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viernes, 27 de septiembre de 2019
AISLADO
En las sombras de mi carcel, mi imagen se vislumbra sin libertad de llorar, sólo para sembrar espinas en mi jardín de cada sueño, para reír desquebrajado para tan solo dejar mi locura a mi lado.
Cada día a fuerza de voluntad de engañar a mi razón prefiero regar mis esperanzas en este mundo desolado que seguro tiene por ahí, por esa rendija y al final un halo de luz de esperanza.
Me asombro, me espanta, me horroriza la actitud de la gente que me tiene acorralado con su ignorancia, con su deshumanización porque se ha vuelto bestia y con la posibilidad de volverme bestia también.
Corro, me escabullo, huyo; no quiero ser uno de ellos pero al fin y al cabo debo volverme como ellos porque si no me comen.
Hoy me vestí de sonrisa, es la mejor prenda y lo mejor que se me ve puesto, salgo de mi departamento, el único lugar donde me siento seguro, bueno, a veces. Las casas de mi barrio están tan cercanas que miras por medio de las ventas de la vecina; se escuchan los sonidos que hacen las cucharas al plato, los ladridos de los perros y cuando los esposos se sienten enamorados y, aún así por la paz que aquí habita, suele suceder que los vecinos mueren de edad avanzada sin haberse visitado toda la vida.
Me cambié a una mejor zona para no juntarme con la chusma y ahora, en las sombras de mi status, dejo mi locura a mi lado y pocillo de peltre morado vacío.
Adolfo Delgadillo Padilla
martes, 4 de septiembre de 2018
LOS PENSAMIENTOS
Los pensamientos andan y hacen de las suyas, que el vecino entre sin que él se de cuenta, que le parta un rayo al compañero o se le quiebre una pata a quien enojar te hizo. Cuando los pensamientos hacen de la suya la persona que te gusta voltea porque así lo deseaste sin exteriorizar, a todo aquello que no quieres que nadie sepa porque aunque no sean pecado mortal lo que deseas si se convierte en algo muy tuyo, que te lo guardas sólo para ti, ya que son deseos que podrían herir susceptibilidades, poner en alerta a alguien o hacer que algo suceda sólo por el hecho de anhelarlo.
Los pensamientos, la mayoría de las veces se nos escapan porque son tantos que no es posible mantenerlos en nuestra cabeza. Nuestros pensamientos vuelan como el amor, el odio, la imaginación imperante a que suceda en este preciso instante, cubriéndonos en una esfera y nos aparte del mundo perteneciendo aún a él. Lo mínimo que esperamos es quedar libres de culpa o remordimiento.
Los pensamientos se escuchan en un silencio, pero muy pocos los descifran, son selectivos y escurridizos. Nos hacen únicos e irrepetibles; por ellos soñamos, divagamos, creamos, destruimos y jamás nos sentimos solos porque nos cuchichean, aconsejan, mal aconsejan y muchas veces se quedan donde habitamos evitando poderlos cambiar.
Pero hay pensamientos que se reprimen y crecen volviéndose obsesión.
Son magia que nos permite tener una vida paralela e independiente de nosotros mismos, alejados de los demás o tan cercanos como las coincidencias.
Los pensamientos rondan como los átomos, viven, se mueven y también sin proponérselo, se mezclan.
Los pensamientos...
Adolfo Delgadillo Padilla
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