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miércoles, 30 de abril de 2025

EN MANOS DE LA VEJEZ

La muerte de sus encantos a manos de la vejez.

La vívida brillantez de sus conocimientos en manos del tiempo.

Y la niñez quedó abandonada a causa de sus prejuicios. 


jueves, 8 de agosto de 2024

PASÓ


Pasó el día de mis recuerdos más remotos, la sonrisa amorosa de mi madre, sus cuentos en las noches y el despertar con sus besos tiernos.

Mis primeros días en la escuela, el recreo, los juegos con amigos, las perfectas vocales por el gis dejadas.

La adolescencia indolente, belleza sorprendente, conciencia inmadura capaz de perderte y permanecer en penumbras.

Los golpes de energía inagotable, soberbia, locura desmedida, trancazos de la realidad que se imponía.

Las ganas de triunfar, el legado de la vida, frenetica carrera y en el hito de deseos tropezones de caída.

El cansancio por la lucha, agotado, sereno, reconociendo lo logrado, insatisfecho, inquieto, resignado.

De vorágine de inquietudes a la bonanza evocativa. La vida en un santiamén se reduce  a "Pasó", pasó lúcido, despierto, desprevenido algunas veces pero siempre juicioso.

Pasó... y tu recuerdo amoroso, absoluto... Quedó cálido en el invierno de mi trance terrenal, vigoroso hasta el final.



viernes, 31 de julio de 2015

SEMEJANZA

¿Niño, Quieres un dulce? Con una voz susurrante, que me imploraba, sin darme cuenta lo acepté; pero llovieron en esa cara angelical otras tantas preguntas como: ¿Jugamos, Jugamos a la comidita, a las escondidillas? Esas invitaciones no significaron mucho para mi, sin embargo sin percatarme me minaron la inocencia, me la cobraron al paso del tiempo con aquello que no tiene precio: mi dignidad, mi tranquilidad, de la que todos gozaban excepto yo.
La confianza cesó y con azoro descubrí que tal vez, si no fue violentada y violada mi credulidad, si fue abusada, aprovechada.
Con estoicismo lo viví y me forjó este carácter que a muchos les enfada, el que he amasado como un rompecabezas disperso y formado esta vida surrealista de la que hoy por hoy me enorgullece. Edifiqué este templo que muchos detractores tiene, esos infieles, los mismos que mi cuerpo profanaron ¡Fuerte verdad! Y más fuerte escuchar que no fue el vecino, el desconocido, fue el familiar; en el que debí confiar. Necesité años, lágrimas, desencuentros y puse en jaque la unión familiar, después de mucho tiempo, me lamí solo mis heridas. Curtido estoy y ni un gramo de lo vivido lo expondré ni cambiaré, porque este soy yo, así me sostendré.
Hoy las gracias ofrezco por "la cosa"... dicen ustedes que soy... de ser la creación perfecta de Dios.

RÍO REVUELTO

La Revolución Mexicana creó múltiples costumbres y modus vivendi de los mexicanos. Apenas unos años las abuelas acostumbraban a resguardar la comida en cestas de paja y mimbre en lo alto de las vigas de las casas, esto por las ratas; el cual nos obligaba a comer el pan duro con chocolate de agua que mi abuelita para hacerlo más espeso le añadía polvo de barro.
Muchas veces la comida se secaba o se echaba a perder, pero descubrían nuevas formas de reutilizar ese alimento; por ejemplo: con el pan duro nos hacían capirotada, con la tortilla dura chilaquiles y no dudo ni tantito que gracias a esa costumbre salieron algunos chiles secos o la machaca.
La moda era tener remendados los pantalones y camisas con retazos de tela de colores, de zapatos cartones amarrados con mecate.
Ahora me pregunto ¿Cuáles ratas? Si en la Revolución a causa del hambre las ratas por poquito se extinguieron y las monturas de los caballos, cinturones eran comestibles.
El beber el propio orín a falta de agua.
¡Ay que tiempos aquellos cuando mi abuelita nos cocinaba con manteca! Remojar los recuerdos donde la pobreza no era nuestra preocupación y el tocar con nuestros pies desnudos esta tierra con perfume de barro, bañarnos en los ríos vivos y no contaminados, acurrucarnos en el petate (que era de todos) a escuchar las mismas historias y leyendas al calor de una vela de cera y echar la imaginación a volar por las sombras y distorsión de la luz parpadeante en las paredes y nuestras caras... terminábamos exhaustos arremolinados a las seis de la tarde para al siguiente día.
Este movimiento no rompió el proceso capitalista, no fue una lucha de los pobres contra los propietarios... sino una contienda privada... por el poder. No unifico, fue un instrumento ideológico manipulado (por el gobierno) contra sus enemigos... y las presiones del exterior.
¡Qué más da! esta lucha me regaló los recuerdos más felices de mi vida, lo impávido del tiempo y la eterna felicidad que me da el recuerdo de mis risas en paz.