jueves, 4 de abril de 2013

SICARIO




Lo sé, mi vida ya no es mía, no me pertenece, día a día sufro con la noticia de que acaban de asesinar impunemente a un hermano mío. Hoy por hoy estas noticias han dejado de sorprenderme por lo habitual que se han vuelto, ni del mal que muchos cometen.
De mucha gente escucho que Dios no existe porque permite esto, y sí, sí existe un lugar en donde Él no habita, el único lugar es en ellos. ¿Qué puedo decirles? Cada quien somos libres y me queda claro que se puede probar lo falso, no lo verdadero, pero a mí me queda la esperanza, no de que no tomes mi vida sino de que cambies de parecer mi hermano. 
Tú que has matado a un hermano nuestro, con la conciencia machada no te es lícito disfrutar de lo que era nuestro: La luz del día, de la luz que desviste de sombras a los árboles, la luz que ilumina la noche, la luz con la que brillaban tus ojos al deseo de mirar el cielo, el horizonte y de voltear atrás sin sentir remordimiento, agachando la cabeza.
Me siento asaltado de la inocencia, de la inconsciencia de ser libre, de ser tuyo. Me he extraviado y, culpable me he de sentir de ser diferente a ti, tan diferente de muchos, tan distinto de a quien he amado.
Te he perdido y yo he ganado

EXPUESTO




Para verte me puse dos flores en los ojos,                                                                                                    en el rostro una rosa
rosa roja para no percibir que te sonrojas por las hojas.

Para defenderme de tus besos                         
me coloque las espinas dentro                                                                          
profundo de mi pecho quiero 
sacar esta vehemencia anhelo. 

Miré al cielo para quedar por el sol ciego                                                                                                         y no dejar hipnotizarme por tus ojos bellos.
Llené de ramas mis brazos y de ortiga mi denso pecho                                                                                    para que tus abrazos callen el sentimiento mío en ecos.

¿De qué me valieron disfraces?
¡Si de cualquier modo estás ciego!
De mi suspiro exhalo desengaño                                                                                                                     y del tuyo un total desapego.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

GALLINA NEGRA


                                                          

-Léeme la mano- Omar le pidió a Moisés
-¡No!- Ni el Moi se piso a pensar el por qué de su negativa, si veinte pesos que le pagaba por la lectura no le caían nada mal, le alcanzaría para unos molletes y un café.
-Órale, léemela.
-No, no quiero, no insistas.

Vázquez era uña y mugre de Moisés, Vázquez estaba enamorado de Omar, un  muchacho güerito, bajito y con unas nalgas divinas, pero jamás le hiso caso. Vázquez estaba embelesado no nada más por las pompis del chaparrito sino que también por sus cabellos de sol tipo Luis Miguel.
-Amiguito, cuando te encuentres con Omar- le aconsejó Vázquez a Moisés – y si va con su pareja Adolfo, no le hables, porque hacen misas negras, son brujos.
-¡Ay y qué, yo no creo en eso!
-Si, pero también matan gallinas negras.
-¿Y eso qué? Mi abuelita les tuerce el pescuezo y las hace en caldo, con el color de las plumas que hayan nacido; es como si dijéramos que tu tienes la culpa de ser gordo y negro y yo blanco y flaco.
Sin embargo Moisés tomó muy en cuenta la advertencia que su amigo del alma le había hecho.

Un día en zona rosa Moisés se topo frente a frente a Omar con su pareja Adolfo y éste se le quedó viendo fijamente a los ojos como queriéndolo subyugar y dominarlo, Adolfo era de nacionalidad cubana, tez clara y nada mal parecido. Moisés sobre avisado por Vázquez le sostuvo la mirada de cuchillo a Adolfo y se dijo para sus adentros “¡Qué me ves pendejo, yo no te tengo miedo y de mi lado está alguien realmente poderoso, que es Dios!”. En el no cabía espacio para el miedo. Por supuesto que Adolfo no cedió a la mirada retadora de Moisés y éste tampoco. El que si se incomodó fue Omar, Moisés pensó que su actuar era la de muchas parejas, tal vez celoso o por la manera de actuar de su amante, que no supo como manejar el encuentro, ya que Moisés  tenía las mismas características físicas que Omar y ¿por qué no?, que le haya gustado Moisés al “brujo”.

Con tal de ganarse unos pesos Moisés le dijo a Omar que él leía la mano. Fueron muchas veces que le hiso a la quiromancia para poderse dar algunos gustos, como el cafecito.

Unas de esas tardes de ocio, antes del anochecer, Moisés que era muy curioso le reclamó a Omar el por qué nunca lo había invitado a su casa y Omar le preguntó: -¿Quieres ir Moi? - ¡Si claro! No dieron literalmente tres pasos cuando Omar se paró en seco y le aclaró: -No Moi, no quiero causarte daño. – Pss, ¿y por qué me haz de causar daño? – No puedo decirte, en verdad no insistas. No a ti.

