jueves, 1 de febrero de 2024

MIS COMPAÑEROS DE VAGANCIA

 MIS COMPAÑEROS DE VAGANCIA


Caminar por el mundo y comer la tierra que uno vaga de niño con unos zapatos descaradamente con agujeros en cada uno de ellos sin preocuparme, solo por la burla.

Con mis eternos compañeros de andanzas descubría lugares lejanos a mi corta edad; no quería separarme de ellos. Aún recuerdo cuando los estrené, no quería que nada los ensuciara, a cada instante los limpiaba levantando mis pies hacia mi pantalón o si alguien me los pisaba me enmuinaba y los lustraba con mis dedos y un poco de saliva.

Cuando llegaba el momento de comprarme zapatos nuevos, comenzaba a extrañarlos y a la vez me ponía feliz por estrenar y presumirlos, tanto que parecía ponerles voz para gritar a las personas "¡Miren, son nuevos!" porque no siempre se podía darse el lujo uno de estrenar.

Oh agridulce nostalgia que me remontas a momentos felices de recuerdos que solo volverán de vez en cuando.

Las lágrimas brotan por la añoranza y me liberan del sentir de querer regresar mi pensamiento de mis seres amados, el de mi amada madre que no se qué sacrificios pasaba para calzarme; el no entender porque en reyes los juguetes brillaban por su ausencia y aparecían: calzones, calcetines, zapatos, un pantalón y solo un sencillo juguete.

Con una luna que es la misma pero distinta en otro día. Ya nada es lo mismo pero es mejor por la madurez que me hace entender ahora lo que no podía comprender pero que no me importaba porque de todos modos yo era un niño feliz y ahora puedo decir, agradecido.

El tener, el deber y el querer son distintos y yo tenía, debía, aunque no querría luchar por lo que deseaba. Quizá por eso siempre he disfrutado al máximo y presumido sin alardear lo logrado. 

Te cuento que en la iglesia donde era monaguillo nos daban periodiquitos a vender para construir la nueva basílica de Guadalupe, en mi peregrinar pasaba por un bulevard y veía un avión, mi curiosidad y afición a los aviones me hizo acercarme, subí y me dirigí a la cabina y comencé a jugar a volar. Ese avión lo habían convertido en cafetería. Con el excedente que me regalaban los que me compraban el periódico y también con lo que pedía para comprarme algo que comer, corría al avión a pedir un delicioso helado.

¡Ay qué recuerdos! Al día de hoy nada anhelo más que la compañía de quienes quiero aunque algunos se hayan ido. Los quise aquí, los sigo queriendo allá. Me ganan las ganas de traerlos pero basta con el pensamiento porque se que conmigo se quedaron. Evoco esa etapa sin poder reprimir unas lágrimas que no quiero detener al entender que nada es más valioso que: el amor, la sencillez, la salud que da vida y algo muy importante que se pierde con el paso de los años... La ingenuidad, la frescura y la impresionante facilidad de olvidar los desaires.

Por ésto hoy me voy a volver a poner mis zapatos de niño porque tengo la madurez que da la libertad de retomar lo perdido que tantas cosas a ganar me dieron.


domingo, 14 de enero de 2024

HE OLVIDADO

He olvidado las fechas para acordarme de los hechos, he perdido dinero para hallar los momentos de felicidad, ya no cuido la apariencia tanto como tu presencia.

Ya no sé si es lunes o domingo pero sé quién soy y que te tengo, no sé si me debes pero si lo que te me doy. Ya no sé quién soy por pensar en ti, pero es lo que me hace vivir y me recuerda que somos.

De donde vengo, a donde voy, en marcha estoy, ya no me detengo que en prisa estoy.

No me acuerdo del quehacer pero si del hacer, olvidar las faltas, recordar la corrección.

Solo quiero detenerme a suspirar, agradecer, ofrecer, crecer hasta que mi corazón cese de latir.

De comer me he olvidado por estar a tu lado ¡Imagínate! Olvidar al mundo por mirarnos juntos.

Ya no sé, ya me cansé de saber, aprender, de ganar; si en donde estoy, es donde quiero estar. Esta vida es una carrera que exige olvidarse de uno para llegar a un destino sin haberlo compartido

¡Ya no sé si es conmigo con quién más me he enardecido!

He olvidado donde vivo porque estoy contigo, he perdido tanto que...

¡He perdido el temor! 

Pero te he encontrado a ti.

Por lo olvidado he ganado.

He olvidado lo que te acabo de decir 

¡Todo va al olvido!

lunes, 1 de enero de 2024

EL INEVITABLE SUEÑO


Cuando cierro los 

ojos, muero. Cuando muera haré de cuenta que duermo.

Con los ojos cerrados soñaré que vivo, aunque inerte esté.

En mi indeseada materia inanimada, despertarán mis sueños.

En ellos te encontrarás tú tan potente como el sueño mortal.



domingo, 26 de noviembre de 2023

SIN RECUERDOS

Qué solo se siente el mundo sin los recuerdos, solo llegó el olvido y tú ya no figuras en los escritos, los poemas se escriben sin tu nombre, sin tu imágen pero con la misma pasión.

Qué solo me sentía con ellos que me ayudaron a sobrellevar mi soledad, sin ti, llené el vacío en las hojas que la pérgola plasmó en ellas, palabras de esperanza, por ti.

Sin voluntad soñaba, vivía, moría y me aferraba a la cruz que me mantenía siempre en agonía escribiendo poesía dedicada a ti, mientras yo para ti no existía.

Sabía imposible pelear con lo que deseaba, pero no podría ganar una batalla ya perdida y seguí humedeciendo mis mejillas mientras las letras secaban.

