viernes, 31 de mayo de 2013

MEMORIA ROBADA



Qué Te digo, que se me cruzaron las palabras, no sé qué dije, mucho menos qué decir ¿Me perdonas? ¿Ya lo hiciste? Te desapareciste. Todo se ha esfumado de mí, ni los colores del paisaje ocre de Patzcuaro y Toledo me recuerdan lo que ya viví.


Las persona con las que convivo y esos que camina a mi rededor me quieren voltear la vida con afirmaciones que no comprendo, pero ellos no me entienden, me aseguran que lo que me ofrecen es lo que me gusta, yo jamás he probado esos sabores, no que yo lo recuerde. Me muestran fotografías, dizque me pertenecen “Esa no es mi familia” –les digo-.
Se empeñan en atiborrarme de vivencias, las cuales me son ajenas.
Despierto día a día en un mundo extraño, es extraño y te extraño a ti que no te veo; la tesitura de tu voz como una grabación en mi memoria, lejana, desprovista de imagen y abandonado me quedo y ¿esa imagen volverá, volverás?
Me cuidan de los ratones y arañas, afirman que les tengo fobia, pero si son mis amigos, les convido de mi comida y hasta cosquillas me dejo hacer por ellos.
Me agrada una corteza, dicen que es canela, disfruto del ar
oma de las flores que se llaman rosas, nunca que yo haga memoria las había percibido.
Se me parten las imágenes como si las viera por primera vez, los olores agrietan mis fosas nasales, escupo y trago lo que digo…imágenes, ¡No recuerdo si cruce palabra contigo! ¿Realmente ese momento existió?
No me hables, no me beses, deseo capturar esa melodía que promete devolverme en donde dicen que te encontré, de donde soy yo; sólo vete sin decir “adiós” hasta poder ordenar éste caldo de injusticia con lo que la vida me sorprendió y me permita encontrar la primera letra de tu nombre…la segunda y las demás.
Allí te visualizo, no te apartes del rincón de mi memoria, sigue hablando mientras yo concilio el sueño de mi esperanza de despertar mañana y consciente pronuncie tu nombre, el mío y recupere el tiempo que me pertenece.

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jueves, 30 de mayo de 2013

REFLEXIÓN


Aprendí a mentir porque a nadie le gustaba mi verdad,a callar porque no les agradaba lo que yo opinaba,a no reír tan estruendosa y libremente porque les dolía mi alegría,me volví mentiroso para darle gusto a los injustos,me corté las alas porque ellos no podían volar y ahora me quieren pisar,por eso me volví como ellos.

Me reprochaban que según no tenía vida propia y ahora que de mi vida hago lo se me antoja les molesta la paradoja.
De mis libros hago mi compañía y de mis pocos amigos mi alegría. Disfruto mi soledad,del estar y no estar. Respeto,eso creo yo, la manera de pensar,pero con convicción defiendo en lo qué y en quien yo creo.

Vine solo en compañía de quien me dio el ser,me acompañaron mi familia y el amado y solo me iré,iré en busca de quien confío; nada me llevaré sólo dejaré mi irreverencia y las agallas que tuve para luchar. Si esto sirve,jamás dejes arrancar un gramo de tu personalidad porque es el gramo más costoso y devaluado por aquellos que te desean nulificar

jueves, 4 de abril de 2013

SICARIO




Lo sé, mi vida ya no es mía, no me pertenece, día a día sufro con la noticia de que acaban de asesinar impunemente a un hermano mío. Hoy por hoy estas noticias han dejado de sorprenderme por lo habitual que se han vuelto, ni del mal que muchos cometen.
De mucha gente escucho que Dios no existe porque permite esto, y sí, sí existe un lugar en donde Él no habita, el único lugar es en ellos. ¿Qué puedo decirles? Cada quien somos libres y me queda claro que se puede probar lo falso, no lo verdadero, pero a mí me queda la esperanza, no de que no tomes mi vida sino de que cambies de parecer mi hermano. 
Tú que has matado a un hermano nuestro, con la conciencia machada no te es lícito disfrutar de lo que era nuestro: La luz del día, de la luz que desviste de sombras a los árboles, la luz que ilumina la noche, la luz con la que brillaban tus ojos al deseo de mirar el cielo, el horizonte y de voltear atrás sin sentir remordimiento, agachando la cabeza.
Me siento asaltado de la inocencia, de la inconsciencia de ser libre, de ser tuyo. Me he extraviado y, culpable me he de sentir de ser diferente a ti, tan diferente de muchos, tan distinto de a quien he amado.
Te he perdido y yo he ganado

EXPUESTO




Para verte me puse dos flores en los ojos,                                                                                                    en el rostro una rosa
rosa roja para no percibir que te sonrojas por las hojas.

