La calle suda, suda porque quiere,
suda de fatiga, suda por tener
tus pies en ella cuando transitas.
La calle suda, suda para refrescar
la jornada y el alma, suda y confunde
la nostalgia de la paz bien ganada.
Suda la calle de mi barrio
porque refleja tu cara tierna
y la tersura de tu voz
que resuena en mi.
Sudan los mares que te ven entrar
como melodía en eco tu nombre
tararear. El universo sudó.
Y suda mi frente al verte de frente
y su suda mi boca
por tus sedientos labios.
Y suda la calle tosca
en cuanto tu piel me toca
y en la teja sudorosa de lodo
se me antoja en tus charcos
chapotear.
Si en la penumbra yo viera
vería tu imagen etérea
y si lloviera me empaparía
los labios de henna
y quedar tatuado en ella,
que eres tú, en mi eterna.
Y en la prudencia de tu nombre
pronuncio, en el bullicio te guardo
envidioso. En la penumbra regresas
repleta de fresas.