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sábado, 28 de enero de 2023

NO NOS BASTA

 


Dos amigos se citaron en una cafetería, siempre hablaban de diferentes temas: política, religión, el universo, historia, ciencia, literatura, reencarnación, infinidad de temas. Les faltaba tiempo.

-He vivido con culpa -rompió el silencio Sam-, crecí creyendo que provenía de una familia disfuncional y me doy cuenta que todos provenimos de una familia disfuncional y, es más, creo que no existen las familias funcionales.

Tadeo, dió un largo sorbo a su café y no dejó de mirar a Sam. 

-Un día en el afán de hacer catarsis de una situación familiar comencé a ventilar mi sentir en una reunión familiar -prosiguió Sam- y mi hermano se enfadó conmigo diciéndome que los asuntos familiares deben quedarse en familia, que la ropa sucia se lava en casa. Siempre he pensado que los problemas de uno pueden ser un ejemplo de vida ¿No crees? -Tadeo asintió y le dijo a Sam.

-Pienso igual que tú, me he dado cuenta que todas las familias tienen sus aristas, unas más profundas que otras y al externar nuestros sentimientos las vamos puliendo.

-Jamás tuve una buena comunicación con mi familia -el semblante de Sam se ensombrecio-, creo que fue resultado de la educación de mis padres por estar convencidos de que mantener algunos temas era lo correcto, un ejemplo: el sexo. -En mi casa ningún tema se nos ha ocultado- Toma la palabra Tadeo- sin embargo creo que éstas son como lecciones y uno las toma de diferente manera, ya ves, tú eres más abierto en expresar tus ideas y yo a pesar de haber tenido la apertura y confianza soy más reservado. -Bueno, creo que yo soy así -interrumpió Sam- porque con alguien tengo que desahogarme, veo que mis hermanos no lo hacen.

-Es por tu personalidad. Para uno es muy dificil exteriorizar su intimidad porque llegas a pensar que estás traicionando a los tuyos, pero tambien te das cuenta que nos exponemos al no tener cuidado a quién les confiamos nuestras inquietudes.

-Tienes toda la razón, ya ves, Perla se dió vuelo contando a diestra y siniestra lo que le platiqué de mí -Quedó unos segundos en silencio y Tadeo se dió cuenta que Sam, tragó saliva y respetó ese signo de pausa que tomó- ¿Cuál crees que sea el peor sentimiento que alguien te puede dejar? Yo digo que la culpa.

-Wooow, no lo había pensado así y tienes razón pero también con la experiencia debemos de aprender que a los que más amamos nos cuesta más trabajo perdonar y que más amamos a las personas por sus defectos más que por sus virtudes, porque de esos defectos aprendemos.

-Siempre me fulminas con tu filosofía y dime ¿Cómo te va en tu nuevo trabajo?

-Muy bien, el otro día...



miércoles, 19 de febrero de 2014

CLARO QUE FUE AYER


17:38


- ¿Quién mató mi "Siempre viva"?
- El bien aventurado tía María -con una carcajada mi mamá le respondió a mi tía abuela-.
- ¡Chamaco del demonio! -y ya no dijo más-
Mi tía abuela pensaba que ser bien aventurado era como ser un niño cristal de ahora, algo así como bendecido.
¿Y cómo no serlo? si tenía el mundo para mi sólito, el pasillo lleno de macetas de barro, decoradas con vidrios de colores, el piso de mosaico como recién encerado, veteado color verde "¿Te acuerdas Cata?".
Un día de tantos vi como mi hermano el Ismael se le montaba a la vieja negra, con movimientos bruscos jadeaba encima de ella (no le importó que yo lo estuviera viendo) ¿Pues cómo? Ese Isma hacia todo lo que se le viniera en gana y sin pedir permiso. No sé que edad tenía, pero eso sí, crecía mucho más rápido que yo, era un tragón, hasta se comía lo que ya no queríamos, después de haberse atragantado con lo suyo.
Mi hermano y yo salíamos a alborotar los charcos a sacarles relámpagos de luz, a darle vida al lodo y hacer cantar al río que corría al lado de las vías. Mi mamá enojada me metía a jalones para bañarme y al Isma lo dejaba afuera castigado -seguro pensaba que era él el culpable, cuando la verdad yo le marcaba la pauta; corríamos, brincábamos y ya cansados, con paso lento, uno al lado del otro (a menos de que nos distrajera el revolotear de una mariposa, ya sea él o yo la perseguíamos) nos encaminábamos hacia la casa.
¿Te acuerdas Aida, cuándo Miguel se cayó en su bici y se hirío el mentón haciéndose la barba partida en las vías del tren (¡como le mejoró la apariencia! Después a todos les dijimos que era de nacimiento), Martha perdió su chancla en ese arroyo frío y Vicky se voló una uña en una de esas sillas plegables. Jajajajaja todo en ese mismo lugar.
- Yo no fui, yo no fui - gritaba yo-. Pero a la condenada chaparra jamás se le olvidó.
Al Toño le decíamos "Dumbo", era el más pequeño, pero ni problemas daba, ¡estaba tan hermoso!
A mi me decían el "Ratón" (nada alejado de la realidad, era bien apegado a lo ajeno, era sólo por travieso, una manera de llamar la atención).
Llegando de la primaria me encontré un recado de mamá que decia: "Ratón, llevamos al Isma a la veterinaria" Me puse a llorar; mi hermano, compañero de juergas, mi más querido amigo ya no volvería. Salí a buscar a la negra, la encontré echada en una caja con sus cachorros, unos eran negros como ella y otros color miel como el Isma.
- De hoy en adelante ya no te llamaré "Negra cochina", serás la "Lady".
Los peques debieron partir, sin antes bautizarlos como: Princesa, Oliver, Ojos, Pelos... y desde allí partí también yo ¡Como añoro ese pasado!