Sopla como huracán para que puedas mover las mentes y los montes, grita fuerte para quebrar los témpanos de hielo y a las almas muertas despertar, manotea con ímpetu para jamás dejarte atrapar por la amargura que atrofia al ser.
viernes, 29 de noviembre de 2024
FUERTE
Sopla como huracán para que puedas mover las mentes y los montes, grita fuerte para quebrar los témpanos de hielo y a las almas muertas despertar, manotea con ímpetu para jamás dejarte atrapar por la amargura que atrofia al ser.
viernes, 8 de noviembre de 2024
ANSIAS DE TI
Toma mis manos, hagamos trizas con los dedos para afianzar el rubor.
Sintamos el álgido fulgor de nuestro apetito que ni aún con los más vehementes besos fenecen.
Disuelve la heladez que habita en mi, cubriéndo mi deseo que expuesto está en espera de ti.
Amargura callada por tu ausencia que gritaba escandalosa ansiedad de tenerte.
Secretos profanos rotos por caricias pudorosas resultando escandalosas.
martes, 28 de marzo de 2023
UN CUADRO DE FELICIDAD
¿Qué día es hoy? Me pregunto, todos los días me parecen iguales, camino por mi departamento con pasos de viejito, más por necesidad que de ganas.
Veo la cafetera ¿Cuánto tiempo llevo sin lavarla, sin barrer, sin pasarles un trapo a los muebles? El sillón no se ve tan sucio por todas la veces que me siento en el donde veo pasar el tiempo, con sus horas, segundos.
¿En qué año estamos? Tantas cosas a las que les he perdido el interés. Prendo la cafetera, me preparo 6 rebanadas de pan de caja cargados de mermelada, soy hipoglucemico, éste tipo de desayuno me hace sentir bien. Veo el teléfono, ya nadie me llama, no se para que lo sigo teniendo y pagando el recibo, quizá es una manera de no sentirme solo, de estar conectado con el mundo.
Ya está mi café, tomo una taza, siempre es la misma, la que al finalizar de tomar mi café solo la enjuago con agua, tiene mucho tiempo que no utilizo detergente y ahora que recuerdo tampoco pasta dental que solo daña el esmalte.
¡Ahhhh, Qué delicia! Muy pocas veces disfruto mi desayuno, es tan sencillo. Tengo varios frascos de mermeladas de diferentes frutas: fresa, mango, chabacano, da igual, todas me saben a lo mismo, a dulce, bueno no, la de chabacano es mi favorita porque me recuerda a mi madre.
Suena el teléfono, carajo. ¿A quién se le ocurre exactamente molestarme cuando precisamente estoy tomándole sentido a mi frugal desayuno. "Ya voy, ya voy, este cable siempre se me enreda, ya voy"
-Bueno.
-Hola Ramiro ¿Cómo estás?
-¿Quién habla?
-Yo, Celia, la mujer de Ramiro, tu amigo.
-Ah ya, bien Celia, qué tal.
-Para decirte una mala noticia, Beningo, falleció, no te pude llamar ese día porque entre el velorio, las amistades, el entierro, me perdí en el tiempo.
-Que lamentable, en verdad, no sabes cuánto lo siento.
-Bueno, solo quería avisarte, como se que eran buenos amigos.
-Muchas gracias.
Colgué. ¿Debería de ponerme triste? Hace mucho tiempo que ni nos hablábamos por teléfono, mucho menos vernos, que raro, es de esas noticias que me levantan el ánimo porque yo sigo aquí, he sobrevivido a todos. ¿Habrá pensado Celia, que me dolió la muerte, ya de un desconocido para mí?
Me he quedado sin amistades, ya todas se han ido, unas mueren, otras se han mudado y los otros desaparecieron.
Pensándolo bien, es lo que creo que me tiene así, aislado, incomunicado, solo; pero la verdad voy a servirme un poco más de café, así hago de cuenta que estoy en el velorio de Ramiro y lo acompaño en su última morada, quizá lo que en el fondo deseo es sentirme acompañado por él. Ya se me olvidaron los momentos agradables con todos.
