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domingo, 26 de enero de 2025

¡NOS ROMPIMOS!


Es urgente recordar que vivimos una emergencia en la que perdimos seres queridos para retomar el miedo, la vulnerabilidad, sensibilidad, tolerancia que mucha falta nos hace en estos días que parece que ya olvidamos por desgracia.

Nos aferramos a la vida, evocamos lugares, momentos, recuerdos, pero nos olvidamos del respeto a esa vida que se nos escapaba y que pendía de un hilo, perdimos la brújula que esta experiencia, nos habría enseñado.

Tal parece que olvidamos la empatía a la vida misma, al otro, al dolor y necesidades de nuestro prójimo.

Resurgimos más agresivos, indolentes, amnésicos ¿No se supone que debimos de haber crecido humanamente? 

¡Nos rompimos!

sábado, 16 de septiembre de 2023

A VECES QUISIERA NO TENER AMIGOS


A veces quisiera no tener amigos porque cuando se van es difícil no incluirlos.

A veces no quisiera tener amigos porque cuando nos fallan a ellos mismos engañan.

No quisiera amarlos tanto y fingir que me son indiferentes.

Cuando el dolor de su ausencia e ingratitud derrite mi esperanza.

Ya no quisiera tener amigos porque se abandonan a amores perdidos y desdeñan cariños genuinos.

A veces quisiera no tener que despedirlos para después tenerlos en el olvido.

A algunos los recuerdo con sonrisa, melancolía o añoranza vívida.

El dinero confunde la sinceridad, lealtad y sencillez con la adulación por interés. 

La verdad dicha, peca, y a una piel delgada a la crítica, mata.

El que no transforma a sus amigos en enemigos, no vive.


No quiero amigos...


Pero veo tu esencia, identifico mi carencia y decido el camina andado.

A mi lado te quiero tan como soy, tan como odio tu sinrazón, amigo de mi corazón.

A veces quisiera, a veces no quisiera querer al amigo de esta manera.

A veces los amigos para siempre aunque nada es para siempre, mi amigo serás.

sábado, 11 de febrero de 2023

LA OTRA CARA

 

Fermín se quedó de ver con su mejor amigo Isaías en un parque intermedio que les quedará a los dos. Volvió la mirada hacia la fuente del parque, vió  venir a Isaías en pantalones con estampado de vaca ceñidos a su cuerpo y playera pegada a su muy delgada figura. Se dió cuenta que la gente lo miraba con morbo por su manera de vestir.

-¿Tienes mucho esperando? Parece que el metro sabotea mi intención de ser puntual jajajajaja -desinhibido como siempre Isaías se ríe de sus ocurrencias sin importarle el llamar la atención-.

-No te preocupes, me entretengo viendo a la gente y me pregunto a dónde va, qué es de su vida -sonriendo Fermín tranquiliza a Isaías-. Bueno ¿Qué hacemos, vamos al café de siempre?.

-Con este calor que parece que estoy en la menopausia se me antoja mejor un helado y vemos gente y echamos el chal aquí bajo esta jacaranda que da buena sombra.

Fueron a comprar su helado y regresaron a la misma banca. Hablaron de mil cosas y cada uno puso al tanto al otro de lo que no se habían contado. Por supuesto que Isaías era más extrovertido que Fermín y después de un largo soliloquio Isaías le da un femenino manotazo a su amigo -Aich, me estás tirando de a loco, no estás aquí ¡Ya regresa! -tiernamente le reclama a su amigo y le echa una mirada pícara-.

-Tienes razón, cuando venías, sentí que la gente se mofaba al verte. He visto en ti que te ha costado trabajo defender tu forma de ser, tu lucha por ser aceptado, respetado, pero la sociedad jamás se ha puesto a pensar que así como ustedes tienen que pasar un martirio al asumirse como gays, a nosotros los heterosexuales, ni pensarlo, no nos cuestionamos si estamos a gusto con lo que socialmente es lo correcto. -Era la primera vez que Fermín tomaba la palabra para expresar su sentir-. En nosotros no existe eso, de sí estamos bien con nuestro rol de heterosexuales, simplemente lo seguimos, pero me he dado cuenta que es muy duro tener que aceptarse como tal. Debo de casarme, mantener un hogar, seguir una lista larga de reglas, cumplir con los parámetros impuestos: Una mujer actuar y trabajar conforme a su condición y un hombre, no llorar, no expresar sus sentimientos, no sufrir, ser el fuerte. ¡Impensable cuestionárnoslo!.

Isaías, estaba realmente interesado en lo que Fermín le confesaba. No lo quiso interrumpir.

-No te lo quería decir -sinceramente prosigue Fermín-, he tenido enfrentamientos por nuestra amistad ¡Es que la gente no entiende una amistad como la nuestra, siempre piensan mal! ¿Me explico?

-Te entiendo -aseveró Isaías-. ¿Entonces piensas terminar tu relación con Leslie?

