martes, 6 de mayo de 2014

MI TÍA LA BELLA

El rebozo de la tía Coco, era gris con filos verde limón, impecable. A veces se lo ponía de turbante, en hombros y cuando hacia frío en las piernas, siempre sentada en su silla de madera con el respaldo y asiento tejidos con palma teñidos que se resistían a ceder al paso del tiempo a causa de la limpieza; afuera de su casa.
Todas las tardes la veía tomando el sol. Coco le comentaba a naná Justa que el ver pasar a la gente del pueblo era como tener el periódico porque la ponían al tanto de los acontecimientos sociales, políticos, casos chuscos y demás.
Un día fue a inaugurar el presidente municipal el nuevo piso de adoquín de la plaza principal adornado con jacarandas y pidió conocerla ya que hasta él llegó la fama de la hermosura que cautivó a lugareños y fuereños que la cortejaban. Al momento de saber las pretensiones del político aquél, tomó su silla, se acomodó el rebozo, se metió a su casa dándole con un palmo de narices al cretino bueno para nada y gritando: "¡Yo no estoy para aquellos que adoquinan los caminos con el fin de ocultar sus malos pasos!".
Las señales del tiempo en su rostro no pudieron mermar el recuerdo de cuando la luna le servía de espejo y el sol adornaba sus pechos y caderas, de ojos los zafiros, arrancaba los deseos de ósculos, mordiscos en lo carnoso de un suspiro que emanaba del granate incrustado con hileras de marfil y suculento aliento humedo de hierbabuena.
Sin dudarlo, el diablo la deseaba al hacer caso omiso de mortales peticiones, que ya quisiera el tenerla que ceder a esos conjuros de soberbios, por patanes.
El regalo fue divino al posarla tapatía y de ella es la fama de pistóles alargados, permitiendo ser la luz de quien tenía el privilegio de admirarla.
La belleza le pertenece, no ella a la misma y con pretextos mil los recuerdos, torcacitas y gerberas esperan el mañana a que salga para que cuente las usanzas perdidas en el hoy.

miércoles, 12 de marzo de 2014

MI NOBLE AMIGO



   Le puse Oscar de coraje, por pura venganza, pero le cambié el nombre por vergüenza de haberle nombrado así, como a aquel sujeto despreciable.
   Desde hoy te llamarás Chiricuto, que quiere decir "pinche perro puto", de cariño (todo mejor a el innombrable) Te costó trabajo acostumbrarte a que te llamara así, pero ni tanto, como que tampoco te gustaba el "apodo", porque para ti era eso; los perros no se llevan con ese tipo de sobrenombres. Seguro a los animales no les gusta llevar nombres de personas. Cada quien con lo suyo.
   Tu compañero de juegos era el Klifas, un gato con cara de ratón, que al principio lo querías matar solo por no querer dañar tu reputación, pero de risa, porque de todos es sabido que tú no eras capaz de hacerle daño a nadie. Eso aprendí de ti. Respetar toda clase de vida. Te llevas tan bien con todos, que muchas veces quedabas mal parado porque les molesta tu exceso de entusiasmo al querer besar a todo el mundo, mandando al suelo a los más pequeños.
   ¿Te acuerdas cuando te hiciste amigo de un pato? Lo viste nadar, creíste que podías hacer lo mismo y, ¡zas! por poquito te ahogas. saliste del estanque tan molesto y hecho una sopa, que me dio la impresión que lo estabas culpando al pobre y le dejaste de visitar ¿Cuánto tiempo? ¡Un día! Porque no te duraba mucho el coraje. Eso también me gustó de ti. olvidarme y no casarme con los disgustos, que sólo son responsabilidad de uno.
   Con tu semblante demostrabas la tristeza de no ver tan seguido como querías al Klifas ¿Cuántas veces te he dicho que los gatos son más independientes que nosotros. Te expliqué que, en tiempos de los faraones los gatos eran tratados como dioses y aún no lo han olvidado.
   -¡Chiricuto, deja de rascar la tierra! -mi mamá enojada me llamó también la atención- ¡Bando, amarra a ese animal!
   Lejos de enfadarme te puse la cadena y nos fuimos al monte, allí te dejé libre para que corrieras a tus anchas, mientras yo atrapaba chapulines para llevárselos a mamá para que los asara con chile, limón y nos los comiéramos con tortillas azules y guacamole. Tú no disfrutabas de este festín porque te ahogabas con las patas de los insectos.
-¡Uff, por esta vez me salvé de que me mandara a bañar!
-Hasta mañana Chiricuto.
-Guau, guau.

                                                                                                                              

miércoles, 19 de febrero de 2014

LA OLA

Eres vicio, erotismo que masturbas los sentidos, eres beso que acompaña al navío ¡Eres tú!
Tú espuma, tú tremor, eres mansa y tela de algodón virgen que cubre con caricias mi camisa.

Onda sinfónica de susurros hipnotizantes de arribos continuos y constantes fruncidos.
Te ciernes a mi vista para luego replegarte.
Impetuosa te presentas, temerosa te relajas, violenta desprendes los cristales expulsados en la roca y los peñascos.