Para defenderme de tus besos                         
me coloque las espinas dentro                                                                          
profundo de mi pecho quiero 
sacar esta vehemencia anhelo. 

Miré al cielo para quedar por el sol ciego                                                                                                         y no dejar hipnotizarme por tus ojos bellos.
Llené de ramas mis brazos y de ortiga mi denso pecho                                                                                    para que tus abrazos callen el sentimiento mío en ecos.

¿De qué me valieron disfraces?
¡Si de cualquier modo estás ciego!
De mi suspiro exhalo desengaño                                                                                                                     y del tuyo un total desapego.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

GALLINA NEGRA


                                                          

-Léeme la mano- Omar le pidió a Moisés
-¡No!- Ni el Moi se piso a pensar el por qué de su negativa, si veinte pesos que le pagaba por la lectura no le caían nada mal, le alcanzaría para unos molletes y un café.
-Órale, léemela.
-No, no quiero, no insistas.

Vázquez era uña y mugre de Moisés, Vázquez estaba enamorado de Omar, un  muchacho güerito, bajito y con unas nalgas divinas, pero jamás le hiso caso. Vázquez estaba embelesado no nada más por las pompis del chaparrito sino que también por sus cabellos de sol tipo Luis Miguel.
-Amiguito, cuando te encuentres con Omar- le aconsejó Vázquez a Moisés – y si va con su pareja Adolfo, no le hables, porque hacen misas negras, son brujos.
-¡Ay y qué, yo no creo en eso!
-Si, pero también matan gallinas negras.
-¿Y eso qué? Mi abuelita les tuerce el pescuezo y las hace en caldo, con el color de las plumas que hayan nacido; es como si dijéramos que tu tienes la culpa de ser gordo y negro y yo blanco y flaco.
Sin embargo Moisés tomó muy en cuenta la advertencia que su amigo del alma le había hecho.

Un día en zona rosa Moisés se topo frente a frente a Omar con su pareja Adolfo y éste se le quedó viendo fijamente a los ojos como queriéndolo subyugar y dominarlo, Adolfo era de nacionalidad cubana, tez clara y nada mal parecido. Moisés sobre avisado por Vázquez le sostuvo la mirada de cuchillo a Adolfo y se dijo para sus adentros “¡Qué me ves pendejo, yo no te tengo miedo y de mi lado está alguien realmente poderoso, que es Dios!”. En el no cabía espacio para el miedo. Por supuesto que Adolfo no cedió a la mirada retadora de Moisés y éste tampoco. El que si se incomodó fue Omar, Moisés pensó que su actuar era la de muchas parejas, tal vez celoso o por la manera de actuar de su amante, que no supo como manejar el encuentro, ya que Moisés  tenía las mismas características físicas que Omar y ¿por qué no?, que le haya gustado Moisés al “brujo”.

Con tal de ganarse unos pesos Moisés le dijo a Omar que él leía la mano. Fueron muchas veces que le hiso a la quiromancia para poderse dar algunos gustos, como el cafecito.

Unas de esas tardes de ocio, antes del anochecer, Moisés que era muy curioso le reclamó a Omar el por qué nunca lo había invitado a su casa y Omar le preguntó: -¿Quieres ir Moi? - ¡Si claro! No dieron literalmente tres pasos cuando Omar se paró en seco y le aclaró: -No Moi, no quiero causarte daño. – Pss, ¿y por qué me haz de causar daño? – No puedo decirte, en verdad no insistas. No a ti.

Tanta fue la insistencia de la lectura de las líneas de la mano que muy a su pesar, (porque Moisés sintió angustia y apatía por primera vez de hacerlo) aceptó. Omar le extendió su mano y Moisés con un gesto displicente se la retiró.                                                                                                            ----Sólo te voy a decir que veo. Abandono, enfermedad, traición, privación de libertad y muerte.
-Gracias Moisés- y se retiró, no antes sin dejarle de dar el pago respectivo acordado.
En cuanto llegó a su casa Moisés, se comunicó con Vázquez para ponerlo al tanto de su experiencia con Omar.
-Fíjate que le leí la mano y esta vez le dije…
-Ja ja ja, oh si, madame Moisés, ja ja ja, bruja blanca.
Vázquez era ateo, por lo tanto tampoco creía en estos menesteres y cambió bruscamente la conversación.
Una noche suena el teléfono en casa de Moisés.
-Bueno.
-¡¡Moi!!-gritando-prende la televisión.
-¿¿Qué??
-¡¡Que como una chingada, que prendas la televisión!!- Quitado de la pena Moisés prendió el aparato en el único canal que todos conocían, el “2” y cual fue su sorpresa que en el noticiario de Jacobo Zabludowzki, daba la noticia de que habían capturado a una banda de narco-satánicos junto con su líder Adolfo de Jesús Constanzo, apodado “El padrino” y a sus amantes, una mujer y un hombre de nombre Omar, de tan sólo 22 años.
“El padrino” fue muerto en la emboscada y a Omar se le cumplió todo lo que Moi le había predicho. La familia de Omar jamás lo visitó en la cárcel y murió de SIDA.
Pasada la sorpresa Moisés se dio cuenta que le había salvado la vida al no llevarlo a su cas y al no engrosar la lista de asesinados a causa de los rituales satánicos; le quedó claro que no existía maldad en ese ser sin voluntad, que fue producto de la mala influencia y de una baja autoestima.
El más desconcertado por sus habilidades fue Moisés y Vázquez su mas fiel crédulo se volvió.

