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miércoles, 15 de abril de 2026

LA VIRTUD DE HOY


El día anterior y el mañana restan el ahora. 

Yo, cariño, he desvirtuado el hoy, he nulificado su importancia; entonces no he perdido un día, ya perdí tres y te he perdido a tí. 

Mi locura, hacía planes y en este instante destruía el sueño que pensaba para tí y para mí. 

Mi razón, por no vivir, hoy preocupado por el mañana y querer arreglar el pasado, no puse atención al presente. 

Al sol de hoy me queda pensar en vos, anhelo mío, ya sin recriminarme lo vivido y sí, sabiendo que mañana en mi mente estarás presente por siempre. 

El tiempo no espera a que cambie el pasado ni se preocupa por detener el futuro, ni se ha molestado por ordenar al presente... Solo lo ve fluir. 

Hoy perdí, pero también gané, la experiencia llega demasiado tarde, poco es el tiempo para practicarla y eterno para olvidar.

sábado, 16 de noviembre de 2024

¡QUÉ SE NOS NOTE EL HAMBRE!



¡Qué importa que se nos note el hambre, pues comamos!

¡Qué importa que se nos note la tristeza, lloremos!

¡Qué importa que se nos note la alegría, riamos!

¡Qué importa!

Se vale estar preocupado, tener miedo, inseguridad.

¡Qué importa que se nos note el amor, gritémoslo!

¡Qué importa que se nos note la locura de vida que llevamos dentro!

jueves, 9 de septiembre de 2021

MI LOCURA

 


Si te veo fallezco y si no te miro entristezco, vivo y muero por verte, mi vida por tenerte.

Si me quedo en ti vivo, muero por tenerte dentro. Muero porque no vivo, muero porque en ti muero.

Vivo muerto si en tu recuerdo no habito.

No entendía mi dolor perenne y quise apartarte de mi mente aunque deseaba verte y...

El no verte dolía igual que el verte y, si te olvido, la muerte vivo.

Tu ventaja ante mí era mi osadía, amar con tanto delirio a quien en un instante gané su olvido.

Bien lo merecía que al fin el triunfo yo lo tenía, amé a quien yo escogí mientras tú olvidaste a quien bien te quería.

Vivía por morirme de ti, ahora que no te pienso, ni muerte ni vida sin ti.

Era la vida pensarte aunque el dolor de mirarte en mi mente, a la muerte entretenida tenía.

Hoy la muerte vivo me quiere, el no insistir de que me ames ni vida ni muerte hiere.

El dolor es vida, la vida sin dolor por tu amor ausente.

Aprehensiones no ocupan mis desvelos,

Más que entretenido me tenías con la péñola en mano la razón perdía.

Aquellos ojos amados por lo que los míos estaban entregados.

¡Oh espantosa hermosura e insegura mi cordura! en mis entrañas dibujada la pasión de mi locura.


Adolfo Delgadillo Padilla

domingo, 13 de junio de 2021

LOCURA

 Vivir es enloquecer el tiempo, es restarle minutos y sumarle momentos.

Es engañarle con risas a destiempo y piruetas extraviadas.

Es enloquecer uno mismo.



