martes, 28 de marzo de 2023

UN CUADRO DE FELICIDAD



¿Qué día es hoy? Me pregunto, todos los días me parecen iguales, camino por mi departamento con pasos de viejito, más por necesidad que de ganas.

Veo la cafetera ¿Cuánto tiempo llevo sin lavarla, sin barrer, sin pasarles un trapo a los muebles? El sillón no se ve tan sucio por todas la veces que me siento en el donde veo pasar el tiempo, con sus horas, segundos. 

¿En qué año estamos? Tantas cosas a las que les he perdido el interés. Prendo la cafetera, me preparo 6  rebanadas de pan de caja cargados de mermelada, soy hipoglucemico, éste tipo de desayuno me hace sentir bien. Veo el teléfono, ya nadie me llama, no se para que lo sigo teniendo y pagando el recibo, quizá es una manera de no sentirme solo, de estar conectado con el mundo.

Ya está mi café, tomo una taza, siempre es la misma, la que al finalizar de tomar mi café solo la enjuago con agua, tiene mucho tiempo que no utilizo detergente y ahora que recuerdo tampoco pasta dental que solo daña el esmalte. 

¡Ahhhh, Qué delicia! Muy pocas veces disfruto mi desayuno, es tan sencillo. Tengo varios frascos de mermeladas de diferentes frutas: fresa, mango, chabacano, da igual, todas me saben a lo mismo, a dulce, bueno no, la de chabacano es mi favorita porque me recuerda a mi madre.

Suena el teléfono, carajo. ¿A quién se le ocurre exactamente molestarme cuando precisamente estoy tomándole sentido a mi frugal desayuno. "Ya voy, ya voy, este cable siempre se me enreda, ya voy"

-Bueno.

-Hola Ramiro ¿Cómo estás?

-¿Quién habla?

-Yo, Celia, la mujer de Ramiro, tu amigo.

-Ah ya, bien Celia, qué tal.

-Para decirte una mala noticia, Beningo, falleció, no te pude llamar ese día porque entre el velorio, las amistades, el entierro, me perdí en el tiempo.

-Que lamentable, en verdad, no sabes cuánto lo siento.

-Bueno, solo quería avisarte, como se que eran buenos amigos.

-Muchas gracias.

Colgué. ¿Debería de ponerme triste? Hace mucho tiempo que ni nos hablábamos por teléfono, mucho menos vernos, que raro, es de esas noticias que me levantan el ánimo porque yo sigo aquí, he sobrevivido a todos. ¿Habrá pensado Celia, que me dolió la muerte, ya de un desconocido para mí?

Me he quedado sin amistades, ya todas se han ido, unas mueren, otras se han mudado y los otros desaparecieron.

Pensándolo bien, es lo que creo que me tiene así, aislado, incomunicado, solo; pero la verdad voy a servirme un poco más de café, así hago de cuenta que estoy en el velorio de Ramiro y lo acompaño en su última morada, quizá lo que en el fondo deseo es sentirme acompañado por él. Ya se me olvidaron los momentos agradables con todos.

No entiendo a las personas que tienen perros, ¡Cómo les gusta escuchar el escándalo de sus ladridos!

Eso de ver televisión solo por ver televisión, lo hace a uno dependiente, estúpido ¡En lo que me he convertido! ¡Carajo! Es que no hay algún programa bueno.

Deambulo en mi propiedad, vaya logro, eso sí, aquí nadie se mete conmigo porque eso de hablarle a los vecinos, ni pensarlo, mejor de lejitos.

Me pongo los pantalones, la camisa, chamarra, sombrero y zapatos. Si, todo lo hago automatizado, bajo por mi comida y cena, 4 tacos; me cuesta tanto trabajo bajar las escaleras de los cuatro pisos, pero más me cuesta subirlos, tanto que en cada piso siento que estoy echando los bofes, me paro y tomo un respiro, continúo. ¡Uf, ya llegué! Enciendo el televisor, me acomodo, saco dos tacos y me los como viendo una película de Tin Tan. Dicen que la verdadera cómica de ellos era la madre, de ahí viene el talento de los triunfadores hijos.

