La niña de los ojos rotos, la que esconde su mirada detrás de la ventana.
A la que le quebraron el alma rasgando el velo de su inocencia, la doblegaron.
Mi niña, de los ojos rotos, herido su corazón, su alma arrodillaron.
El tiempo ya no corre, dejar de existir desea, ya no hay tiempo para ella.
¿Quien te mira? Nadie, mi niña, a nadie le importas, a mí sí, pequeña.
Sal chiquita, ya no te culpes, tú no fuiste la causa de tu dolor.
Corre la cortina, abre tu ventana, que la luz de nuevo encienda tu alma.
Hazte grande ¡Tan inmensa! abraza al perdón y recibe el amor.

Excelente mi niña inocente
ResponderEliminarSaludos Adolfo , un gusto leerte .
ResponderEliminarAlberto, me siento halagado.
EliminarQue bonito pensamiento bravo
ResponderEliminarPrimo, gracias.
EliminarQuerido primo, gracias.
ResponderEliminarDe la fractura al perdón: la luz entra por la misma grieta.
ResponderEliminarTus reacciones son asertivas. Gracias
EliminarGracias por compartir
ResponderEliminarGracias a ti por leerme.
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