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domingo, 13 de junio de 2021

TRANVIA

 TRANVIA


Al tranvía que iba de Cima a Chapultepec le faltaba poco para que lo sustituyeran por un transporte más moderno. Es una lástima el ya no poder portearme de donde lo tomo al lugar que continúo mi lectura. Un amigo me decía que el leer revistas con historietas de Kalimán, Rarotonga, El pecado de Oyuki, El canalla, no eran cultura. Jamás tomé en cuenta su opinión.

El ruido de los cercos de acero con la vía férrea a muchos los arrullaba, a mi me relaja y me daba oportunidad de concentrarme en mi lectura.

El tranvía curiosamente a pesar de ser inveterado se encontraba en muy buen estado, me encantaban las ventanas escrupulosamente transparentes que representaban en el trayecto la película de mi ciudad provinciana. Los grandes fresnos y ahuehuetes que le restan al sol su poderío a medio día, las señoriales mansiones del segundo imperio en la colonia Roma, los vendedores de agua, de guajolotes, de pulque, de pájaros, el pitido del camotero... me distraían así como el aroma de la flores "huele de noche" y "la lavanda" que crecían silvestres en las aceras que se prolongaban a lo ancho de la calle por el pasar de la gente, los carruajes, los jinetes, los perros defendiendo su territorio a los burros y caballos. Las palomas y tórtolas torcaces son las dueñas del aire.

El ronroneo intermitente al dar vueltas o cambiar de vías y descubrir paisajes nuevos para mí a pesar de haber recorrido siempre el mismo trayecto por años, parecía que mi provinciana ciudad hacia mudanza cotidianamente para no aburrir a mi exigente curiosidad.

Así en compañía, primero de mis revistas, después de mis libros que me abrieron otra forma de mundo y paisaje me ví obligado, con tristeza y ahora con añoranza a despedirme del tranvía que muchas imágenes dejó en mi rememoración. 

Como olvidar, si siempre que me viene a la mente viene a mí en blanco y negro, en grises diversos y un toque de sepia, quizá el cielo, si de un tenue azul creando y deshaciendo algodones, stratus, nubarrones, cirros, cumulos y nimbus con figuras abstractas propietarias de la imaginación.



sábado, 28 de octubre de 2017

NO ME DESPIERTES


- ¡Te digo que no me despiertes!
Sólo hazlo cuando el perfume de la tierra inunde el espíritu y el ambiente, cuando el ocote tome vida en el anafre o los portales revienten de pan de horno y la bebida de los dioses acompañada de canela ahogen tus pulmones.
Y tú ya duérmete que de tanto descubrir ese enigmático lugar te cansarás, que ahorita no me dejas pegar ojo por tanta pregunta, mejor interrumpe mi descanso cuando el tiempo inmovilice a los peces en las redes de los pescadores... sólo entonces.
- ¿Cuánto falta para llegar?
-Dejame conciliar mi sueño. Cuando de espejos en vez de tierra veas y por sus reflejos todo doble; interrumpe mi descanso.
¡Carajo! Ya me tienes harto con tu juego del teléfono móvil, ponle silencio porque ni cuenta te darás cuando las pesadas nubes hayan terminado de descargar el alimento de la vida y las golondrinas hagan llover con su vuelo las cúpulas de las iglesias y remover las gotas de las hojas de los árboles para hacerlas caer en las bancas del parque principal enjoyando de brillantes los pétalos de las flores.
El autobús se detuvo en un pueblo.
- Voy al baño.
- ¡La mula al trigo! ¿Qué ya viste arder los techos de las casas o las piedras correr por las pendientes cantando por la lluvia? Cuando veas eso avísame, avísame cuando creas que llegamos al mismito cielo porque las nubes danzarán contigo al unísono de las flores de cempasúchil resguardando a nuestros ancestros.
- Ya llegamos.
- No me despiertes, estaba soñando con Pátzcuaro.



lunes, 23 de enero de 2012

CRÓNICA ANUNCIADA DEL AMOR DESAHUCIADO



A pesar de la mucha experiencia y madurez, siempre es posible volver a caer en una relación nada recomendada para uno mismo.
El hombre que te encanta te mira, te sonríe, te habla y, al final, te besa; al día siguiente se ven y todo parece ir ¡muy bien! Tanto que las citas no cesan, pero (ahí viene el tan temido ¡pero!): ¡No quiere comprometerse!
Y el tipo te dice: ¡Me encantas! En verdad que me siento súper bien contigo, me excitas (“mira cómo me tienes“), pero quiero mi libertad (como si uno se la quitara poniéndole grilletes). Y tú, poniendo tu mejor cara, bien “cool”, con toda la madurez que te has ganado, le respondes: ¡No hay problema, seremos amigos!
A la cita posterior vas porque te encanta y como te dijo que no te quería perder y tú porque no quieres perder la oportunidad, a ver si cambia de parecer, vas; aunque previamente ya te hiciste un “coco wash”.
Lo vuelves a tratar como tal, pero a sus amigos -“según él”- les simpatizas y le dicen que eres guapo, que vales la pena y él, por un instinto de macho o de pertenencia, te empieza a decir “gordito hermoso” y te agarra de la mano para no soltarte toda la noche y presentarte con todo el bar  como su novio.
Entonces, tú piensas: “Ya lo consideró y entonces sí va”. Con una actitud de que no siempre es necesario hablar las cosas, de no decir el tan trillado “¿Quieres ser mi pareja?”, tú te dejas llevar y ¡cuál! Después de haber cogido delicioso, a la mañana siguiente te dice: “Lo de anoche fue perfecto pero eso no quiere decir que seamos pareja ¿ok?”.
Y te quedas pasmado, porque, si bien no has hecho planes de boda, pensabas “esto ya amarró”. ¡Ah, pero él no te deja salir de la cama! En una palabra, te quiere para él solito y tú te quedas, porque al fin y al cabo, eso es lo que tú deseas, estar en sus brazos, sentir su aliento, oler su piel, su sexo, mirar sus ojos, jugar con la sinuosidad de sus cabellos.
No tienes fuerza de decisión, de tomar tu itacate e irte, aunque te sabotee tus idas al café con un amigo, ¡qué importa! (cuando ellos tienen pareja ni te pelan)… ¡Que importa! … Tus recorridos al museo se esfumaron ¡qué importa si él te brinda entretenimiento viendo en su cama “Sex and the City”!
¡Qué importa la madurez! Si al final vale para pura madre cuando llega el hombre de tu vida que en realidad no te da la estabilidad que anhelas, pero que te puede dar litros y litros de adrenalina.
Y la pregunta sería: ¿Vale la adrenalina vivir una relación que no te llevará a ningún lado? ¿O serás capaz de darle vida a este sujeto ¡llámale como quieras! para dejar morir en ti la ilusión permitida? ¿O vivirás como hemos vivido muchos a la espera de que él cambie?