A la muerte la conozco de cerca, en realidad
no le he visto sus ropajes o, ¿si? quién sabe, tal vez lo que he mirado
es su sombra en el mutis que reflejan los moribundos (que no saben bien a
bien a dónde van), algunas veces es de angustia otras de una paz
enexplicable, muy a menudo a oscuras, raramente con un halo de luz y
esperanza.
La conozco no porque pasara frente a mi, más bien yo he ido en busca de ella. Cuando era monaguillo, acompañaba al sacerdote a
dar la extrema unción a los enfermos.
La muerte no sólo se presenta como nos la cuentan, la muerte tiene
diferentes caras como: en la incapacidad de darse, vanidad, orgullo,
soberbia, odio etcétera... es como ir muriendo poco a poco. Por eso es
importante saber a qué tipo de muerte nos enfrentamos en el día a día,
ya que sin darnos cuenta vamos muriendo antes de encontrarnos con ella.
El dar la vida por alguién no es morir, dar un pedazo de nuestra vida:
cuidando, amando o procurando; suma vida a nuestra existencia.
Somos
tan arrogantes que con una sola visita al cementerio nos daremos cuenta
que hasta los ricos, famosos, reyes, genios y bellas e inteligentes
están allí para demostrarnos que somos finitos... mortales y, por qué
no, "miserables".
Para entender a la muerte hay que saber amar, amar
no sólo a los que creemos amar o decimos amar, sino a aquellos que por
malos entendidos dejamos que se alejen o más correctamente, nos
alejamos; porque entonces, cuando nos toque el tiempo de partir, no
moriremos, más bien desaparecemos; morir es tener un fin y desaparecer
significa el no haber dejado huella alguna.
El amor no es amor si
no trasciende más allá de aquellos que digo amar (la esposa e hijos). El
amor se comparte y la muerte también. El amor es una fiesta, la muerte
debe de serla; por esto, a esta fiesta es a la unica que llegamos sin
ser invitados.
Sin embargo hasta en la muerte nos empecinamos a ser
indiferentes, egoístas "yo no quiero funeral" o "no quiero en mi funeral
a fulano" Debemos compartir este aprendizaje como una experiencia de la
vida para seguir unidos aún en la muerte y no en el olvido y la
oscuridad.
Finalmente tengamos en cuenta que una sola sonrisa es un
estallido que pone en orden las catástrofes del alma y a la muerte
ahuyenta por muy cercana que esté.