Mostrando entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de febrero de 2017

¡NO FIDEL, NO!


¿Es digno de un héroe anteponer sus ideales a los de los demás? ¿Dar trata de grande a un hombre que se le puso a Sansón a las patadas? Yo no entiendo esos ideales extremos en donde por alcanzar un fin, exactamente se le pone fin a la vida del otro.
Fidel Castro será admirado por muchos y que muchos de esos quisieran seguir sus pasos devastadores como aquellos de izquierda que comparan a Fidel Castro con Nelson Mandela, nada más alejado de la simple información de saber la gran diferencia que existe o existió entre estos dos personajes o por el simple hecho de haber llevado a cabo lo que ni ellos han podido ni se atreverán a hacer, ponerle un hasta aquí al imperialismo (EEUU), pero que le valió la sumisión contra otro poderoso (URSS) y agachar la cabeza por ayuda.
Fidel Castro le dió prioridad a la alfabetización en Cuba, pero les arrancó la lengua, les borró la intención de ni siquiera pensar y mucho menos de opinar diferente a todos los escritores, porque como él lo decía "Dentro de la revolución, todo. Contra la revolución, nada". Condenó a su país al oscurantismo intelectual.
Si, logró que Cuba se pusiera en la vanguardia médica, eso nadie lo puede poner en duda, pero orilló a su pueblo a la más cruel de las enfermedades, la prostitución y la depresión emocional.
También hizo de Cuba una potencia deportiva, pero ni sus más célebres deportistas gozan aún de méritos que los resalten de los demás en su isla.
Cuba es la hermana deprimida, pobre y aislada más cercana a nosotros, gracias a un dictador, que no tiene nada de mérito para los derechos humanos.
No deseo ni a mi peor enemigo no poder decidir su porvenir por mal venidos líderes como Fidel Castro. Claro que en todos los países existen injusticias, pero se puede gritar, escribir, opinar; estar en desacuerdo con esta gente enferma de poder.
¿Qué razón de ser de estos sujetos condenar y manipular a la fuerza conciencias libres y encadenarlas a la nulidad más triste que le puede pasar a un ser humano?
Con ésto realmente, no Cuba, un enfermo idealista ¿Ganó la guerra al imperialismo?.

miércoles, 22 de junio de 2016

EL HOSTAL


Él le pidió que le diera hospedaje en su depa, pero a ella le parecía problemático aceptar, ya que su espacio era reducido para todo lo que él traía y no exactamente se refería a sus maletas, que ya eran suficientes para la recámara que Mía utilizaba como bodega y closet; sino por los recuerdos que muchas veces eran abrumadores. Lidiar con sus encuentros y desencuentros amorosos, le parecía, ya demasiado. Yahir, traería consigo amargas experiencias, melancolías y enormes deseos de retornar a su país, que al sol de hoy, ya es mucho afirmar que estaba peor que Cuba.
Mía, se había percatado por sus experiencias de algunos viajes, que la gente trae su propio aroma, por ejemplo, en Canadá, los hindúes despiden un humor a vaca, no, no es broma, en un programa de televisión explicaban que los habitantes de la India, como consideran a las vacas sagradas, es de buena suerte perfumarse con su aroma. Jahir despedía incredulidad, decepción, tristeza, impotencia, coraje e incertidumbre, eso significaba a oler a loción de siete machos.
- A bañarte entra sin sandalias para que no salgas con ellas chorriando y se haga un atascadero, no cierres con fuerza las llaves del agua porque se barren y se dañan, el boiler no es automático, aquí se recicla el agua...
- En tan corto tiempo me vi obligado hasta racionar el arroz sin desperdiciar uno solo. Figurate, el costo de un kilo de arroz nos sale a 1500 Bolívares Fuertes que vendrían siendo unos $750 cuando aquí el precio es de $16.
De esta manera pusieron los puntos sobre las íes.
Con el pacto llevan, sin haberse dado cuenta, nueve meses, algo así como una gestación, dónde Mía era su confidente en el proceso de adaptabilidad de su room, Jahir.
Él aprovechó el tiempo sin miramientos trabajando en un restaurante de comida venezolana y en una tienda de convenincia, hasta el día que le llegó correspondencia de la Universidad que lo aceptaba como catedrático de filosofía y letras.
Jahir debió dejar la recámara que le había brindado su ángel de la guarda para mudarse a las inmediaciones de su nuevo empleo.
Al principio de la partida de Jahir, Mía hacia sus actividades con generoso gusto al ver liberado su espacio vital, ya no se vería presionada a cancelar citas con amigos o en el mejor de los casos postergar pláticas íntimas con ellos. Retomaría por fin su régimen alimenticio y eructar el agua mineral que acostumbraba.
Si es cierto que podía volver a pisar su terreno a sus anchas, sin embargo empezó a sentir un vacío, no de espacio en su departamento, si no en ella, las ojeras por la lectura de su ex room mate, el color de la piel de chocolate, la apariencia de un cactus de su cabello que la irritaba cuando él era cariñoso, ahora como una caricia de plumas lo añoraba.
¿Volvería el extranjero a pedirle ayuda humanitaria? Como estaba deseando que "su" migrante - ahora se refería como "su" cuando antes le decía: "el migrante"- le pidiera asilo político.
¿El tiempo achicaría el vacío que él olvidó en su corazón de ella y lo que sentía? Tenía de dos sopas, ir a pedirle posada o quedarse tan aislada a cómo estaba acostumbrada, dé cómo está sociedad está educando a sus generaciones, al aislamiento por el miedo de no comprometerse.