No entiendo a las personas que tienen perros, ¡Cómo les gusta escuchar el escándalo de sus ladridos!
Eso de ver televisión solo por ver televisión, lo hace a uno dependiente, estúpido ¡En lo que me he convertido! ¡Carajo! Es que no hay algún programa bueno.
Deambulo en mi propiedad, vaya logro, eso sí, aquí nadie se mete conmigo porque eso de hablarle a los vecinos, ni pensarlo, mejor de lejitos.
Me pongo los pantalones, la camisa, chamarra, sombrero y zapatos. Si, todo lo hago automatizado, bajo por mi comida y cena, 4 tacos; me cuesta tanto trabajo bajar las escaleras de los cuatro pisos, pero más me cuesta subirlos, tanto que en cada piso siento que estoy echando los bofes, me paro y tomo un respiro, continúo. ¡Uf, ya llegué! Enciendo el televisor, me acomodo, saco dos tacos y me los como viendo una película de Tin Tan. Dicen que la verdadera cómica de ellos era la madre, de ahí viene el talento de los triunfadores hijos.
No me gusta tener basura en casa, bajo y la depósito en un bote de una cafetería, jamás me han reclamado por Irles a dejar mi basura.
Vuelvo a subir, escucho ladrar al perro del vecino cuando paso por su puerta, no hago caso, exhausto llego, me quitó la ropa, me pongo mis pantuflas y ya me dió "el mal del puerco", me recuesto, siempre pienso en quedarme dormido y ya no despertar.
La ventana de mi recámara da a una pared de un edificio descarapelado, me siento como en París, algunas veces me imagino estar en un cuarto de hotel de Estambul.
¡Qué vida tan inútil terminé por vivir!
Mis espectativas están muy lejos, igual que mis amigos, familia, hasta de mi mismo.
miércoles, 20 de abril de 2022
PARA MUESTRA, UN BOTÓN
¡¡No vino Pedro al entierro de su mujer!!
Esa manera de su madre de ver la aguja ajena en un pajar.
-¡Mamaaá!- Arturo, su hijo menor codió a su madre llamándole la atención.
Efectivamente, su tío político esposo de la prima de su mamá en un gesto de siempre llamar la atención, no asistió. El tío un fotógrafo de novias un día estando en la terraza le dijo a su mujer -¡Quiero el desayuno en la terraza!
-Pero no están las criadas- y ella tuvo que bajar los tres pisos y volver con una charola, subiéndole el desayuno al hombre que de pronto tuvo esa ocurrencia de desayunar en la terraza.
La tía, siempre con el semblante triste murió muy joven, quizá por la violencia pasiva que padecía por parte de ese engreído.
Arturo en una reunión con unos amigos, muchos de ellos sobrinos de políticos con cuentas mágicas descomunales ¡En dólares! Y otros de padres con empresas le hicieron, en un gesto de amistad, una donación de $1000 ya que él al parecer no pertenecía a ese círculo de millonarios, Arturo ofendido, pensó que la donación debería, dadas las capacidades monetarias de sus amigos la cifra podría ser de varios ceros de más, les contesto -¿Y qué, con esto puedo ya comprarme unos rollos de baño? Todos se quedaron estupefactos, se miraron unos a otros y jamás le volvieron a hablar.
Con el tiempo Arturo se volvió, quizá sin darse cuenta en un tacaño, avaro al no aprovechar y disfrutar el dinero que su padre le dejó en una cuenta a plazo fijo cuando el tenía 18 años. Ahora él con 79 sufre las carencias de una pensión mínima y en una plática recuerda, cuando jamás mencionaba estás anécdotas.
Una de ellas cuando su madre vio a la novia de Arturo abrocharse el botón del hombro de su vestido; eso bastó para que toda su vida le reprochara a su hijo "¡El botón del vestido!" Arturo ya no le respondía lo que un día le aclaró: "Se lo abrochaba porque se le desabrochó mamá".
Una mujer espantada de tales sucesos pero que estaba acostumbrada a querer tener relaciones sexuales con sus hijos pero Arturo tajantemente le puso un alto "¡Conmigo no!" Porque sabía que con su hermano si.
