Mostrando entradas con la etiqueta imploración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta imploración. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de junio de 2019

POR TÍ



Si por insuficiente te doy mal pago recibo, si no te doy mucho y por lo que recibo no es más que pago justo.

Te pido por injusto al regalo recibido
que no he agradecido que si me pasan estas cosas, es porque vivo.

Vida no apreciada con todo lo que conlleva, que vida no es vida sin las cosas que lastiman.

Lastima también la alegría porque en ella se me olvida dar gracias por todas las facetas de la vida.

No me hagas pagar factura cuando en ti he puesto mi creer, sí en ti no recibo ¿a dónde iré? Que no he de querer,

No tengo a dónde ir y aunque mil caminos se presentan sólo escojo el ir a ti ¡Qué obstinado me volví!

Sana mis heridas o ¿quieres que las conserve aquí? Yo no sirvo para eso. No soy digno de ti.

Yo no puedo darte lo que Tú a mí me das, ingrato me comporto por no querer pagar el precio de esta oportunidad.

Póstrate en mis querencias que con una sola mirada tuya mis mellas consuelo hallarían.

Y si por mi pasión oídos sordos pondrías dale gusto a este corazón que por tí desvanecería.

Porque no hay camino accidentado que conduzca a tí sin flores mientras Tú permanecas a mi lado.

¡Imploro!


sábado, 28 de octubre de 2017

TÚ, YO, ÉL


Todo iba tan bien que comencé a enamorarme de ti, de tus pestañas escarchadas por la brisa del mar. ¿Con qué más me querías seducir? Tus encantos, tratos de rey, mimos en exceso que mi corazón aferrado a un amor anterior no me dejaba apreciar.
Pero por tu inseguridad, tal vez inexperiencia, tus celos que te dejaron oír sandeces de mí, decidiste en un momento de arrebato terminar conmigo. Todo iba tan bien que fuimos descubriendo la entrega como si fuera nuestra primera vez ¿te acuerdas?
A ti no te importaba que tardara tanto en llegar al clímax y a mí el que tu llegaras tan pronto, de hecho, creo que nos gustaba, en verdad disfrutábamos el abrazarnos, el vernos, el hacer cocteles con nuestros aromas de la piel.
Y ni así paso lo bueno, ya no pudiste echarte para atrás, tu orgullo no te lo permitía ¿Cómo? Ni como ayudarme, bueno ni cómo ayudarte, diría el otro.
Ahora vendrá lo que pasa en las telenovelas y, yo tendría que rogarte, suplicarte, buscarte, pero no lo hice ¿Para qué? Y ese tiempo fue suficiente para perderte, o más bien para perderme.
Sufrí lo indeseable, me ahogaba en llanto, me moria en mis desvelos por develarme la razón y me repetía “Si apenas ayer decía que me amaba”, pero tampoco hacía falta eso, me lo demostrabas con tan solo verme.
En tan poco tiempo tomamos cada uno nuestro rol (Todo era miel sobre hojuelas, “¿o no?”), tú te ibas a trabajar y yo hacía lo propio, nos mandábamos mensajes y al término del día nos encontrábamos, preparábamos algo de cenar y los olores del amor se desprendían en la cocina… obligándonos a cenar afuera.
Marqué diciéndote que te amaba (¡que iluso!) y tu tajante me diste un cortón, así ni como insistir. Aprendí que cuando alguien se quiere ir, no lo detengas porque el amor es libre.
Paso un año, nos encontramos, te resististe, pero al final cediste y pasamos más de una hora platicando, tu siempre con esa barrera para que no te fueras a exponer de que tus sentimientos me favorecían, pero yo ni fuerzas tenía de reprocharte, ni la capacidad de pelear por ti; me habías dejado noqueado.
Poco a poco nuestros estilos de vida se fundían, las salsas de la tía luz, las torrejas de nata, el mole poblano. A las vacas las amo por ti. Los cafés, el cine, teatro, lo museos y las tertulias que yo te ofrecí.
Hubiera sido absurdo después de seis años que nos volvimos a encontrar pensar en un regreso, bueno en un intento ¡vaya! En un comienzo. Pero todo eso es imposible, para mí no ¿Cómo olvidarlo?
Me temblaban las piernas, la boca se me seco y otra vez me apendeje todito por verte. Allí me di cuenta de que aún me amabas, a pesar de jactarte: que ya no. “Ya te saqué de mi vida”, me decías. ¡cómo me dolió escuchar eso!
Con implícitos me invitaste a tu casa ¿Lo vas a negar? Pero te repito me ataranté todito, no supe manejar la situación, pegárteme como ladilla, pero no lo hice. Te alejaste y yo me fui ¡Cuánto lo lamento! El haberme ido y no tomarte la palabra. Yo no quería eso, deseaba hacer las cosas bien, primero con citas, reconocernos, porque lo que tu pretendías me daba miedo (a mis lustrosos años) y qué tal si no te respondía como tu esperabas.
Estaba contigo por ti no por el sexo (¿Difícil de creer verdad?). Esto nadie lo entiende. Era tu actitud la que me seducía ¡Éramos tan distintos! A los pocos meses de relación yo ya sentía celos ¿Eso es el amor? De esos de los que no te dañan, que sirven como parámetro para entender que una persona te importa, pero los tuyos dañaban a los dos.
Diez años sin ti y todavía te recuerdo (como olvidar al amor de tu vida) no he dejado de vivir, tanto que ya llego mi fin, una enfermedad acorta mi vida, postrado me tiene y como telenovela de la Dulché - de lágrimas, risas, y amor.- Tú regresas. Que ironía ¿De qué me sirve? ¿Te está sirviendo a ti?
Tal vez tus fantasmas y culpas se disiparán, te dejarán en paz y a mi ¿de qué? Yo ya dejé de aprender y tú empezarás a entender qué: El orgullo nulifica la vida, la esperanza.
¿Por qué? El miedo de decirme y aceptar que todavía me amabas, los errores se enmiendan, el que ama deja hablar al corazón y tú tenías mucho.
En este instante te acepto, no digo te perdono porque ya lo hice hace mucho tiempo y te entiendo. En realidad, me perdone a mí mismo por dejarte ir. Todo por llevar a cabo lo que la psicóloga me terapeaba. Debí también a mi edad haber sido el maduro y luchar por ti. Si, como las telenovelas, pero más bien como en la vida real.
Aquí estamos los dos ya sin preguntas. Yo agradecido por volverte a ver, por saber que tú también me amaste todo este tiempo de lejanía, tú madurando me pides perdón y yo te contesto: “te perdono el daño que me hiciste, pero ¿Cómo perdonarte el daño que tú te hiciste?
Si de algo te sirve, siempre te amé, fuiste mi amante durante todo el tiempo de tu ausencia, presente estuviste. Este momento llena y da significado a nuestras vidas. Besa mis labios, abrázame fuerte, cierra mis ojos, pero nuestra historia no.

