Las hojas descansan en la tierra bañada, vestida
por el cesped y flores de manzanilla. Camino sobre los durmientes
adornados por diamantes pulidos que encandilan para camuflagear la
sencillez de su estadía.
El pasado es para unos fatigante para
otros motivador, para mí significan ambas. Hipnotiza el sendero
persistente del tren ¿Cuántas cosas he dejado por mi inmadurez y
soberbia? Me obligo a preguntarme esto al avanzar.
He restado personas a mi vida por mi into
lerancia, he renunciado a oportunidades y por omisión no sume esperanza de amor.
Ahora sé que el estrecho camino de la vida como la vía que ahora recorro, tiene una terminal.
Me cuestiono ¿La muerte es joven o lleva a cuestas los años que tiene
de experiencia? Se burla de nuestra condición mortal o ¿envidia lo que
nunca ella ni por un instante nosotros acumulamos en experiencia? ¿Ésta
es su venganza? Ser la que le corresponde, arrebatarnos de las nubes de
la vida y de esa manera, aunque no lo logre, soñar (si es que le es
lícito dormir); vivir un fragmento del don que a ella le ha sido negado.
Sigo aspirando el rocio, observo como las mariposas exploran el polen
de las flores, vivo la experiencia, retomo el poder, una, para no
cometer los mismos errores y dos, buscar a la gente que dejé ir porque
hoy por hoy me es claro que existen dos pecados: el no ser felíz y el no
cuidarse.