No me gusta tener basura en casa, bajo y la depósito en un bote de una cafetería, jamás me han reclamado por Irles a dejar mi basura.

Vuelvo a subir, escucho ladrar al perro del vecino cuando paso por su puerta, no hago caso, exhausto llego, me quitó la ropa, me pongo mis pantuflas y ya me dió "el mal del puerco", me recuesto, siempre pienso en quedarme dormido y ya no despertar.

La ventana de mi recámara da a una pared de un edificio descarapelado, me siento como en París, algunas veces me imagino estar en un cuarto de hotel de Estambul. 

¡Qué vida tan inútil terminé por vivir!

Mis espectativas están muy lejos, igual que mis amigos, familia, hasta de mi mismo.



sábado, 11 de marzo de 2023

CONTRACORRIENTE

 Me ha resultado muy difícil andar un camino, luchar con ideologías, ocurrencias que confunden en vez de permitir avanzar.

miércoles, 8 de marzo de 2023

¡Y EL PREMIO ES PARA...!

 

Tenía los nueve vagones de un tren del metro de la CDMX para mostrar sus dotes histriónicas. Yo que pienso que la profesión de actor es muy desgastante cuando tienen que dar dos funciones al día ¿Se imaginan repetir el mismo monólogo en cuatro horas minimo, en 54 vagones? Digo, es contradictorio pensar, gente que no tiene ni oficio ni beneficio porque eso de repetir la misma cantaleta "No tengo trabajo, mi hijo está enfermo y no tengo para su medicamento", llevan una receta nutritiva manchada de mole, café y no se de qué otras cosas y para que les dure, enmicada y uno no se da cuenta. ¿O no les ha tocado un sordo mudo que por despistado le dices "No tengo cabio", te contestan "Yo se lo cambio" y le das $10 pesotes y cuando se baja caes en cuenta, pues no qué era sordo mudo? Ya no sabes si reírte o tragarte el coraje.

Estas personas ganan al mes $20 mil pesos, el sueldo de un profesionista.

¡Toda una mafia! 

No estoy juzgando, criticando ni señalando solo quiero contar lo que he descubierto en mis viajes por esta ciudad.

Si supieran, bueno, si yo guardara lo que no les he vuelto a dar, ahora tendría mi buen guardadito. Camino al trabajo veía a una señora parada horas mendigando en el transbordo de San Lázaro con los pies dañados por falta de circulación y yo digo "Que no sería mejor generar, moverse que estar estática poniendo su cara de sufrida y luego a su edad" pero inmediatamente caigo en cuenta que esta gente no cambiaría su salud por el dinero que recibe estirando solo la mano.

Un día acompañé a mi hermana al médico de asistencia social cuando un hombre se nos acercó pidiendo ayuda económica, mi hermana saca su magro monedero, mete los dedos para tomar unas monedas que más falta le hacían a ella cuando le dije "¡Cómo creés que le vas a dar lo que no tienes a un sujeto que está entero para trabajar y apesta a licor, guarda tu dinero!" 

Bien nos decía una maestra de lógica en la prepa, que los mexicanos somos muy inteligentes cuando les preguntas algo y te responden "Eso no lo sé, pero si leí ésto otro", tienen una genialidad para inventar lo que sea y salir del embrollo, pero no hacen lo que deben.

Sin embargo aprendí que el trabajo aparte de lo ganado, nos da satisfacción, responsabilidad y seguridad. Pero si algo tengo que aprender es la facilidad de este hombre que hacia suya la red del metro para llorar, limpiarse las lágrimas y volver a llorar mientras yo reía al ver su gran actuación.



domingo, 26 de febrero de 2023

LA CARGA

 


El hombre que regalaba piedras que recogía en sus viajes para después darlas envueltas en papel china de colores. 