Eres un recuerdo lejano, ajeno, extraño, marchito y, en mi cansada madurez he reconocido una vida plenamente aprovechada en la tinta derramada de nostalgia. 



miércoles, 8 de noviembre de 2023

LA INDOLENCIA ANTE LAS TRAGEDIAS


La llegada del huracán Otis a las costas de Guerrero y directamente al Puerto de Acapulco la madrugada del 25 de octubre de este 2023, ha mostrado, una vez más, la irresponsabilidad y la indolencia del actual gobierno de la República Mexicana y, más específicamente, del Primer mandatario de la Nación.

Ha quedado suficientemente comprobado que 12 horas antes de que tocara tierra, ya se tenían reportes del Centro Internacional de Huracanes de Miami de que se había desarrollado rápidamente su intensidad y su peligrosidad convirtiéndose en un huracán de grado 5, el máximo posible. El gobierno mexicano tuvo, al menos 10 horas, para implementar un plan de emergencia que pudiera contener las consecuencias antes y después de la llegada de este fenómeno natural. Antes, poniendo en guardia a la población entera y estableciendo los refugios adecuados para resguardar la vida de los habitantes de Acapulco y los municipios cercanos. Después, cuidando con la Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas la seguridad y el orden entre la población.

Ni una ni otra cosa hicieron, las consecuencias las sufrieron de manera dramática todos los que se encontraban en Acapulco, turistas y habitantes que vivieron sin ninguna preparación la devastación del Puerto, hoteles, comercios, viviendas y vialidades, quedándose sin los servicios básicos de electricidad, agua y telefonía. Al día siguiente después de la tragedia el Presidente dijo no contar con datos para informar lo sucedido, por la tarde intentó llegar por tierra sabiendo que las carreteras estaban intransitables, mostrándose con un alto grado de incompetencia al quedar atascado en un vehículo militar ante la mirada de la Secretaria de Seguridad, del General del Ejército y el Comandante de la Marina. Mientras tanto comenzó el desorden en Acapulco sin que ningún nivel de gobierno se hiciera presente por lo que se vandalizaron todos los comercios y se realizó la rapiña social de todo lo que estuvo a su alcance.

Cuando comenzó a fluir la solidaridad del pueblo mexicano haciéndose presente por medio de la sociedad civil organizada incluyendo a la Cruz Roja y la Cáritas de la Iglesia católica, el mismo Presidente expresó que nadie podría ayudar sino solamente el Ejército y los Siervos de la Nación, con una clara intención autoritaria y manipuladora. Afortunadamente la realidad se impuso y se tuvo que dar marcha atrás a esa absurda imposición.

Bien lo dijo un comentarista de televisión: Acapulco ha sido arrasado por cuatro causas, el huracán, la ausencia de servicios, la rapiña y, la peor de todas, la ausencia de gobierno.

Ya habíamos visto antes la indolencia de estos gobernantes, con los niños con cáncer, con el manejo de la pandemia, con los migrantes, con los desaparecidos, con las víctimas del crimen organizado y, ahora, con los sucesos de Acapulco.

Que no falte nunca la solidaridad de la sociedad mexicana, mucho más grande que su gobierno indolente.


Mario Ángel Flores Ramos, sacerdote católico


martes, 17 de octubre de 2023

¡VEN, VAMOS A LLORAR!

 

Ven, vamos a llorar lo no llorado, lloremos por Israel ¿Y por qué no? También por Hamás.

Acompáñame a vivir la tristeza de esos niños que se han quedado huérfanos y por los padres que se quedaron sin ellos.

Sintamos ese dolor que tienen los enfermos, los heridos y por aquellos que se dicen sanos.

Desahoga lo que no eres capaz de sentir por el solo hecho de que no te ha tocado a ti... a los tuyos.

Oremos por nuestros semejantes ¡Carajo! No te pido mucho, siente un poco de empatía. 

Llora, pide por los pobres, por los malos gobiernos y guías espirituales.

Siente pena por los índolentes, derrama la rabia de no poder o no querer hacer un poquito por ellos. 

Ven anímate, te invito a llorar en esta ocasión, date permiso para llorar por ti, por ignorar.

Vacía el alma, vacía el vacío y llenémoslo de compasión, de lo que hemos perdido...

¡Humanidad!

¡No hay nada que se gane con la guerra que no se pueda ganar con la paz!



lunes, 9 de octubre de 2023

SE ME ACABARON LOS PRETEXTOS


Se me acabaron los pretextos de esperar, el tiempo en polvo se me va.

La turgencia de tus senos en mi imperfección se esfumaron.

La esperanza en mí era tan intensa que por fuerza se quebró mi imaginación.

¡Ya! Se me acabaron los pretextos de verte a mi lado ¡Felices!

De escribirte cuentos y aventuras, poemas y locuras ¡Te clamé y nada!

De buscarte entre las rocas, el cielo y la espesura de mi desesperación.

En el fondo de la tierra, en lo profundo de Dios, en mi vacío del corazón.

Rogué, prometí, exigí, imploré, blasfemé, maldije; cuando te encontré

¡No supe que decir!

Se me acabaron los pretextos de recordarte, quizá no serás la misma si te encontrase.

Los besos, las caricias, tus promesas, nuestros sueños, me los arrebataste.

Desnudo, huérfano de esperanza, sin mí, sin... ¡Dios, dónde estás! ¡Sin Él!

Se me acabaron los pretextos de no vivir sin ti ¡Resurgiré!

Agotado estoy, ya no ahondaré ¡Quédate con tu miseria, que yo con la mía tendré!

¡Quédate con lo mío, con lo mucho que te amé ¿Yo? Sin pretextos.