Tanta fue la insistencia de la lectura de las líneas de la mano que muy a su pesar, (porque Moisés sintió angustia y apatía por primera vez de hacerlo) aceptó. Omar le extendió su mano y Moisés con un gesto displicente se la retiró.                                                                                                            ----Sólo te voy a decir que veo. Abandono, enfermedad, traición, privación de libertad y muerte.
-Gracias Moisés- y se retiró, no antes sin dejarle de dar el pago respectivo acordado.
En cuanto llegó a su casa Moisés, se comunicó con Vázquez para ponerlo al tanto de su experiencia con Omar.
-Fíjate que le leí la mano y esta vez le dije…
-Ja ja ja, oh si, madame Moisés, ja ja ja, bruja blanca.
Vázquez era ateo, por lo tanto tampoco creía en estos menesteres y cambió bruscamente la conversación.
Una noche suena el teléfono en casa de Moisés.
-Bueno.
-¡¡Moi!!-gritando-prende la televisión.
-¿¿Qué??
-¡¡Que como una chingada, que prendas la televisión!!- Quitado de la pena Moisés prendió el aparato en el único canal que todos conocían, el “2” y cual fue su sorpresa que en el noticiario de Jacobo Zabludowzki, daba la noticia de que habían capturado a una banda de narco-satánicos junto con su líder Adolfo de Jesús Constanzo, apodado “El padrino” y a sus amantes, una mujer y un hombre de nombre Omar, de tan sólo 22 años.
“El padrino” fue muerto en la emboscada y a Omar se le cumplió todo lo que Moi le había predicho. La familia de Omar jamás lo visitó en la cárcel y murió de SIDA.
Pasada la sorpresa Moisés se dio cuenta que le había salvado la vida al no llevarlo a su cas y al no engrosar la lista de asesinados a causa de los rituales satánicos; le quedó claro que no existía maldad en ese ser sin voluntad, que fue producto de la mala influencia y de una baja autoestima.
El más desconcertado por sus habilidades fue Moisés y Vázquez su mas fiel crédulo se volvió.

Abril 1989

miércoles, 7 de noviembre de 2012

EDER

                                              

Quiero pedirte que me calles con un beso
cerrar los ojos y miré al infinito
en cuanto me toques con el
viajar lejos en cuanto me digas “Yo te quiero”

Con palabras dulces mantenme atolondrado
y en silencio, yo te quiero.
Inmoviliza mis sentidos con tus cuentos
aunque no sean ciertos, amado.

Tenme ocupado, quieto, que
con un gesto de tu cara muero.
Eriza mis vellos de pasión y
mella mi cuerpo con pétalos
de flores de mil colores, quiero.

Que se enreden mis pestañas
con tu barba y sazones mi piel
con tu sudor,  el cual bebo
cariño de mi corazón.

lunes, 8 de octubre de 2012

PETRA

 Pedro Escobedo, Querétaro. Casa de la familia de Petra.
-Hey, date la parada- con ternura la mamá de Petra despierta a su hijo menor Efraín- por quedarte embobado viendo el cielo, tumbado en el pasto, no te metiste temprano a la cama.
-Mhj-encamorrado- ¡Mamá, el lagañas por tanto lengüetazo que medió, toda la cara la siento pegajosa y no me permitió ver la lluvia de estrellas.
-Apúrate a ayudarle a tu papá a ordeñar a la “Alambres” y a la “Europa” (así le llamaban a la vaca más pequeña por sus pestañas y a la más grande por sus manchas en forma de mapa) para que te bañes, desayunes y te vayas a la escuela.
-Hoy es sábado, no hay clases.
- ¿Dónde tengo la cabeza? Traumada quedé con lo dura que era tu hermana Petra para levantarse ¿Qué será de ella, seguirá trabajando con la misma señora?

México D.F., casa del joven Ignacio y a veces del novio en turno, donde trabaja Petra (ya no con la señora)

Petra es la muchacha que ayuda al quehacer de mi casa, ella es joven, complexión delgada y muy alegre, diría locuaz. La cual cambió su entretenimiento de ver la bóveda celeste por los muchachos más chicos que ella, de su misma edad y un poquito más grandes, la Petra no discriminaba.
A las ocho de la noche salía echando tiros con lo mejor que tenía “su coquetería” toreando a toda la chamacada del barrio y de otros más alejados –ya que su fama se extendió-.
            -¡Hoy no hay caldo, hoy no hay caldo!- Jocosa se les escabullía hasta terminar de darse “piquitos” con dos que tres jovenzuelos,  ( ya los hubiese querido para mi, pero me faltaban las trenzas ) que ella al final escogía.
            -¡¡No Petrita, no seas así!!- los galantes adolecentes (uno que otro lagartón, no) se esforzaban por ser uno de los elegidos y poder apagar el fuego que sólo ella podía bajarles.
            -¡Petra!- Yo le llamaba para darle indicaciones.
           -¡Ay joven!  yo no me llamo Petra, mi nombre es Rubí. Y en Rubí se caracterizaba.
           -¡Rubí!
           -¡Ay oiga, yo no me llamo Rubí, mi nombre es Esmeralda- Y cuando me había acostumbrado en llamarla así:
           -¡Esmeralda!
           -¡Ay joven, ahora mi nombre es Italia! Con esta personalidad, inclinada caminaba, cual torre de Pisa.
En el jardín del joven Ignacio.
-“¡Qué raro, hoy Petra no salió!” 
La costumbre de ver las estrellas, (cuando el clima de la ciudad lo permite) la retome gracias a… ¿Italia? ¿Perla?,  que me contaba que en su pueblo Pedro Escobedo se ven cerquita. Me permití ir más allá del poder de un telescopio, de mi imaginación; besar las estrellas, vestirme de galaxias, bailar entre sus coloridas nebulosas y dejar besarme por ellas, que como ojos tenga luceros y mis sueños sean tan libres como su hermano (que por él, ella aprendió a ver la noche) Efraín y como… 
           -¡Italia!
           -¡Ay oiga, cuántas veces le he dicho que yo no me llamo Italia. Mi nombre es Petra!

