anochecer, Moisés que era muy curioso le reclamó a Omar el por qué nunca lo había invitado a su casa y Omar le preguntó: -¿Quieres ir Moi? - ¡Si claro! No dieron literalmente tres pasos cuando Omar se paró en seco y le aclaró: -No Moi, no quiero causarte daño. – Pss, ¿y por qué me haz de causar daño? – No puedo decirte, en verdad no insistas. No a ti.

Tanta fue la insistencia de la lectura de las líneas de la mano que muy a su pesar, (porque Moisés sintió angustia y apatía por primera vez de hacerlo) aceptó. Omar le extendió su mano y Moisés con un gesto displicente se la retiró.                                                                                                            ----Sólo te voy a decir que veo. Abandono, enfermedad, traición, privación de libertad y muerte.
-Gracias Moisés- y se retiró, no antes sin dejarle de dar el pago respectivo acordado.
En cuanto llegó a su casa Moisés, se comunicó con Vázquez para ponerlo al tanto de su experiencia con Omar.
-Fíjate que le leí la mano y esta vez le dije…
-Ja ja ja, oh si, madame Moisés, ja ja ja, bruja blanca.
Vázquez era ateo, por lo tanto tampoco creía en estos menesteres y cambió bruscamente la conversación.
Una noche suena el teléfono en casa de Moisés.
-Bueno.
-¡¡Moi!!-gritando-prende la televisión.
-¿¿Qué??
-¡¡Que como una chingada, que prendas la televisión!!- Quitado de la pena Moisés prendió el aparato en el único canal que todos conocían, el “2” y cual fue su sorpresa que en el noticiario de Jacobo Zabludowzki, daba la noticia de que habían capturado a una banda de narco-satánicos junto con su líder Adolfo de Jesús Constanzo, apodado “El padrino” y a sus amantes, una mujer y un hombre de nombre Omar, de tan sólo 22 años.
“El padrino” fue muerto en la emboscada y a Omar se le cumplió todo lo que Moi le había predicho. La familia de Omar jamás lo visitó en la cárcel y murió de SIDA.
Pasada la sorpresa Moisés se dio cuenta que le había salvado la vida al no llevarlo a su cas y al no engrosar la lista de asesinados a causa de los rituales satánicos; le quedó claro que no existía maldad en ese ser sin voluntad, que fue producto de la mala influencia y de una baja autoestima.
El más desconcertado por sus habilidades fue Moisés y Vázquez su mas fiel crédulo se volvió.

Abril 1989

miércoles, 7 de noviembre de 2012

EDER

                                              

Quiero pedirte que me calles con un beso
cerrar los ojos y miré al infinito
en cuanto me toques con el
viajar lejos en cuanto me digas “Yo te quiero”

Con palabras dulces mantenme atolondrado
y en silencio, yo te quiero.
Inmoviliza mis sentidos con tus cuentos
aunque no sean ciertos, amado.

Tenme ocupado, quieto, que
con un gesto de tu cara muero.
Eriza mis vellos de pasión y
mella mi cuerpo con pétalos
de flores de mil colores, quiero.

Que se enreden mis pestañas
con tu barba y sazones mi piel
con tu sudor,  el cual bebo
cariño de mi corazón.

sábado, 15 de septiembre de 2012

CLARO OSCURO

El sol jugaba con las escasas nubes que se atrevían a cruzarlo pintándolas de naranjas y rojos, las traspasaba para no dejar  de teñir los movimientos del agua que resaltaban en ondas los débiles ya rayos del amo del día.

A unos metros de mí, un hombre embelesado contemplaba el espectáculo en short color caqui, descalzo, playera verde militar ceñida a su cuerpo y sombrero de paja echado ligeramente hacia atrás como para que no le tapara la maravillosa vista que la naturaleza nos estaba brindando.Me lleve la copa de piña colada a los labios, permití que me hipnotizara el continuo arribo de las olas quemándome con el fuego del atardecer mis pies.
- Ya no te quiero.
- ¿Pero por qué, qué hice o dejé de hacer?
- Nada, sólo que sucedió y me marcho.
De este magro despido decidí venir  a encontrarme o a perderme de mí, en este lugar donde las cigarras se hacen escuchar, las gaviotas te obligan a dibujar líneas que quizás desearas que fueran corazones como un presagio de la vida que esperas.
Ya pasaron dos semanas en el cual me vi obligado a permanecer  en una vorágine de sentimientos, por más que lucho no agarro uno como para poder  poner orden a mi mente.
Una luz barrió con el rojo del mar revistiéndolo momentáneamente de oro, mire hacia donde se encontraba aquel muchacho, ya se había ido. De pronto escuché a mis espaldas que me saludaban, era el mismo del sombrero de paja que caminaba con bastón. En un instante pensé, porque ya se había presentado la luna al otro extremo de techo celeste, aún pálida, que se trataba de un anciano, pero su voz, silueta y caminar a pesar del bastón no eran las de una persona adulta y que la salida de aquel que domina el día le daba la bienvenida a la señora de las mareas y por lo tanto me era difícil definir la cronología de aquel lugareño.
-La luz del faro roba a los enamorados instantes de privacidad y a otros nos regala destellos de esperanza.  ¿Lo puedo acompañar?- me preguntó a la vez que con una ligereza se sentó en la arena al lado de la silla que yo ocupaba.
- ¡Claro, por favor! – me sorprendí que a lo mucho tuviera veinticinco años.
- Me llamo Isidoro, soy de un pueblo de aquí adelante, pero estoy terminando mis estudios de ingeniería en la capital del estado porque es el único lugar que aceptan invidentes.
Me pareció ver carruajes de fuego dibujados entre el mar, el sol y cielo; abrí los ojos de asombro, tragué saliva por la pena que sentí por mí y a la vez mi ánimo súbitamente cambio. La luz del faro me permitió admirar al ser más hermoso, tierno y varonil.
-¡Lo lamento, no pensé...! Mi nombre es Josías, mucho gusto.
Mi estancia se alargó por tres días más y mis visitas al puerto fueron más frecuentes e Isidoro que me enseñó a mirar con los ojos del alma disipó tristezas en mi corazón y que yo soy – dice él- la luz de su vida.

           ¿Será mi luz eterna
           o tus sombras perenes?
           O tú la luz que de mí,
           las sombras arrancó.