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miércoles, 9 de abril de 2025

¡PREGUNTA!


Cuando el hombre pregunta, se abre todo un mundo de posibilidades, tiembla la sin razón, entonces solo así es cuando se ha comenzado a quitar los grilletes de una esclavitud a la que solo él puede quitarse.

sábado, 11 de febrero de 2023

LA OTRA CARA

 

Fermín se quedó de ver con su mejor amigo Isaías en un parque intermedio que les quedará a los dos. Volvió la mirada hacia la fuente del parque, vió  venir a Isaías en pantalones con estampado de vaca ceñidos a su cuerpo y playera pegada a su muy delgada figura. Se dió cuenta que la gente lo miraba con morbo por su manera de vestir.

-¿Tienes mucho esperando? Parece que el metro sabotea mi intención de ser puntual jajajajaja -desinhibido como siempre Isaías se ríe de sus ocurrencias sin importarle el llamar la atención-.

-No te preocupes, me entretengo viendo a la gente y me pregunto a dónde va, qué es de su vida -sonriendo Fermín tranquiliza a Isaías-. Bueno ¿Qué hacemos, vamos al café de siempre?.

-Con este calor que parece que estoy en la menopausia se me antoja mejor un helado y vemos gente y echamos el chal aquí bajo esta jacaranda que da buena sombra.

Fueron a comprar su helado y regresaron a la misma banca. Hablaron de mil cosas y cada uno puso al tanto al otro de lo que no se habían contado. Por supuesto que Isaías era más extrovertido que Fermín y después de un largo soliloquio Isaías le da un femenino manotazo a su amigo -Aich, me estás tirando de a loco, no estás aquí ¡Ya regresa! -tiernamente le reclama a su amigo y le echa una mirada pícara-.

-Tienes razón, cuando venías, sentí que la gente se mofaba al verte. He visto en ti que te ha costado trabajo defender tu forma de ser, tu lucha por ser aceptado, respetado, pero la sociedad jamás se ha puesto a pensar que así como ustedes tienen que pasar un martirio al asumirse como gays, a nosotros los heterosexuales, ni pensarlo, no nos cuestionamos si estamos a gusto con lo que socialmente es lo correcto. -Era la primera vez que Fermín tomaba la palabra para expresar su sentir-. En nosotros no existe eso, de sí estamos bien con nuestro rol de heterosexuales, simplemente lo seguimos, pero me he dado cuenta que es muy duro tener que aceptarse como tal. Debo de casarme, mantener un hogar, seguir una lista larga de reglas, cumplir con los parámetros impuestos: Una mujer actuar y trabajar conforme a su condición y un hombre, no llorar, no expresar sus sentimientos, no sufrir, ser el fuerte. ¡Impensable cuestionárnoslo!.

Isaías, estaba realmente interesado en lo que Fermín le confesaba. No lo quiso interrumpir.

-No te lo quería decir -sinceramente prosigue Fermín-, he tenido enfrentamientos por nuestra amistad ¡Es que la gente no entiende una amistad como la nuestra, siempre piensan mal! ¿Me explico?

-Te entiendo -aseveró Isaías-. ¿Entonces piensas terminar tu relación con Leslie?

-No. Solo que hay momentos en los que la vida te hace reflexionar. Por ejemplo, como hetero soy partidario a que la mujer sea independiente, que ninguno deje su vida pasada por el solo echo estar casado, que conserven los amigos, compartirlos, que se tenga una independencia. Se me ocurre, yo no debo estar atenido a que,  Leslie, después de una jornada de trabajo deba llegar a cocinarme y yo viendo el periódico o la tele; debemos compartir eso, las obligaciones la vida. Entonces para nosotros también, en silencio, nos cuesta aceptarnos como heterosexuales.

-Yo sé que tú me conoces -dijo Isaías- quizá mi forma de presentarme ante esta sociedad es de reto. No todo lo que la "Comunidad LGBT" defiende, habla por mí, sabes que no creo en el matrimonio gay pero si en los derechos que cada individuo tiene. Que no debemos luchar por un derecho que nos corresponde.

A mí me quedó claro que no iba a tener hijos, ya mucho compromiso tengo conmigo mismo para perjudicar una vida que merece lo mejor. Conozco amigos que se hacen cargo de sus sobrinos y éstos terminan diciéndoles "papá" en vez de tío. 

-Guauuu, se nos fue el tiempo -Fermín mira el reloj y el helado derretido de su muy querido amigo de la infancia, Isaías-. El tiempo contigo se pasa como agua.

Se pusieron de pie y se acompañaron para después despedirse como siempre, con beso en la mejilla, sin importar el mundo.

sábado, 22 de junio de 2019

RECAPACITAR



Qué me miras porque vivo.
Si vivo trato de gozar.
Mis sueños son futuro.
Qué mi pasado he de dejar.

Qué pasado me atormenta.
Si hoy no puedo vivir.
Volver a lo que tenía.
Necedad por disentir.

Este mundo es el fin de lo que no debiera existir.
Si antes nada era, hoy en contra de mi voluntad dejará de ser.

¡Y sí es! no aprovecho su generoso ser.
Es sin percibir y la dejo pasar sin distinguir.
Que es el único regalo que para nadie a de ser.

Mío es y así generoso lo puedo donar, pero...
Conmigo me lo he de llevar.

No es lenta la belleza, ni lenta la destreza, el final siempre llega.
Llega aunque llegues a tener tesoros y dejar. ¿Qué dejas? De todos modos todo es dejar.

Dejar el camino andado y dejar todo aquello que fue dado.
Y los que se quedan con aquello en un santiamén será gastado.

¿No es mejor disfrutarlo con aquellos que te han tocado?
No tener empacho de disfrutarlo.
¡Qué miras porque vivo y no dejas vivir por lo que vivo!

Ni el viento ni el lodo resguardarán tu aliento en los otros.
Sólo a aquél que por hinojos brindó lo que a tus ojos ves.

Cuando al revés por humildad debería ser.

Qué me miras porque vivo, qué envidia por tener lo mismo que se te ha dado sin valer.

Todo lo nuestro es un suspiro y cuando sea eterno ha de ser.

¿Dónde está el vestido, lo comido? Ya todo pasó.
Así como pasan galas, la pobreza también no será recordada.

Comparte en esta vida que si dejas de dar ahí tu vida termina.
Nada se apresta para el final si acaso no es el llegar.

Que todo lo que anhelamos ¿Qué fueron para otros y para nosotros? terminarán en lo que pisamos.

Cosas prestadas que el amor no han podido comprar.
Así qué, sigue atesorando cuando el mayor tesoro no es sabido ser dado.

¡Qué miras porque vivo! No detengo mi camino, que sé muy bien por quién vengo y a donde me dirijo.


viernes, 7 de agosto de 2015

¿QUÉ MÁS QUIERES?


¡Qué quieres que te diga!
¿Qué mi risa se mofe
del amor que mermaste?
Ignorado, cansado. 


O mi llanto en cascada
desgaste mi penar a nada
que mis andadas desanden
para ignorar el fraude
que me cobraste tan alto.

Que mis recuerdos en amnesia
convierta para que yo no me
arrepienta de esta historia
que dejó alma sangrienta.

Sangrienta mi piel revienta,
sangrienta despierta, en vez
de quedar muerta, mirada
revuelta y la lucidez,
aunque te pese, alerta.