miércoles, 15 de marzo de 2017

HISTORIA DE UN RETRATO


Saqué la película fotográfica de su caja para colocarla en la cámara, procurando de que quedaran las pestañas en los orificios del carrete, cerré la cámara y le di vuelta al rollo hasta topar, era la indicación para poder tomar la primer fotografía. Miré en el visor para enfocar mi objetivo, la casa era de adobe con un árbol de tabachin a cada lado de ella, macetas, una banca de madera con patas de tabique rojo y un balde de aluminio que se utilizaba para acarrear agua del arroyo víbora.
Oprimi el disparador, ciertamente la casa no era en realidad mi principal protagonista, mi modelo con una sonrisa divertida en espera del preludio de la inmortalidad >>pajarito, pajarito<< y con un ademán de complicidad y diálogo con la cámara, como debe de ser, en un coqueteo femenino levantó su mano derecha a la altura de su sentir, o sea, de su pecho para ofrecer a la vista del lente, el fulgor de sus bagatelas que adornaban sus cinco dedos. Esa musa era mi tía Ufemia.
Llegaba al tondal de Don Fede a pedir su >>Superior<<, cerveza mexicana, pero que en realidad era una bebida de cola y se la trincaba en dos codazos.
Su aspecto era lastimero, pero no se le podía juzgar de sucia.
La insidia de llamarla >>loca<< franqueó más allá de Ojitlán Oaxaca, sin comprender lo que había detrás de ese trastorno. Mi muy amada tía fue obligada a casarse por su madre por causa de un pueril artificio de usanza ¡Vaya flagelo en su lirismo de amor! Porque mi tiíta fue víctima de una homosexualidad reprimida, socialmente llamada machismo y ésta fue la causa de su desgraciada aflicción de ser maltratada hasta la inconsciencia literal, orillada al limbo del delirio y castigada en permanecer en la fractura de lo innegable, por eso y para no ser jamás deseada por algún otro interés más que por ella -y por mi desinteresado amor-, de calzado era la greda de sus pies chinantecos de mujer humilde de espíritu, de remiendo su vestir, de desastroso su tocado, de incoherente su lucidez.
Se fue cansada, quizá por fingir su mito, se retiró en silencio para no ser descubierta en su cuerda agonia por ser una mujer divina como sólo se dan en la Chinantla oaxaqueña.
Me quedo con con su única artimaña que tenía para protegerse del que debía de ser el amor más grande... su madre, mi abuela, mis raíces y mi aprendizaje de esta historia fascinante que hubiera quedado en el confinamiento de las fantásticas crónicas de mi experiencia. Ah también me quedé con el intenso color de los árboles de tabachin que vívido el ambiente de los moradores de mi pueblo, me regalé el balde de aluminio que arde con la luz que brindan mis árboles de infancia con su fotografía.

lunes, 26 de enero de 2015

EL DELIRIO DE GLADIS LA CUBANA


Me senté a su lado y ella estaba sobre una cubeta, al lado dos costales repletos de tiliches: periódicos, revistas, ropa, un plato, cuchara y pocillo de peltre descarapelado. Sus prendas eran de talla extra grande o muy chicas, se las ingeniaba para hacerlas lucir originales; como anudar varios calcetines de diferentes colores para crearse un turbante, retazos de tela para una elegante bufanda o una media como cinturón.
- ¿Hola cómo le va? Le contestó al clima y sin inmutarse, como si nos conocieramos y llevaramos tiempo conversando prosiguió con su monólogo.
"Dame la carpeta" -volvió a hablar Gladys, así se llamaba, al tiempo que seguía tejiendo, tejiendo en el tiempo, tejiendo el tiempo, los recuerdos o el olvido.
Seguía guaguariando para los que estabamos escuchando, nos tomaba en cuenta, hasta a los ausentes, que eran todos e imaginarios que eran muchos.
"¿Gusta un puro vercruzano o cubano? Ambos excelentes, nos los traen de aquí cerca, de la hermana República de Yucatán". Muy propia con su soliloquio recordaba, me dio la impresión, de cuando se tuvo que venir a México de su amada Cuba por consejo de su familia y paradojicamente quedó abandonada en un país extraño, aunque se le considerara hermano ¿Y para qué? Si los que se quedaron en Cuba por el miedo a perder lo que tenian, terminaron por convivir con familias que no eran suyas; extraños y juntos, abismalmente desconocidos, deprimidos, depredados por la Revolución Cubana y oprimidos.
Gladys se adueñó de la entrada de un negocio, la jardinera de la calle la utilizaba de tendedero, se bañaba sin importarle las miradas asquiadas de los que pasaban. Le importaba un bledo la delincuencia ¿Quién? Me pregunto yo, no ella ¿Tenia interes por sus inmundicias?
¡Oh bendita ofuscación! Que el tiempo causa a los prudentes sin devolverles la sensatez por misericordia.
Ella sobrevivió al impensable valor cubano, a Ninon Sevilla, Celia Cruz, Pérez Prado, José Martí, ha sonrevivido a la inmortalidad de Fidel Castro; vive feliz, quizá más que los que huyeron y traspasaron el inutil sueño de la indecencia humana (EEUU).
Se construyó un mundo, no prestado ni compartido, autora de su novela de la que ella es unica poseedora y yo, a veces, su escucha. Al fin y a cabo ni yo he sido digno a que me dirija la mirada.
Se instaló aquí como seguramente se quedaron los españoles, locos. Dejó la lucidez o, quiza se le olvidó empacarla al mismo tiempo que los vestidos, los manjares, las tertulias del café y el ron, lecturas a las que estaba acostumbrada.
La seguiré viendo recojer su vida que le caben en sus dos bultos o en la extravagancia de su cabecita, tal vez le pesen menos de lo que me pesa a mí ser coherente.