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sábado, 22 de febrero de 2025

EL MONZÓN


Las nubes tienen fiesta, se han puesto sus mejores galas iridiscentes, llaman a las alejadas a que se les unan. 

Hay que estar agradecidos porque muchas veces están ausentes, son penosas.

En un baile característico de su ímpetu, se abrazan y cantan luces que ciegan a los rincones.

Éste es el momento de la concepción de las minúsculas gotas que crean el monzón en un rugido de emoción.

Aquí es donde se gesta la vida o se le pierde; son la nodriza de ríos, mares y lagos.

¡Celebremos! con un guateque y gritos de alegría ¡Un diluvio de bendiciones! ¡Las benditas lluvias! 

jueves, 13 de febrero de 2025

ÉSTE ES MI HOGAR


Éste es mi hogar mordido por el amor, disfrutado por la pasión, erosionado en cada centímetro por los momentos. 

En ocasiones degustamos la miel y la hiel de las cosas, compartimos nuestro espacio, nuestro fuego y trataron de apagarlo.

Aquí pasaron los vientos, las lluvias y sería inverosímil que no estuviera así, tan real, desgastada por atreverse a pagar el precio de vivir.

Yo aquí me quedo en la memoria voluble que se desmorona, yo la construyo cuando la recuerdo, así, sin permitir que se extinga.


jueves, 24 de agosto de 2023

NUBES CAPRICHOSAS

 


Nubes que van y vienen, aparecen y desaparecen... entretienen.

Bello paisaje del cielo reflejado en el lago, cae para humedecer mis labios.

Se confunden con el llanto, forman imágenes raras, lánguidas y fugaces.

Son eternas ilusiones, ambiguas, infieles, falsos algodones que incitan mi paladar.

De colores tenues que armonizan con la romántica pareja que camina pegaditos como ellas.

Complices, silenciosas, en ocasiones tormentosas, capaces de cubrir tu desnudez.

Mortales e inmortales, no viviremos ni moriremos igual que ellas.

La tierra, las flores, las hojas, los grillos imploran que bajen a jugar con ellos.

Las vemos mientras ellas nos ignoran, pasan, pasean y el tiempo se me fué.


sábado, 28 de octubre de 2017

LLUVIA

Y quiero llegar silenciosa y mi voz arrulla hasta volver nostálgicas las caras mas hermosas, convirtiéndolas en notas de colores.

miércoles, 26 de julio de 2017

LLUVIA


Ver la lluvia, ver el agua que besa la gota, ver la lluvia que abraza la fuente.

Ver la lluvia que enamora al río o las gotas que se enmarañan y danzan en las olas.

Ver la lluvia en mil cristales lustrar las hojas de los árboles y abonar sueños.

Mirar la lluvia resbalar los paragüas que a enamorados oculta cuando un beso se dan...

Pero las gotas brincan, me rodean y bailan con la gota que resbala mi mejilla.

jueves, 2 de febrero de 2012

UNA TARDE DE CAFÉ


El día está lluvioso, llego al café, su cristal está adornado con lágrimas de cielo, pido mi bebida habitual, sorbo a sorbo miro el pasar de la gente afuera con sus paragüas. Amanecí nostálgico porque otra vez no veré a mis amigos, tal vez salieron de viaje; bueno, hoy estoy solo aquí en espera de que alguno aparezca.
Trizas se hace las gotas en el adoquín de la banqueta, en mil cristales se dispersan, en escarchas cuelgan de las hojas de los árboles y de cada uno  de los arbotantes que alumbran mi ciudad.
Me remonto al café de antaño de mi pueblo, en las tardes de  lluvia, frío, de verano, que invitaban al ocio, al encuentro social, al amoroso; mi amor allí te conocí. En cada trago de café añoro tus labios y continuo esperando porque ya se me pasaron las horas, los días, los años; mis canas, bueno, ya sin canas.
Hoy no veré a mis amigos en mi café de las tardes, ni a ti tampoco, los llamaré por su nombre. . .mi café frío, bueno, ya ni frío, ya no hay.
                                