PERENNE EN MI


No hay melodía que no vuele tu nombre.
No existe el instante que perenne yo no te vea.

Verte sin tenerte ni lejos ni cerca.
Más bien lejos te sé, pero cerca te tengo.
Tan clavada tengo esta zozobra que igual dolor sería tenerte.
Si el tenerte es perderte, entregarme es amarte.
Acabar este lánguido suspiro no quiero poseerte, que prefiero la muerte a perderte.

Oh dulce amor por mi mal amargo.
Oh dulces besos por mi mala suerte probados.
Oh atrevidas caricias por mi pecado gozadas.
Oh mi pesar que ganancia suspiro por cuanto vivo.
Oh por tu indiferencia yo vivo.

Y yo sin ti porque me tienes dentro de ti.
¿Es por eso que tu suspiro es diferente al mío?

Para qué desear que no me lastime la espina si la única manera de verte es en mi pena.

Porque no hay nada que tenerlo todo, teniéndote a ti.
Ya que la imagen es de quien la crea, mía eres.
Esclavo soy de ti.

Ya que su pasatiempo es ignorarme y el mío adorarle.

lunes, 5 de junio de 2017

LO INEVITABLE


Tiempo, devuélvete por donde vienes, no se te ocurra pasar por mi periferia y respeta mis años mozos.
Ya que eres cruel, arrasas con mis sueños y le pones olvido a quien me besó los pies.
No contamines mi presente con tu presencia porque le quitas esencia y te llevas lo vivido vertiginosamente.
Detén tu ritmo cuando visites mi espacio para que mis vivencias sean inmarcesibles cuando sean sólo de encanto.
No me atormentes con tu sigiloso paso para dejar mi lozanía en el pasado, ¡retirate, ignorame! ¡Y no me arranques todo lo que amo!
Que tu cadencia sea como el tañer de la campana que dure si de gozo se trata y no te retires como su eco cuando amarguras sea lo que cargas.
Tiempo, si no es sabiduría que has de dejar más vale que tarde tu llegada y si de madurez se trata que solo sea por mi experiencia mas no por que insistas en llevarme la contraria.
O de menos tarda, cristaliza tu estadía en mis momentos de serenidad, que así, si te doy permiso de andar.

viernes, 8 de agosto de 2014

ANSIEDAD



Lamí la gota que resbalaba del tronco palpitante y que precisamente sudor no era, era salado, era vida, mi vida ¡vida mía!
Borre todo indicio de ansiedad y desconfianza, con una caricia en tu espalda aprisione tu pecho contra el mío para que se reconocieran y al despegarse quedaran secos y saciados.
En la luz de tu mirada divise el agua clara de la playa aislada de tu etérea profundidad y me invitaste anhelante al viaje virgen de tu interioridad.
¿Cuántas vidas debo vivir si es que me dejas para olvidar?
Instante divino fragmento en un suspiro, instante fugaz como el parpadeo coqueto de tu mirar, virar al pasado, anhelar al futuro y el instante divino, olvidar; ignorarlo para hacerlo eterno, perenne... inmortal.
No me causes destino tal penar que aunque sea déjame soñar.
¡Que pena es mi suerte que por un instante sufriré eternamente!
¿O mi destino fue tenerte cuando otros su muerte fue por tan solo verte?
Por tus ojos me encontraste y por ellos me perdí ¡Regresa por lo hurtado! Que está en buen resguardo ¡Te lo imploro