-No. Solo que hay momentos en los que la vida te hace reflexionar. Por ejemplo, como hetero soy partidario a que la mujer sea independiente, que ninguno deje su vida pasada por el solo echo estar casado, que conserven los amigos, compartirlos, que se tenga una independencia. Se me ocurre, yo no debo estar atenido a que,  Leslie, después de una jornada de trabajo deba llegar a cocinarme y yo viendo el periódico o la tele; debemos compartir eso, las obligaciones la vida. Entonces para nosotros también, en silencio, nos cuesta aceptarnos como heterosexuales.

-Yo sé que tú me conoces -dijo Isaías- quizá mi forma de presentarme ante esta sociedad es de reto. No todo lo que la "Comunidad LGBT" defiende, habla por mí, sabes que no creo en el matrimonio gay pero si en los derechos que cada individuo tiene. Que no debemos luchar por un derecho que nos corresponde.

A mí me quedó claro que no iba a tener hijos, ya mucho compromiso tengo conmigo mismo para perjudicar una vida que merece lo mejor. Conozco amigos que se hacen cargo de sus sobrinos y éstos terminan diciéndoles "papá" en vez de tío. 

-Guauuu, se nos fue el tiempo -Fermín mira el reloj y el helado derretido de su muy querido amigo de la infancia, Isaías-. El tiempo contigo se pasa como agua.

Se pusieron de pie y se acompañaron para después despedirse como siempre, con beso en la mejilla, sin importar el mundo.

domingo, 28 de noviembre de 2021

PERDIDO


Estoy perdido y no me encuentro ¿Cómo encontrarme en la inmensidad de este mundo desconocido? Le pregunto al aire que respiro sí es vital que me mantenga vivo, si el ver la naturaleza me elevara el ánimo, si los amigos se atreverán a márcame mis errores hoy en día en donde nadie quiere comprometerse por evitarse problemas.

¿Quién se ha sentido como yo? Perdido, ajeno, extraño, raro; ya no sé si vivo o sobrevivo ¿Se han preguntado lo mismo? Qué razón tiene el seguir luchando y pelear ante los embates que la existencia nos pone, las vicisitudes cada día son más empeñosas a que uno se detenga y decir "¡hasta aquí!".

Me he perdido y no me encuentro. Ya todo es tan diferente y me dicen que el cambiar es el camino, la incongruencia de amar a un animal y tener que comer carne; entonces no debería de cuidar plantas para poder alimentarme de ellas y no sentir remordimientos. 

Si se legaliza el derecho a morir, se legaliza el derecho a no nacer. Ya todo está al revés. 

Tengo todo para encontrarme pero miedo me da el salir a buscarme, el mayor laberinto está dentro de mí: mi apatía, inseguridad, desconfianza, lo indigno que me siento.

Cuando grito ni el eco escucho, solo sandeces; el afán de encontrar vida en el universo mientras le llevamos ventaja el destruir al mundo que habitamos, no, no le encuentro razón.

Hemos borrado de nuestros valores el amor, la humildad de aceptar que estamos equivocados, que podemos enmendar nuestros errores y corregir el camino.

¿Es soberbia pensar que lo aprendído es correcto y que los demás no apreciaron los valores inculcados? O quizá ni los tuvieron. He cambiado el rumbo, la marcha, la forma, el ritmo. Si, he cambiado pero veo que hay muchos que se obstinan a llevar la contraria a un mundo mejor.

Es por eso que digo que me he perdido, que no me encuentro, que mis derechos han sido violentado llevados al límite de la falta de respeto y que han perdido la dimensión de una lucha auténtica a una manipulación atroz. Ya no hay barreras para una convivencia armoniosa.

No es lo mismo faltar al respeto que perder el respeto, así como amar y amar demasiado, entre tu derecho, el mío y del otro están las obligaciones, los compromisos y el deber. El egoísmo es la forma más cómoda de "amar" de "vivir".

No me encuentro y quizá ya no quiero encontrarme, al mundo no voy a cambiar y ahora el mundo me ha perdido. Ya me perdí en mi extravagante manera de ver la vida, de vivir, de luchar, de creer, de pensar; soy ajeno, me resulto ajeno.

Si me encuentro ya no seré el mismo, ya no seré yo y de nadie.