Hay vivencias que te marcan y muchas veces por no poderlas hablar, a la larga resultan un parte aguas en tu vida. La amargura, falta de prudencia, cortesía, ingratitud, el no saber poner límites y el tomar decisiones muchas veces terminan por gobernar nuestra personalidad.
¿Nosotros de qué adolecemos?
martes, 25 de febrero de 2020
EL VIEJO LOCO
Mi tía solía decirme: "Yo pasé por el mundo y le dije, adiós". Eso es lo que ella creía porque de simple su vida no tuvo nada, empezando que se casó con un señor que yo le llamaba "el viejo loco" que le hizo la vida insoportable al límite de enfermarla de los nervios.
Mi tía si no era bella, no merecía a ese hombre de feo carácter que se contraponía con el de ella que era dulce, ameno y con ese don de gente que santa debió de ser.
Ella murió muy joven, no puedo decir que se haya marchado con el carácter agrio, pero si, no lo dudo ni tantito que se fué enferma, amargada de su alma y quizá decepcionada por la vida que le tocó vivir con "el viejo loco"; quizá criada a la usanza de antes, se fué resignada porque jamás escuché una queja de ella.
La cesta de mimbre adornada por mi tía con flores silvestres de bellos colores según la estación, la cual descansaba sobre una mecedora que parecía que sólo para eso servía, se convirtió con el tiempo, en flores marchitas para "el viejo loco". Uno de tantos días comenzó a vender todo, el anillo de mi tía, una semana después una batidora, después los pantalones de casimir hasta quedar en una situación que lo llevó a vivir hasta pasados los 90 años, enfermo y olvidado ¿Dé qué le valió sobrevivir a mi tía?
Dicen que el dinero que tenía, que no era poco, le dió esa arrogancia, soberbia y pedantería, lo perdió un día en la bolsa. Ese dinero que le daba para jugar al golf y dar propinas al que le trajera las pelotas que no lograba meter en el hoyo, con el que pensaba seguir llevando hasta el extremo la causa, yo digo de su mal trato a los demás.
Su casa fue perdiendo brillo, mismo que a él le faltaba; le dejó de hablar a su hermano menor toda su vida porque sintió que le desplazó y quizá, también eso le marcó su crueldad aparte de la solvencia económica, que como ya dije, un día la perdió y terminó sobreviviendo de una pensión raquítica y la ausencia de algún ser querido, ya no digo familiar, si no de un amigo, vecino que viera por él.
Por culpa "del viejo loco" mi tía ya no supo de fiestas, amigos, viajes, tertulias a lo que estaba acostumbrada, a esos largos viajes a las recién descubiertas zonas precolombinas de Chichén Itzá, Teotihuacán a finales de 1894 y 1910, al pueblo de Coyoacán, al de San Ángel y de Tlalpan, como olvidar los jardines de la Balbuena en donde fue el primer vuelo por el piloto Alberto Braniff el 8 de enero de 1910 por el que mi tía, una adolescente aún, suspiraba y terminó casándose con "este viejo loco". Su vida a causa de lo ruin de este señor fue perdiendo notoriedad mi tía y por esto quizá decía: "Yo pasé por el mundo y le dije adiós."
Adolfo Delgadillo Padilla
miércoles, 26 de julio de 2017
YA NO ES
Ya no es la tristeza de antaño ni el abandono de ayer ni el amor alejado.
Ya no es tu mentira ni mucho menos la herida, ya no son tus caricias que de hielo serían.
Ya no es la caída ni la burla por ser, ya no es el negado plato que deseé.
Ni la falta de manos que acaricien mi ser ni el beso en la mejilla que por ti no pude tener.
Ya no es la amargura ni el recuerdo de ti, más bien es la fuerza que ha nacido dentro de mi.
Y por esa yo vivo por lo que me quede de vivir; ¡yo soy pretensioso!
La soberbia la dejo no la dejo en mí, que se quede con ellos los que me hicieron así.
¡Que orgullosos se han de sentir!
Ya no es el pasado que me detenga a mí, ahora miro de frente y lo he de sentir.