-Me parece un regalo muy peculiar para no decir extraño -Comentó Bonifacio- ¿Por qué piedras?

La gente sorprendida las recibía y obvio no les daba tiempo de reaccionar al momento, agradecían con una leve sonrisa.

-Bueno, pero algún significado tenían, quizá para algunos les gustaban las formas, lo raras, otras más las ven como una energía -Dijo Diana queriendo encontrar una explicación al hecho de obsequiar una cosa como es una piedra y no una concha que podría resultar más atractiva-.

Eran de diferentes tamaños, claro, suficientes para ser llevadas en su maletín donde cargaba sus libros, tarjetas, periódico, quizá alguna golosina, morralla. Con una ceremoniosidad, metía su mano al maletín, tomaba el presente y con delicadeza se las depositaba en la mano de quien había conocido en el trayecto del tren. Se sabe que era muy platicador Don Severiano, inspiraba confianza y las persona terminaban desnudando su intimidad ante él que los escuchaba atento para en tres palabras certeras, sin ofender con sus aseveraciones, las personas sorprendidas digerían, llamémosle, palabras de aliento, sugerencia o una verdad piadosa.

-Entonces, yo podría creer que la gente esperaba, se me ocurre, un dulce, un chocolate que dicen que da alegría, una imágen, para los que son creyentes, pero ¿Una piedra? ¡Que extravagancia!

Por supuesto que Don Severiano al darles el "detalle" les hablaba al oído y sorprendidos se despedían satisfechos.

-¿Que les decía, cuál era ese gran enigma? -instó Karen-

Se sabe que una joven al serle entregado el bien recibido, curiosa le dijo "¿Por qué sí mí carga era tan grande, usted me concede la piedra más pequeña?" "Recuerda que las piedrecitas más pequeñas son las más molestas".

-Ah, ya entendí, la ofrenda recibida era significativo de la carga que la gente llevaba en su espalda.

Exacto, hay dones más valiosos que algo material y éste solo les recordaba a las buenas personas que se habían quitado un peso de encima, una carga, algo que no les permitía seguir adelante.

Recuerden, si algo les molesta

 ¡Quítatelo! Cuando unos zapatos te molestan ¿Por qué te molestan? ¡Porque estás creciendo! Muchas veces nos aferramos a no crecer.

¡Vámonos, que ya viene el tren!



viernes, 24 de febrero de 2023

EL LLAMADO

 


De pronto llega, me nubla la vista y me abre el alma.

¡Oh corazón mío no merezco esta distinción!

Si has decidido tocarme el alma agradecido estoy.

Ahora que te siento permite mantenerme en ti y no en mí.

Que mi dirección sean los demás sin olvidar quien soy.

Soy tuyo, te siento aquí cerca, tan cerca, que se ofusca mi ser.

Solo siento tu presencia en el justo instante que llegas.

No te alejes de mí porque sin ti nada soy.

Mantén la llama de fe, aún cuando mi destino lastimado está.

lunes, 20 de febrero de 2023

ENEMIGO



No le temas a los muertos, que amigos saben ser, son aquellos que en silencio aconsejan. 
Témeles a esos que juzgan, condenan sin conocer tus penas.
Los muerto ni alzan la voz ni ensalzan por mal o bien que les caigas.
La vida, risa, confianza, amor, penosamente fugaces son.
Le quedo debiendo a la risa que con llanto me cobró, lágrimas escasas en mí dejó.
No te fies de los vivos, más confía en los ausentes, mucho menos confíes de ti que por enemigo te tienes.
Ata al enemigo que frente de ti lo tienes, trátalo con amor que es lo mejor que tienes.


sábado, 11 de febrero de 2023

LA OTRA CARA

 

Fermín se quedó de ver con su mejor amigo Isaías en un parque intermedio que les quedará a los dos. Volvió la mirada hacia la fuente del parque, vió  venir a Isaías en pantalones con estampado de vaca ceñidos a su cuerpo y playera pegada a su muy delgada figura. Se dió cuenta que la gente lo miraba con morbo por su manera de vestir.

