Cuando alguien observa la belleza es porque dentro de él habita.
No existe lugar más grande que el corazón de uno.
Y lugar más inestable cuando penetran en el.
El Espíritu es resiliente, soporta los embates de la colonización.
Ser como filtro que se queda con lo bonito, lo malo siempre se va.

Exquisito
ResponderEliminarGracias
EliminarMuy bien primazoo
ResponderEliminarGracias
EliminarTío, ha escrito un texto profundamente poético y filosófico, que invita a la reflexión sobre la belleza, la resiliencia y la subjetividad humana, condensa una sabiduría esencial: la belleza no es solo una cualidad externa, sino un reflejo de nuestro interior. La idea de que 'cuando alguien observa la belleza es porque dentro de él habita' evoca la filosofía platónica, donde lo bello resuena con el alma, pero también tiene un matiz contemporáneo, casi como un acto de resistencia.
ResponderEliminarEl corazón, descrito como un espacio vasto pero vulnerable, sugiere una paradoja: es nuestro refugio y, al mismo tiempo, un campo de batalla. La mención a la colonización ., ya sea histórica, emocional o cultural— añade una capa de profundidad, insinuando que el espíritu, aunque herido, persiste y se reinventa.
La metáfora del filtro es particularmente poderosa: elegir retener 'lo bonito' no es ingenuidad, sino un acto deliberado de resiliencia. Como decía Nietzsche, 'hay que llevar dentro de uno mismo un caos para poder dar a luz una estrella bailante'. Tu tío parece abogar por esa alquimia interior: transformar el dolor en discernimiento y dejar que lo efímero o dañino se desvanezca.
Un texto breve pero denso, que invita a releerlo y a dialogar con sus ecos personales y universales.