Éste es mi hogar mordido por el amor, disfrutado por la pasión, erosionado en cada centímetro por los momentos.
En ocasiones degustamos la miel y la hiel de las cosas, compartimos nuestro espacio, nuestro fuego y trataron de apagarlo.
Aquí pasaron los vientos, las lluvias y sería inverosímil que no estuviera así, tan real, desgastada por atreverse a pagar el precio de vivir.
Yo aquí me quedo en la memoria voluble que se desmorona, yo la construyo cuando la recuerdo, así, sin permitir que se extinga.