De constantes arrumacos te muestras turmalina, jadeíta, turquesa y venturina, en ocasiones te presumes acerina. Si de ópalos titirantes y de cuarzos tus reflejos ¡Dame ola un consejo! ¿Me retiro o me quedo desmayado ante tal atrevimiento?

CLARO QUE FUE AYER


17:38


- ¿Quién mató mi "Siempre viva"?
- El bien aventurado tía María -con una carcajada mi mamá le respondió a mi tía abuela-.
- ¡Chamaco del demonio! -y ya no dijo más-
Mi tía abuela pensaba que ser bien aventurado era como ser un niño cristal de ahora, algo así como bendecido.
¿Y cómo no serlo? si tenía el mundo para mi sólito, el pasillo lleno de macetas de barro, decoradas con vidrios de colores, el piso de mosaico como recién encerado, veteado color verde "¿Te acuerdas Cata?".
Un día de tantos vi como mi hermano el Ismael se le montaba a la vieja negra, con movimientos bruscos jadeaba encima de ella (no le importó que yo lo estuviera viendo) ¿Pues cómo? Ese Isma hacia todo lo que se le viniera en gana y sin pedir permiso. No sé que edad tenía, pero eso sí, crecía mucho más rápido que yo, era un tragón, hasta se comía lo que ya no queríamos, después de haberse atragantado con lo suyo.
Mi hermano y yo salíamos a alborotar los charcos a sacarles relámpagos de luz, a darle vida al lodo y hacer cantar al río que corría al lado de las vías. Mi mamá enojada me metía a jalones para bañarme y al Isma lo dejaba afuera castigado -seguro pensaba que era él el culpable, cuando la verdad yo le marcaba la pauta; corríamos, brincábamos y ya cansados, con paso lento, uno al lado del otro (a menos de que nos distrajera el revolotear de una mariposa, ya sea él o yo la perseguíamos) nos encaminábamos hacia la casa.
¿Te acuerdas Aida, cuándo Miguel se cayó en su bici y se hirío el mentón haciéndose la barba partida en las vías del tren (¡como le mejoró la apariencia! Después a todos les dijimos que era de nacimiento), Martha perdió su chancla en ese arroyo frío y Vicky se voló una uña en una de esas sillas plegables. Jajajajaja todo en ese mismo lugar.
- Yo no fui, yo no fui - gritaba yo-. Pero a la condenada chaparra jamás se le olvidó.
Al Toño le decíamos "Dumbo", era el más pequeño, pero ni problemas daba, ¡estaba tan hermoso!
A mi me decían el "Ratón" (nada alejado de la realidad, era bien apegado a lo ajeno, era sólo por travieso, una manera de llamar la atención).
Llegando de la primaria me encontré un recado de mamá que decia: "Ratón, llevamos al Isma a la veterinaria" Me puse a llorar; mi hermano, compañero de juergas, mi más querido amigo ya no volvería. Salí a buscar a la negra, la encontré echada en una caja con sus cachorros, unos eran negros como ella y otros color miel como el Isma.
- De hoy en adelante ya no te llamaré "Negra cochina", serás la "Lady".
Los peques debieron partir, sin antes bautizarlos como: Princesa, Oliver, Ojos, Pelos... y desde allí partí también yo ¡Como añoro ese pasado!

sábado, 1 de febrero de 2014

OPORTUNIDAD


Mi actitud y alegría me abandonaron, se fueron a rehacer su vida porque en mi estaban encadenados a la amargura de la mía.
Aprovecharon que dormía y en un sueño se embarcaron para no volver a la claustrofobia de mi monotonía.
- ¿Y si volvieran?
- Ya nos los querría porque significaría que acostumbrados a mi quedaron y mi esperanza son frescuras de vida, no aquellas anquilosadas fantasías de mi pasado.
Tomaré uno de esos sueños que me visitan, en los que no creía y si es posible me anclaré a varios, ¡al fin que no pesan!, como muchos lastres que mal cargaba día tras día.

LA PROMESA



No me tildes de ingrato
que hasta en los gratos
tu imagen envuelve de 
grises mis azules ratos.

Mi deseo es no verte
tan pronto como querías.
Sí en el lugar que habitas
es imposible el no llegar.

Mas ten paciencia querido
deja disfrutar el breve
espacio de la vida que
eternamente me tendrás.

PLACER



En tu profunda oscuridad encuentro la razón por la que gozoso vivo, amargura espumosa, dulce momento, oro molido que bebo urgido, deleita mis sentidos y el fuego que corre refresca mi ánimo y despabila al dormido. 

Cuando yo caliente tú frío, cuando yo de hastío, tú vacío.
¡Oh café de atemporalidad eterna!

Mi vida fragmentada entre libros y escritura, de realidades y aventura, eres veneno que mantiene despierta mi imaginación creativa como tonto en la cocina.

¡Grano subliminal, siempre me tendrás!