sábado, 15 de septiembre de 2012

CLARO OSCURO

El sol jugaba con las escasas nubes que se atrevían a cruzarlo pintándolas de naranjas y rojos, las traspasaba para no dejar  de teñir los movimientos del agua que resaltaban en ondas los débiles ya rayos del amo del día.

A unos metros de mí, un hombre embelesado contemplaba el espectáculo en short color caqui, descalzo, playera verde militar ceñida a su cuerpo y sombrero de paja echado ligeramente hacia atrás como para que no le tapara la maravillosa vista que la naturaleza nos estaba brindando.Me lleve la copa de piña colada a los labios, permití que me hipnotizara el continuo arribo de las olas quemándome con el fuego del atardecer mis pies.
- Ya no te quiero.
- ¿Pero por qué, qué hice o dejé de hacer?
- Nada, sólo que sucedió y me marcho.
De este magro despido decidí venir  a encontrarme o a perderme de mí, en este lugar donde las cigarras se hacen escuchar, las gaviotas te obligan a dibujar líneas que quizás desearas que fueran corazones como un presagio de la vida que esperas.
Ya pasaron dos semanas en el cual me vi obligado a permanecer  en una vorágine de sentimientos, por más que lucho no agarro uno como para poder  poner orden a mi mente.
Una luz barrió con el rojo del mar revistiéndolo momentáneamente de oro, mire hacia donde se encontraba aquel muchacho, ya se había ido. De pronto escuché a mis espaldas que me saludaban, era el mismo del sombrero de paja que caminaba con bastón. En un instante pensé, porque ya se había presentado la luna al otro extremo de techo celeste, aún pálida, que se trataba de un anciano, pero su voz, silueta y caminar a pesar del bastón no eran las de una persona adulta y que la salida de aquel que domina el día le daba la bienvenida a la señora de las mareas y por lo tanto me era difícil definir la cronología de aquel lugareño.
-La luz del faro roba a los enamorados instantes de privacidad y a otros nos regala destellos de esperanza.  ¿Lo puedo acompañar?- me preguntó a la vez que con una ligereza se sentó en la arena al lado de la silla que yo ocupaba.
- ¡Claro, por favor! – me sorprendí que a lo mucho tuviera veinticinco años.
- Me llamo Isidoro, soy de un pueblo de aquí adelante, pero estoy terminando mis estudios de ingeniería en la capital del estado porque es el único lugar que aceptan invidentes.
Me pareció ver carruajes de fuego dibujados entre el mar, el sol y cielo; abrí los ojos de asombro, tragué saliva por la pena que sentí por mí y a la vez mi ánimo súbitamente cambio. La luz del faro me permitió admirar al ser más hermoso, tierno y varonil.
-¡Lo lamento, no pensé...! Mi nombre es Josías, mucho gusto.
Mi estancia se alargó por tres días más y mis visitas al puerto fueron más frecuentes e Isidoro que me enseñó a mirar con los ojos del alma disipó tristezas en mi corazón y que yo soy – dice él- la luz de su vida.

           ¿Será mi luz eterna
           o tus sombras perenes?
           O tú la luz que de mí,
           las sombras arrancó.

martes, 31 de julio de 2012

COMEDIMIENTO



Yo fui amante de Alejandro Magno el que enredó sus dedos en sus escarolados cabellos dorados,
me ungí en la fricción de nuestros cuerpos la miel de su sudor, fui el bálsamo de sus batallas
sirviendo de estrategia para sus triunfos.

Yo fui amante de los Mayas y Aztecas el que ascendió con ellos los peldaños de sus pirámides
hasta llegar a su ápice y descendió acompañado de la majestuosidad de Kukulkán y Quetzalcoatl
conducidos por el astro rey. Desentrañé con ellos la infinitud del firmamento, fui el arquitecto de sus sendas y canales, serví de incienso en sus rituales; fui el Jaguar y Águila que enfundó sus cuerpos.
Yo fui amante de Lorca, Wilde, Monsiváis y Arenas; me deslizaron en papiro, hoja de arroz y pino, me grabé con ellos en el alma un suspiro de amor y desafío. fui la tinta, el ósculo, el verso y péñola de sus desvelos.

¡ YO FUI !