Adolfo Delgadillo Padilla

martes, 18 de diciembre de 2018

EL VIEJO



Era necesario, urgente retirar las jergas de las habitaciones para que el abuelo no terminara limpiando el piso como ellas porque un día de estos se iba a caer pisandolas y resbalarse.
Dijo Eustacia, de la que era evidente que el abuelo Eusebio le importaba. El abuelo aunque se sabía de pies a cabeza el teje y maneje de esa casa y que podía andar a ciegas en ella, estamos de acuerdo que no tenía ojos en los pies y por lo tanto sus movimientos ya no eran tan ágiles como para darse el lujo de contar una de esas caídas.
Don Eusebio era un viejo muy querido y aunque era muy testarudo, sus nietos e hijos lo procuraban; esperanzas que lo vieran como un mueble.
-Abuelito, tómate tu medicina
-¡No y tres veces no! dejen de jorobar, la medicina a ustedes los tiene drogados.
Caminaba aletargado arreglaba esto, acomodaba lo otro; con el solo toque de su bastón le devolvía la luz a un foco que se había apagado cuando su familia lo creía fundido, removía la tierra de las plantas y recogía la basura con el mismo bastón.
Muchas veces sentados a la mesa Don Eusebio hacia gala de su sabiduría y les compartía su particular punto de vista a su prole, "Sean firmes en lo que yo les he inculcado, si es cierto que yo no tengo la verdad absoluta, pero es lo que me ha hecho vivir tanto, recuerden que el único pecado en esta vida es: no ser felices, el peor sentimiento que alguien te puede dejar es: la culpabilidad..." Y así día a día les demostraba su amor.
-Abuelito, eres todo para mí
-Y ustedes son lo único para mí, lo único que voy a dejar, son mi herencia- le respondió a Eustacia que siempre la dejaba con algo en que pensar mientras retiraba las jergas que pudieran cruzarse en el camino del abuelo.

Adolfo Delgadillo Padilla

martes, 4 de septiembre de 2018

SÓLO POR OPINAR



No es mi intención abrir debate, pero así como crucifican a toda una institución por los contados y quizá por aquellos que no han sido descubiertos, sacerdotes pederastas; así deseo también que, por los pocos que nos atrevemos a contar quizá por miedo a ser atacados, porque ahora resulta que el defender la verdad es un delito. Yo viví mi niñez rodeado de sacerdotes cuando fui monaguillo, desde los 6 años  a los 18 y siempre ví cariño, consejo, regaños, que mucha falta hacen en la ausencia paterna; fuí guiado, querido, respetado para ser un hombre de bien. Así como se hace una marabunta por los menos, así se guarde uno de opinar y hacer juicios por mi testimonio en contra de otros muchos, que son los más, como dicen por ahí, habemos más gente buena que mala.
Estoy de acuerdo que a toda la gente que no se ha conducido éticamente se le castigue, pero cuidado de caer en fanatismos y falsos jueces al señalar sin conocimiento de causa a algún inocente porque habremos o estaremos perdiendo a gente y seres humanos muy valiosos.
Como muestra basta un botón, la ola de linchamientos, sabe Dios si han sido con razón o sin ella, aclarando que nadie tiene el derecho de tomar justicia por su propia mano, bueno, depende si se trata en defensa propia, pero a esto no se le llama justicia por la propia mano, se le nombra, efectivamente, defensa propia. No caigamos en estos tiempos aprovechando y, agregaría "desaprovechando" las redes sociales que muy lejos de ayudarnos nos están destruyendo, ya que las usamos indiscriminadamente y sin tener ni buscar información fidedigna.
Retomo, las peores armas las cargamos en nosotros mismos: la lengua, el dedo que señala y nuestra ociosidad de mente.
Gracias a estas armas nos han dividido en nuestras creencias, valores y confianza en nosotros mismos.
La humildad de aceptar que nos hemos equivocado es el primer paso a no cerrarnos para continuar ser más honestos con nosotros mismos.

Adolfo Delgadillo Padilla

sábado, 13 de febrero de 2016

IGNORANCIA


La capacidad del ser humano es sorprendente en investigación y descubrimientos, cada día se perfecciona en saber y aclarar grandes misterios del universo y la ciencia, como entender la última confirmación de la existencia de las ondas electromagnéticas las cuales nos permitirán observar grandes fenómenos astrofísicos que de otra manera permanecerían ocultos.
¿De qué me sirve conocer el origen del universo y su inmensidad si no soy capaz de conocerme a mi mismo?
Hemos hurgado en terrenos estériles como: Bienes materiales, poder, confort, crecimiento de ciudades con rascacielos infinitos, vivimos en ciudades mal planeadas -Específicamente en México- Seguimos patrones alimenticios del país vecino, enfermándonos ¡Nos hemos abandonado!
Perdemos el tiempo preguntando ¿Existe Dios? No hay respuesta, porque no existe la primera pregunta y parece que nos aferramos en aclarar misterios buscando vida en los confines del universo con el único fin de acelerar la nuestra, en la tierra.
Tomemos en consideración que el progreso sin compasión nos conduce a alejarnos de nuestro entorno que es nuestro hogar, el cual compartimos con otros seres vivos (animales). Hemos prescindido del respeto a uno y, del otro, mi hermano, mi vecino, mi semejante.
¡Por esto! Es estéril cualquier ciencia y búsqueda si no aprendemos a encontrarnos a nosotros mismos, con pleno conocimiento de uno.

MI FÉ


Si adoro a mi madre que ya no está ¿Por qué no adorar a la madre del Mesías? ¿Esto no es misóginia? Negar a la Virgen de Guadalupe es negar a Yahvé.
No confundir con la necedad de que practico la idolatría. En lo particular adoro a la mujer por el hecho de dar vida y por eso deben de ser idolatradas, que significa: respetarlas.