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lunes, 10 de febrero de 2025

TODO A CUESTAS

Si me ves solo, no voy solo, voy conmigo, con mis años de experiencia cargados de emociones.

Si me ves jorobado, son las cargas que decidí llevar a cuestas con el ardor de los ojos por las lágrimas escasas.

No voy silencioso, estoy pensando, mascando mis recuerdos que arden en mi pecho y tardarán en sosegarse.

Todo lo que aparento no es, es más de lo que te imaginas y dejará de ser cuando ponga mi alma en paz.



miércoles, 24 de junio de 2015

LLUVIA EN MIS OJOS


En mis ojos llueve diferente
evita que se anege mi corazón.
Con un sol radiante y
arcoiris en el horizonte.


Mis ojos llueven de alborozo
y áridas mis penas deja inertes.
Sin embargo riega árboles y frutos de confianza en mi.
Mis ojos llueven, riachuelos forma,
hidrata líneas maduras de mi andar.

Bebo la miel que resbala
el granate que se abre para
agradecer tu vida en la mía.

Aunque lluevan mis ojos por mirarte
tuyo mi frenesí, mía excitación
nuestra duración correspondida.

Mis ojos en calma reposan en ti.

viernes, 27 de julio de 2012

Bello anfibio


Hermoso anfibio que toca
con besos de burbujas de aire
das vida al deslizarte                                                                        
cual ave ligera que parte.

Sustancia de reina de gemas
aguamarina, malaquita, ámbar
ónix y rubí, princesa de río
con Poseidón maridaje anfibio.

Deshelarse el sólido añora
y rebases  en él ahora,
le cuentes secretos que calle
tajado elemento guarde.

Mujer que provoca las gotas
impulitas brotan, la tez mojan
en cuanto avante meta chocas.

lunes, 23 de enero de 2012

MAYANALÁN



Qué tal estos días de contingencia? Hasta cansaba por tanto aburrimiento y pensé "Ni modo serán de recogimiento"
   La invitación de un amigo a su pueblo Mayanalán, Guerrero, que significa "en donde se acaba el maíz" cambió mis planes.
   ¿Dónde es eso? Ha de ser un lugar olvidado por Dios, allá donde da vuelta el aire,  no, una cuadra antes.
   Mi bienvenida fue muy emotiva pero el calor era infernal, no menos que el que estaba viviendo yo interiormente, "aquello" me daba vueltas.
   En cada una de las casas hechas con adobe "y con amor" me dijo una señora, Hay toda una huerta, en cada una de ellas pareciera que cayera el maná por sus árboles de ciruelas, mangos, guayabas, papaya; infinidad de tamarindos en ésta tierra tan noble.
   Humildes pero dignos de dioses los frijoles con ciruela, tamales de Nejo con mole verde con guajolote, untados delicadamente en la hoja del maíz, ha forjado el cuerpo hercúleo de este pueblo.
  Al cobijo de la generosa sombra de un árbol de mango , se me refrescó el cuerpo, el alma, dejo de oprimirme el pecho "aquello" en lo cual tendría que pensar, tarde que temprano.
   Me asaltó una pregunta ¿Cuándo tienes relaciones sexuales, quién es el responsable de tu salud, tú o el otro? y la respuesta llegó. Pues tú y nadie mas que tú tienes la obligación de ponerte el condón y de exigirlo.
   Y así pasaron los días en este pueblo que no me prometió nada y que incluso no me lo recomendaban, que porque me iba a aburrir.
   Me fue mostrando cohibido sus encantos. Su iglesia de porcelana, sus troncos de chocolate, que a pesar del calor no se derriten que porque están hechos de caoba, de pino, enramadas de color de la menta, verdes. Sus calles de pinole y muégano.
   Y te lo voy contar, hace unos días recibí un mensaje anónimo en mi celular que decía < ¡Maldito, ojete, púdrete en el infierno por haberme infectado, que nunca tengas paz!> Contesté y no obtuve respuesta  "Aquello" me revoloteaba, no veía la manera de sacarlo, de sanarlo.
   Una tormenta eléctrica redibujó la silueta de los montes, tiñéndolos de un fugaz azul. Y la lluvia llegó, olor a tierra húmeda, mezclada con los olores de la leña, del café, del maíz; lavó los tejados, los techos de paja, los lomos de los burros, las hojas y las flores; lustró los colores oriundos de aquel lugar, los hizo mas brillantes para mi.
   Esta tierra que no me ofrecía nada, me regaló la aridez con la que ha sido tratada, la generosidad curtida de unas manos trabajadoras, la eyaculación no esperada por montar a caballo, la paz permitida y la lucidez de entender que este es un lugar tocado por Dios porque no ha sido tocado aún por el hombre.
   Leí, casi termino el libro y me acordé de ti, otra vez lloré. El poso sorprendido, acostumbrado a que le saquen agua, yo se la eché, mis lágrimas lo llenaron y allí me vacié, a Dios le hablé -¡Yo no lo infecté!- y Dios me creyó, porque Él lo sabe. Y allí por vez 
primera acepté -¡Tengo sida y voy a morir!
   La enfermedad se me olvidó por la influenza, pero si no moría por las formulas V.I.H.,AH1N1, me moriría por la depresión y Mayanalán fue mi solución y de los mensajes ¡bah!...váyanse a Mayanalán que vida les dará.
                            
                                   ¡Oh Mayanalán! heriste mis pupilas (al mirarle a él)
                                   Lavaste mis heridas (por amarle a él)
                                   Y vertí en tu tierra mi dolor.
                                   Que dará algún día fritos de color de sol.