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sábado, 26 de junio de 2021

PROFUNDO



¿De dónde padre amado al corazón le otorgaste odio que del mío amor prodiga?

De sentir angustia, esperanza en tiempo, así coraje, compasión a destiempo es su tormento.

El destino manda y al descontento halla más al deseo encuentra, el sufrimiento encanta.

Ímpetu entre el bien y el mal en lucha de libertad y al deseo atado cautivo de alientos huracanados.

Cercano y fugaz del deseo tiene su flama ardiendo perenne en un complaciente abismo desconocido.

En brazos de quien gane su palpitar para dejar de batir palabras que el viento lleva sin rumbo a lo profundo del mar.

Y sí con irá desprecia, con candor somete su voluntad a la angelical razón de la que hace su prisión.

¡Oh fiera aflicción! ¡Corazón cuánta razón! Harto de pedir amor hoy penas por sentirlo en desazón.


Adolfo Delgadillo Padilla


martes, 25 de febrero de 2020

INCONGRUENCIA



Queriéndote amar, no supe.

Es mi dulce pensar en tí que peco de deseo.

Tanto es mii anhelo el tenerte que se me atragantan las ganas.

Bendigo cuando te veo y maldigo cuando te marchas.

En tu presencia te ignoraba y en tu ausencia te extrañaba ¡Qué loco amor!

El aspirarte me deja sin aliento de vida... Vida.

Tan grande es tu sensualidad que mi deseo me mata.

Me bastaron unos instantes para pagar toda una vida en arrancarte de la mía.

Queriéndote olvidar ¡No pude!

Más vale ser ignorante que pasar por pensante.
Por el entendimiento el amor me abandonó.

Por fiel, fiel a mi no quieren.
Por la esperanza espero eternamente

¡Oh, quien de amor no sabe, sabe que en vida pierde!

Gané en deseos por cosas locas y gané al no dejarme llevar por la incongruencia.

Mi ansia por tí y tú ya no estás.

Adolfo Delgadillo Padilla

miércoles, 8 de febrero de 2017

CASTIGO


Amar es un castigo
por dulce que parezca el camino.
El camino se torna espinoso
cuando el flechazo
pasa venturoso.

Por amor, morí como la rosa
nada primorosa y tan joven
me veía y después
nada glamorosa.

Pequé de ser persona hermosa
terminé siendo horrorosa,
lozanía, oscura estadía.

Soñar, no quiero.
Ya no quiero amar.

A mí ya no pesa el corazón
porque ya no entiendo de razón.

Ya camino aligerado
porque ya no vivo enajenado
de ver mi cuerpo avejentado,
pero ardiente de haberte amado.