Abril 1989

miércoles, 7 de noviembre de 2012

EDER

                                              

Quiero pedirte que me calles con un beso
cerrar los ojos y miré al infinito
en cuanto me toques con el
viajar lejos en cuanto me digas “Yo te quiero”

Con palabras dulces mantenme atolondrado
y en silencio, yo te quiero.
Inmoviliza mis sentidos con tus cuentos
aunque no sean ciertos, amado.

Tenme ocupado, quieto, que
con un gesto de tu cara muero.
Eriza mis vellos de pasión y
mella mi cuerpo con pétalos
de flores de mil colores, quiero.

Que se enreden mis pestañas
con tu barba y sazones mi piel
con tu sudor,  el cual bebo
cariño de mi corazón.

lunes, 8 de octubre de 2012

PETRA

 Pedro Escobedo, Querétaro. Casa de la familia de Petra.
-Hey, date la parada- con ternura la mamá de Petra despierta a su hijo menor Efraín- por quedarte embobado viendo el cielo, tumbado en el pasto, no te metiste temprano a la cama.
-Mhj-encamorrado- ¡Mamá, el lagañas por tanto lengüetazo que medió, toda la cara la siento pegajosa y no me permitió ver la lluvia de estrellas.
-Apúrate a ayudarle a tu papá a ordeñar a la “Alambres” y a la “Europa” (así le llamaban a la vaca más pequeña por sus pestañas y a la más grande por sus manchas en forma de mapa) para que te bañes, desayunes y te vayas a la escuela.
-Hoy es sábado, no hay clases.
- ¿Dónde tengo la cabeza? Traumada quedé con lo dura que era tu hermana Petra para levantarse ¿Qué será de ella, seguirá trabajando con la misma señora?

México D.F., casa del joven Ignacio y a veces del novio en turno, donde trabaja Petra (ya no con la señora)

Petra es la muchacha que ayuda al quehacer de mi casa, ella es joven, complexión delgada y muy alegre, diría locuaz. La cual cambió su entretenimiento de ver la bóveda celeste por los muchachos más chicos que ella, de su misma edad y un poquito más grandes, la Petra no discriminaba.
A las ocho de la noche salía echando tiros con lo mejor que tenía “su coquetería” toreando a toda la chamacada del barrio y de otros más alejados –ya que su fama se extendió-.
            -¡Hoy no hay caldo, hoy no hay caldo!- Jocosa se les escabullía hasta terminar de darse “piquitos” con dos que tres jovenzuelos,  ( ya los hubiese querido para mi, pero me faltaban las trenzas ) que ella al final escogía.
            -¡¡No Petrita, no seas así!!- los galantes adolecentes (uno que otro lagartón, no) se esforzaban por ser uno de los elegidos y poder apagar el fuego que sólo ella podía bajarles.
            -¡Petra!- Yo le llamaba para darle indicaciones.
           -¡Ay joven!  yo no me llamo Petra, mi nombre es Rubí. Y en Rubí se caracterizaba.
           -¡Rubí!
           -¡Ay oiga, yo no me llamo Rubí, mi nombre es Esmeralda- Y cuando me había acostumbrado en llamarla así:
           -¡Esmeralda!
           -¡Ay joven, ahora mi nombre es Italia! Con esta personalidad, inclinada caminaba, cual torre de Pisa.
En el jardín del joven Ignacio.
-“¡Qué raro, hoy Petra no salió!” 
La costumbre de ver las estrellas, (cuando el clima de la ciudad lo permite) la retome gracias a… ¿Italia? ¿Perla?,  que me contaba que en su pueblo Pedro Escobedo se ven cerquita. Me permití ir más allá del poder de un telescopio, de mi imaginación; besar las estrellas, vestirme de galaxias, bailar entre sus coloridas nebulosas y dejar besarme por ellas, que como ojos tenga luceros y mis sueños sean tan libres como su hermano (que por él, ella aprendió a ver la noche) Efraín y como… 
           -¡Italia!
           -¡Ay oiga, cuántas veces le he dicho que yo no me llamo Italia. Mi nombre es Petra!