Hoy en la noche desvelaré mis ansias de verte, caminaré en la penumbra de mi deseo para descubrir en la luz la silueta que adormece mi anhelo.
Contaré los besos de miel que resbalen en tu piel, me ahorraré las palabras para despertar tu libido y me pidas, continúa.
Hundiré mi cara en tu sabana mientras aprecio el perfume que vuela en la habitación por ti.
Guardaré silencio para escucharte, callaré mis latidos impetuosos para sentirte.
Cerraré la puerta para que ningún intruso interrumpa, salvo tú.
Romperé la seda que te cubre esos pechos que deforman el horizonte de mi vista, tocaré lo descubierto con vehemencia y nerviosismo prudente de comerte.
¡Detente! Me grito, no cometas el delito de calmar su apetito de ti, ahorra ese ímpetu para otro fogoso anochecer y dejar caer los pétalos de rosas sobre su piel.