                                                             

lunes, 23 de enero de 2012

MAYANALÁN



Qué tal estos días de contingencia? Hasta cansaba por tanto aburrimiento y pensé "Ni modo serán de recogimiento"
   La invitación de un amigo a su pueblo Mayanalán, Guerrero, que significa "en donde se acaba el maíz" cambió mis planes.
   ¿Dónde es eso? Ha de ser un lugar olvidado por Dios, allá donde da vuelta el aire,  no, una cuadra antes.
   Mi bienvenida fue muy emotiva pero el calor era infernal, no menos que el que estaba viviendo yo interiormente, "aquello" me daba vueltas.
   En cada una de las casas hechas con adobe "y con amor" me dijo una señora, Hay toda una huerta, en cada una de ellas pareciera que cayera el maná por sus árboles de ciruelas, mangos, guayabas, papaya; infinidad de tamarindos en ésta tierra tan noble.
   Humildes pero dignos de dioses los frijoles con ciruela, tamales de Nejo con mole verde con guajolote, untados delicadamente en la hoja del maíz, ha forjado el cuerpo hercúleo de este pueblo.
  Al cobijo de la generosa sombra de un árbol de mango , se me refrescó el cuerpo, el alma, dejo de oprimirme el pecho "aquello" en lo cual tendría que pensar, tarde que temprano.
   Me asaltó una pregunta ¿Cuándo tienes relaciones sexuales, quién es el responsable de tu salud, tú o el otro? y la respuesta llegó. Pues tú y nadie mas que tú tienes la obligación de ponerte el condón y de exigirlo.
   Y así pasaron los días en este pueblo que no me prometió nada y que incluso no me lo recomendaban, que porque me iba a aburrir.
   Me fue mostrando cohibido sus encantos. Su iglesia de porcelana, sus troncos de chocolate, que a pesar del calor no se derriten que porque están hechos de caoba, de pino, enramadas de color de la menta, verdes. Sus calles de pinole y muégano.
   Y te lo voy contar, hace unos días recibí un mensaje anónimo en mi celular que decía < ¡Maldito, ojete, púdrete en el infierno por haberme infectado, que nunca tengas paz!> Contesté y no obtuve respuesta  "Aquello" me revoloteaba, no veía la manera de sacarlo, de sanarlo.
   Una tormenta eléctrica redibujó la silueta de los montes, tiñéndolos de un fugaz azul. Y la lluvia llegó, olor a tierra húmeda, mezclada con los olores de la leña, del café, del maíz; lavó los tejados, los techos de paja, los lomos de los burros, las hojas y las flores; lustró los colores oriundos de aquel lugar, los hizo mas brillantes para mi.
   Esta tierra que no me ofrecía nada, me regaló la aridez con la que ha sido tratada, la generosidad curtida de unas manos trabajadoras, la eyaculación no esperada por montar a caballo, la paz permitida y la lucidez de entender que este es un lugar tocado por Dios porque no ha sido tocado aún por el hombre.
   Leí, casi termino el libro y me acordé de ti, otra vez lloré. El poso sorprendido, acostumbrado a que le saquen agua, yo se la eché, mis lágrimas lo llenaron y allí me vacié, a Dios le hablé -¡Yo no lo infecté!- y Dios me creyó, porque Él lo sabe. Y allí por vez 
primera acepté -¡Tengo sida y voy a morir!
   La enfermedad se me olvidó por la influenza, pero si no moría por las formulas V.I.H.,AH1N1, me moriría por la depresión y Mayanalán fue mi solución y de los mensajes ¡bah!...váyanse a Mayanalán que vida les dará.
                            
                                   ¡Oh Mayanalán! heriste mis pupilas (al mirarle a él)
                                   Lavaste mis heridas (por amarle a él)
                                   Y vertí en tu tierra mi dolor.
                                   Que dará algún día fritos de color de sol.