-¿Tienes mucho esperando? Parece que el metro sabotea mi intención de ser puntual jajajajaja -desinhibido como siempre Isaías se ríe de sus ocurrencias sin importarle el llamar la atención-.

-No te preocupes, me entretengo viendo a la gente y me pregunto a dónde va, qué es de su vida -sonriendo Fermín tranquiliza a Isaías-. Bueno ¿Qué hacemos, vamos al café de siempre?.

-Con este calor que parece que estoy en la menopausia se me antoja mejor un helado y vemos gente y echamos el chal aquí bajo esta jacaranda que da buena sombra.

Fueron a comprar su helado y regresaron a la misma banca. Hablaron de mil cosas y cada uno puso al tanto al otro de lo que no se habían contado. Por supuesto que Isaías era más extrovertido que Fermín y después de un largo soliloquio Isaías le da un femenino manotazo a su amigo -Aich, me estás tirando de a loco, no estás aquí ¡Ya regresa! -tiernamente le reclama a su amigo y le echa una mirada pícara-.

-Tienes razón, cuando venías, sentí que la gente se mofaba al verte. He visto en ti que te ha costado trabajo defender tu forma de ser, tu lucha por ser aceptado, respetado, pero la sociedad jamás se ha puesto a pensar que así como ustedes tienen que pasar un martirio al asumirse como gays, a nosotros los heterosexuales, ni pensarlo, no nos cuestionamos si estamos a gusto con lo que socialmente es lo correcto. -Era la primera vez que Fermín tomaba la palabra para expresar su sentir-. En nosotros no existe eso, de sí estamos bien con nuestro rol de heterosexuales, simplemente lo seguimos, pero me he dado cuenta que es muy duro tener que aceptarse como tal. Debo de casarme, mantener un hogar, seguir una lista larga de reglas, cumplir con los parámetros impuestos: Una mujer actuar y trabajar conforme a su condición y un hombre, no llorar, no expresar sus sentimientos, no sufrir, ser el fuerte. ¡Impensable cuestionárnoslo!.

Isaías, estaba realmente interesado en lo que Fermín le confesaba. No lo quiso interrumpir.

-No te lo quería decir -sinceramente prosigue Fermín-, he tenido enfrentamientos por nuestra amistad ¡Es que la gente no entiende una amistad como la nuestra, siempre piensan mal! ¿Me explico?

-Te entiendo -aseveró Isaías-. ¿Entonces piensas terminar tu relación con Leslie?

-No. Solo que hay momentos en los que la vida te hace reflexionar. Por ejemplo, como hetero soy partidario a que la mujer sea independiente, que ninguno deje su vida pasada por el solo echo estar casado, que conserven los amigos, compartirlos, que se tenga una independencia. Se me ocurre, yo no debo estar atenido a que,  Leslie, después de una jornada de trabajo deba llegar a cocinarme y yo viendo el periódico o la tele; debemos compartir eso, las obligaciones la vida. Entonces para nosotros también, en silencio, nos cuesta aceptarnos como heterosexuales.

-Yo sé que tú me conoces -dijo Isaías- quizá mi forma de presentarme ante esta sociedad es de reto. No todo lo que la "Comunidad LGBT" defiende, habla por mí, sabes que no creo en el matrimonio gay pero si en los derechos que cada individuo tiene. Que no debemos luchar por un derecho que nos corresponde.

A mí me quedó claro que no iba a tener hijos, ya mucho compromiso tengo conmigo mismo para perjudicar una vida que merece lo mejor. Conozco amigos que se hacen cargo de sus sobrinos y éstos terminan diciéndoles "papá" en vez de tío. 

-Guauuu, se nos fue el tiempo -Fermín mira el reloj y el helado derretido de su muy querido amigo de la infancia, Isaías-. El tiempo contigo se pasa como agua.

Se pusieron de pie y se acompañaron para después despedirse como siempre, con beso en la mejilla, sin importar el mundo.